Por pan y por sal

Contención y calma

Os explicamos cómo preparar panadas de carne y cabello de ángel en casa

Empanadas de miel y cabello de ángel, una versión poco extendida pero sorprendente por el contraste de sus sabores.
04/04/2026
3 min

PalmaLas calles esperaban el paso en silencio mientras los cantos se oían aún lejanos en un rumor sordo. La procesión pasaba, los cantos luctuosos de las plañideras nos helaban la sangre por su tristeza. Hablaban de la muerte y del perdón, de paraísos prometidos que huían serpenteando con el tintineo de la cadena de un Cristo penitente y anónimo. Nosotros no sabíamos nada de todo aquello, de la pena, éramos niños y nuestro paraíso era un bolsillo lleno de confites.

Los primeros días de Semana Santa se caracterizan por un tono de recogimiento. Las celebraciones religiosas y las procesiones imponen una atmósfera de respeto y contención. A medida que se acerca el Domingo de Pascua, este clima empieza a transformarse y el recogimiento deja paso a los encuentros al aire libre. Una manifestación lúdica propia de estos días es la costumbre de cantar panades, una de las expresiones más vivas y singulares de las fiestas y que se hermana con el canto de salers o las salas de los pueblos del Llevant, el Deixem lo dol de Menorca, y las Caramelles de Ibiza y de Cataluña. La gastronomía tiene un papel central en estas prácticas porque actúa como puente y da sentido al ritual. En pueblos como Vilafranca, Santa Eugènia, Lloret y Sant Joan los quintos recorren las calles yendo de casa en casa cantando canciones y glosas con la esperanza de recibir panades, rubiols o alguna bebida. Bàrbara Duran en su libro Voleu sales? Pervivencia y recuperación del canto de salers y quintos en el Llevant, Migjorn y Pla de Mallorca explica que los cantos de salers son los cantos tradicionales procedentes de los Goigs a la Mare de Déu que durante la mañana o el lunes de Pascua interpretaban grupos de jóvenes. Acompañados de diversos instrumentos musicales, hacían las rutas por las casas de campo para recaudar panades, huevos y dinero. Al otro lado del mar encontramos las Caramelles donde grupos de adultos y niños, acompañados de instrumentos, se reunían para ir a las masías y por las calles del pueblo para recaudar huevos, embutidos y dinero. Todas estas costumbres, relacionadas con prácticas de captación de alimentos y despojadas de su origen religioso se mantienen sobre todo como una forma de fiesta colectiva, actualizada y adaptada que permite, precisamente por ello, la pervivencia.

Día de la caridad

Otra fiesta colectiva propia de Semana Santa son los pancaritats, que se suelen celebrar el lunes o el martes de Pascua. Los pancaritats deben su origen al día de la Caridad, hecha el día de Pentecostés o Cincogema. En la edad media los Jurados de la Ciudad salían en procesión desde la iglesia del Temple y se dirigían al torrente de la Riera donde bendecían el pan y lo repartían entre las familias más pobres allí reunidas. La celebración se fue solapando a partir de principios del siglo XV con la fiesta del Ángel Custodio de la Ciudad y del Reino de Mallorca con la participación de los jurados, autoridades y habitantes de toda la isla. Con el tiempo aparecieron pancaritats en diversos lugares de Mallorca gracias a la costumbre de las casas acomodadas que hacían actos de caridad y daban alimentos durante el ciclo pascual a los pobres que captaban. Estos se lo comían en las afueras de los pueblos, cerca de alguna ermita, a orillas del mar o en alguna colina. Era costumbre que en los pancaritats se consumieran los últimos productos de las fiestas, empanadas, cocarrois y crespells; además del recaudo que se había conseguido después de ir a cantar de casa en casa.

Receta de panades de carne y cabello de ángel

Las panadas son el alimento más simbólico de Pascua, el eje central alrededor del cual giran las fiestas, desde el momento de más contención hasta la algarabía colectiva. No en vano la manera de hacer la masa es la receta más recogida y repetida de la gastronomía mallorquina. No ocurre lo mismo con los rellenos, de los que se habla poco y casi solo cuando se rellenan de pescado. La receta de hoy es una versión poco extendida (parece que es más común encontrarla en lugares como Sóller), pero sorprendente por el contraste de sus sabores.

Empanadas de carne y cabello de ángel

Primero de todo aderezaremos la carne con pimienta negra y sal. La dejaremos reposar unas horas, mejor si es toda la noche. Cortaremos la sobrasada y la tocino en dados.Mezclaremos el aceite, el agua y la manteca de cerdo y añadiremos la harina tamizada. Lo mezclaremos bien, añadiremos harina y agua, si hace falta, hasta que tengamos una masa elástica que no se pegue a las manos. La sacaremos del recipiente y la amasaremos un rato. Dejaremos que repose unos minutos y mientras tanto prepararemos los moldes y los utensilios para hacer las empanadas.Dividiremos la masa en porciones de unos 90 g cada una. Separaremos una pequeña parte para hacer la tapa de la empanada y con el resto haremos una bola. Empezaremos la cazuelita de la empanada haciendo un agujero en medio de la bola con el dedo gordo e iremos agrandándola y adelgazando las paredes hasta que tenga el grosor de nuestro gusto. La llenaremos de carne, pondremos un dado de sobrasada y tocino o dos y una cucharada generosa de cabello de ángel. Cubriremos la empanada, uniremos los extremos y haremos los pellizcos para cerrarla. Haremos lo mismo con el resto de masa. Calentaremos el horno a 180 ºC y las coceremos durante 40 minutos, aproximadamente. En mi caso fui generosa con la pimienta negra y el contraste de la dulzura, lo picante y la carne me pareció un acierto. ¡Buenas empanadas para todos y que no nos hagan daño!

Ingredientes

l 1 kg de harina l 3 tazas de café de agua l 1 taza de café de aceite l 250 g de manteca Para el rellenol 1 brazo y un muslo de cerdo deshuesados y cortados a trozos pequeños l Sobrasada l Panceta l Cabello de ángel de buena calidad

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