La utopía de los 13,5 millones de turistas que rechaza el Gobierno

El Plan de transición energética de 2023 apostaba por reducir la presión humana sobre las Islas, un objetivo que el Ejecutivo de Prohens ha eliminado

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Una calle del centro de Palma, llena de turistas.
07/11/2026 - 17:34 h

PalmaLa Ley de cambio climático y transición energética de las Islas Baleares establece que el Gobierno debe elaborar un Plan de transición energética y cambio climático para planificar políticas, objetivos y medidas. El Ejecutivo del Pacto hizo un borrador en abril de 2023, fuera de plazo (según la norma, se tenía que aprobar antes de mayo de 2021) y un mes antes de las elecciones. Aquel documento aportaba una cifra que quedó dentro de un cajón: para alcanzar los objetivos de la transición energética, las Baleares debían reducir el número de visitantes a 13,5 millones de personas al año. Esta limitación del número de turistas se propuso con 16,5 millones de visitantes al año, lejos de los 20 millones con los que podría acabar el 2026.

Según el plan, el turismo masificado ejerce una presión sobre los recursos energéticos e hídricos que hace que no se pueda materializar “una transición energética de las Islas sin tener en cuenta este sector, que deberá reducir el consumo”. El documento remarca la necesidad de “medidas restrictivas”, como “la limitación de turistas”. Una reducción del número de visitantes permitiría “disminuir la presión sobre los recursos, como el agua y la energía, lo que mejoraría la capacidad de las Islas para adaptarse a determinados impactos asociados al cambio climático”. También se reduciría la contaminación y, en consecuencia, los riesgos para la salud de los residentes. Y mejoraría “el estado de los ecosistemas y la biodiversidad locales”.

Partes copiadas

El Gobierno del PP continúa sin cumplir la Ley de transición energética y tampoco ha aprobado el plan. La Consejería de Empresa, Autónomos y Energía (el consejero es Alejandro Sáenz de San Pedro) sí elaboró otro borrador a principios de 2025, de donde desapareció cualquier limitación concreta del número de turistas. Curiosamente, los dos borradores de plan se encargaron a las mismas consultoras, Azigrene y Global Factor.

¿Cómo quedó la cuestión de la masificación en el plan de 2025? La propuesta en este caso es fomentar “un turismo más sostenible” y realizar “estudios de capacidad de carga respecto a la disponibilidad actual y sostenibilidad de recursos hídricos, infraestructuras, energía, gestión de residuos, medio ambiente, huella climática, soberanía alimentaria, salud, desarrollo laboral y económico, etc.”. De todas formas, el nuevo plan no se ha aprobado y ya lleva más de cinco años de retraso.

El texto del Gobierno de Prohens asegura que estos estudios permitirían disminuir la presión sobre los recursos, reducir la contaminación y la presión ambiental en las Islas, justamente los mismos beneficios que reducir los turistas a 13,5 millones anuales, solo por el hecho de elaborar informes. Cabe remarcar que la redacción de los beneficios del plan de 2025 es exactamente la misma que la del 2023, e incluso repite errores como decir ‘sequeres’ (sequías) en lugar de ‘sèquies’ (acequias) y ‘illes’ (islas) en lugar de ‘misses’ (misas), faltas de concordancia (‘determinado impactos’) y expresiones erróneas (‘talés com a inundacions’ en lugar de ‘como inundaciones’). “En cuanto a la reducción del número de turistas a 13,5 millones, consideramos que es una propuesta que entra en conflicto con el principio europeo de libre circulación de personas”, señalan por su parte fuentes de la Consejería de Empresa, Autónomos y Energía. “Además, es una medida que no plantea mecanismos concretos para aplicarla ni para medir su impacto real”, añaden.

El plan de 2023 sí establecía mecanismos para limitar el número de turistas. Proponía articular la reducción mediante los PIAT (Plan de Intervención en Ámbitos Turísticos) y los planes territoriales insulares. Y planteaba trasladar al Ministerio de Fomento objetivos de estabilización de la llegada de vuelos. Además, la respuesta de la Consejería no argumenta por qué fijar un objetivo de reducción turística vulnera necesariamente el derecho europeo.

“Reducir la cifra de turistas en las Baleares no es solo el deseo de la inmensa mayoría de la gente. También es una necesidad si queremos combatir el cambio climático. Así lo plantean los informes que elabora el Govern”, señala el diputado de MÉS per Mallorca Ferran Rosa. Fue precisamente este partido el que recordó que la cifra de 13,5 millones de turistas no es aleatoria, sino que procede de un estudio del mismo Ejecutivo. “No podemos continuar viviendo de esta manera, con récords año tras año. Hacen falta horizontes donde la gente pueda vivir dignamente”, añade.

El Govern no explica por qué el plan no se ha aprobado todavía ni en qué medidas efectivas se reflejarían los estudios de carga que prevé el plan de 2025. La Conselleria defiende la aplicación de la Ley de transición energética gracias al “impulso de las energías renovables, el fomento del autoconsumo, la ampliación de la red pública de carga de vehículos eléctricos y las medidas de eficiencia energética”. Ahora bien, el artículo 10 obliga a aprobar el Plan de transición energética y la disposición adicional segunda fija un plazo máximo de dos años desde la entrada en vigor de la ley.

El plan de 2025 plantea objetivos más ambiciosos, pero reduce las actuaciones efectivas: en el de 2023 había 106 y en el actual, 88. ¿Cómo se llega a unos objetivos más exigentes rebajando las medidas y sin un plan de transición energética operativo? ¿Se trata de incrementar los porcentajes de reducción de emisiones solo sobre el papel? ¿Qué habrá que hacer después de dos legislaturas perdidas?

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