Informes en contra y la presión social tumban un parque fotovoltaico de 21 hectáreas en Ariany
La declaración de impacto ambiental desfavorable detiene el proyecto Alten Mallorca IV, que preveía instalar 19.000 placas solares sobre suelo rústico
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ArianyLa Consejería de Vivienda, Territorio y Movilidad del Gobierno balear ha cerrado la puerta a la construcción del parque fotovoltaico que preveía desplegar casi 19.000 paneles solares sobre una superficie de 21 hectáreas de suelo rústico en el término de Ariany. La Dirección General de Armonización Urbanística y Evaluación Ambiental ha emitido una declaración de impacto ambiental desfavorable para el proyecto llamado Alten Mallorca IV en la zona de Son Boscà.
Ha sido el último paso después de estudiar una avalancha de informes técnicos negativos y deficiencias en la tramitación. Todo ello, unido a una fuerte oposición vecinal y de colectivos ecologistas.
La propuesta rechazada preveía una potencia instalada de 13,34 MW, acompañada de infraestructuras de apoyo como centros de transformación, control y baterías de almacenamiento.
Uno de los puntos más complejos del diseño era la red de evacuación: una línea subterránea de 15 kV de más de 11 kilómetros que debía discurrir por los términos municipales de Ariany, Maria de la Salut y Santa Margalida para enlazar con la subestación eléctrica de Can Picafort.
Deficiencias
La resolución negativa responde a un cúmulo de informes técnicos desfavorables. Por una parte, el área de energía de la administración cuestionó que la línea de evacuación se proyectara en tramo privado y campo a través, en lugar de aprovechar los viales públicos como fija la normativa preferente. Paralelamente, Red Eléctrica se opuso al trazado por no cumplir los márgenes de seguridad requeridos respecto a las líneas de alta tensión ya existentes en la zona.
Asimismo, la afectación al patrimonio histórico ha sido otro factor decisivo. Desde Patrimonio Histórico se alertó de la amenaza directa que suponía el parque para restos arqueológicos catalogados como el Talayot de en Manera o el yacimiento de Son Boscà. Además, los informes ambientales rebatieron que los terrenos fueran una zona degradada, destacando su funcionalidad agrícola activa y su proximidad a hábitats naturales protegidos de interés comunitario.
Presión social y ecologista
El proyecto había levantado un fuerte rechazo social durante el trámite de exposición pública. Colectivos como la plataforma Renovables Sí Pero Así No se movilizaron para pedir su desestimación, aduciendo que la suma de esta instalación al parque contiguo Alten Mallorca III multiplicaba el impacto visual y la pérdida irrecuperable de tierra agraria en la finca de Son Boscà.
A pesar de que organismos como Cambio Climático, Protección de Especies, Emergencias o la red de aguas llegaron a proponer medidas condicionantes para intentar hacer viable la instalación, la gravedad de las afecciones patrimoniales, los fallos en el trazado eléctrico y el elevado valor del suelo rústico han acabado decantando la balanza hacia el rechazo definitivo del Govern.
Esta es la segunda planta fotovoltaica que el Gobierno tumba este mes en el Pla de Mallorca, ya que también emitió una declaración de impacto ambiental desfavorable para el proyecto de la planta fotovoltaica PFV Sencelles Hive. Esta debía ocupar también 21 hectáreas.