Seprona y Fiscalía ya investigan la gestión del agua del aeropuerto de Ibiza

Alianza por el Agua detecta un nuevo vertido en el torrente del Cirer mientras Fiscalía investiga los vertidos de la depuradora

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La acumulación de agua sucia en el Codolar, cerca del aeropuerto de Ibiza, vista desde el cielo
22/09/2026 - 21:03 h
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PalmaLa Guardia Civil ya investiga las dos denuncias que el GEN-GOB presentó por la gestión del agua en el aeropuerto de Ibiza, según ha confirmado la entidad al ARA Balears. El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) ha abierto actuaciones sobre los dos frentes que los ecologistas han puesto en su conocimiento: por una parte, el abastecimiento de agua del recinto aeroportuario y la gestión del rechazo salino que genera su tratamiento y, por la otra, las aguas residuales y los vertidos detectados en el entorno del Codolar. La Fiscalía de Medio Ambiente también ha confirmado a este diario que investiga el caso.

Una de las dos denuncias que ya investiga el Seprona afecta precisamente la manera como el aeropuerto obtiene y trata el agua que consume. Neus Prats, del GEN-GOB, asegura que la instalación que trata el agua de los pozos –que la entidad define como una desaladora– no se habría tramitado administrativamente de manera adecuada.

“Esta desaladora no se habría tramitado nunca y es la que suministra el agua al aeropuerto”, afirma Prats. Según explica, el proceso genera necesariamente un rechazo con una elevada concentración de sales y el GEN-GOB sospecha que esta salmuera acaba retornando al subsuelo. “Estamos hablando de millones de litros cada año”, asegura.

Prats sostiene que Aena ha llegado a negar que la instalación genere este rechazo. “Evidentmente, una desaladora genera salmuera. Eso fue lo primero que denunciamos porque consideramos que atenta contra los recursos naturales”, afirma la portavoz ecologista. El GEN-GOB considera especialmente delicada esta situación porque el aeropuerto se abastece de pozos en una isla donde buena parte de los acuíferos sufren una fuerte presión. Alianza por el Agua calculaba este verano que 12 de las 16 masas de agua subterránea de Ibiza extraen más agua de la asignada y concentran el 78% de toda el agua subterránea que se bombea en la isla.

“Aena saca toda el agua de pozos sobreexplotados y los está afectando de una manera que consideramos irreversible”, denuncia Prats.

Y el problema continúa generando nuevos episodios. Alianza por el Agua ha documentado un vertido en un punto diferente de los que hasta ahora habían centrado las denuncias, en el torrente del Cirer, a la altura del camino de los Còdols. La entidad ha tomado muestras que serán analizadas en un laboratorio acreditado y ha anunciado que trasladará las imágenes, la ubicación y los resultados al Seprona y a la Fiscalía. A estas alturas, sin embargo, no se sabe todavía cuál es la procedencia del agua ni si presenta contaminación.

Aena, por su parte, defiende que las captaciones son legales. El gestor aeroportuario ha sostenido que el recinto se abastece mediante cinco pozos propios autorizados, además de la recogida de agua de lluvia y la reutilización de agua regenerada, y que las extracciones se mantienen dentro de los volúmenes autorizados. También asegura que comunica los datos de extracción y consumo a los organismos competentes.

La depuradora, la segunda denuncia

La segunda denuncia del GEN-GOB que investiga la Guardia Civil pone el foco en las aguas residuales del aeropuerto y en los vertidos al torrente de la Font, que desemboca en la zona del Codolar, junto al Parque Natural de ses Salines. Una denuncia que también ha formulado públicamente la Alianza por el Agua, que además encargó unas analíticas este verano. Cuatro muestreos efectuados entre junio y julio detectaron contaminación orgánica y fecal. Según la Alianza, en el peor de los casos la demanda biológica de oxígeno llegó a superar 17 veces el límite que se considera aplicable. La denuncia llegó al Seprona, que la trasladó a la Fiscalía de Medio Ambiente.

El Gobierno también tiene abierto su propio expediente administrativo. A principios de septiembre, el expediente continuaba en instrucción y se mantenía la prohibición cautelar de que Aena vierta agua al torrente de la Font.

Para el GEN-GOB, sin embargo, no se trata de un episodio puntual. Prats sostiene que la capacidad de la infraestructura no es suficiente para asumir la actividad actual del aeropuerto y denuncia que, después de que los vertidos al torrente se hicieran públicos, ha cambiado la manera de gestionar una parte del agua. “Como les hemos pillado tirando agua al torrente, ahora se dedican a esparcir el agua sucia por todo el recinto con aspersores. La van esparciendo y listo”, afirma Neus Prats. Vecinos del entorno también han denunciado en las últimas semanas malos olores y el uso de agua para regar terrenos próximos a las pistas.

Aena defiende que dispone de autorización para reutilizar el agua tratada de la depuradora para el riego de jardines y zonas verdes propias y, ante episodios anteriores, ha asegurado que el agua que llegaba al torrente era “tratada y regenerada”.

Un nuevo punto de vertido en el torrente del Cirer

El caso ha sumado este martes otro elemento. Aliança per l’Aigua documentó el 21 de septiembre un nuevo vertido en un muro que limita con el torrente del Cirer, a la altura del camino dels Còdols, un punto diferente del torrente de la Font que había centrado hasta ahora las denuncias. Vecinos de la zona registraron fotografías y vídeos y los hicieron llegar a la entidad.

Aliança ha recogido muestras que se han remitido a un laboratorio acreditado. Todavía no hay resultados y, por lo tanto, no se puede afirmar que esta agua sea residual ni que presente la contaminación detectada en episodios anteriores. La entidad quiere determinar precisamente si se repiten los mismos parámetros encontrados en el torrente de la Font.

Existe, además, una conexión física entre los dos cursos de agua que conviene explicar bien: la documentación ambiental oficial del aeropuerto recoge que el torrente del Cirer desemboca en el torrente de la Font, que después continúa por el lado del recinto aeroportuario hasta el Mediterráneo.

Aliança per l’Aigua considera que la aparición de este nuevo punto refuerza la necesidad de aclarar si existe un problema estructural en la gestión de las aguas residuales del aeropuerto. La entidad ha anunciado que hará llegar la nueva documentación al Seprona y a la Fiscalía para que pueda incorporarse a las actuaciones abiertas.

Todo ello sucede con el aeropuerto ubicado junto al Parque Natural de ses Salines de Ibiza y Formentera y mientras continúa el debate sobre el crecimiento de la infraestructura. Prats mantiene una posición muy crítica: “Si se aplicara la normativa ambiental, se tendría que cerrar el aeropuerto de Ibiza”.

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