25/07/2026 - 08:02 h.
Director del ARA Balears
2 min

El festival musical más interesante de los que se han hecho en Baleares desde los tiempos del genial y caótico Isladencanta es sin duda la Mobo. Talento, innovación musical, máximo respeto por la producción local y por la calidad. Lejos de otras propuestas comerciales, que basan su parrilla en los artistas que pueden arrastrar a más gente, aunque, en conjunto, no tenga ni pies ni cabeza. Nada que decir si estos festivales masivos como el Mallorca Live, al que todos hemos ido cuando nos ha gustado un artista, existen también. Deben estar.

Lo que ya no cuadra tanto es ver cómo los recursos públicos riegan con más de 2,5 millones de euros un proyecto comercial como el Mallorca Live, que se cobra y mucho en la puerta. Si tan buenos son los artistas que van, y tan potentes sus patrocinadores, quizás no habría que dedicar los recursos públicos con esta alegría a formatos que sus promotores hacen puramente por negocio. O eso defienden los políticos liberales que casualmente les inflan a subvenciones.

En cambio, la Mobo es otra cosa. Y por eso, porque es un formato más pequeño, más cercano, más genuino y más imprescindible –si es que estamos de acuerdo en que todo lo anterior es imprescindible–, debería tener mucha más ayuda. Y eso que sus promotores en ningún momento han hablado de este motivo para cerrar la paradita y hacernos entristecer, sino de la falta de relevo. Sin embargo, si hay más recursos públicos, más apoyo institucional, es más sencillo encontrar personas que quieran ponerse al frente y sufrir. Porque esto de los proyectos comprometidos va de sufrir. Nos quedamos sin el olor de la tierra y la hermandad mientras suena la música. Nos quedará el olor de crema solar ultrasubvencionada.

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