Por qué el decrecimiento turístico es, hoy por hoy, una quimera

Manifestación de Menos Turismo Más Vida el 26 de julio en Palma.
05/08/2026 - 21:34 h.
Periodista
3 min

Es posible que algún participante en la manifestación del día 26 de julio en Palma crea de verdad que es posible cambiar el modelo económico y alcanzar lo que los organizadores reclamaban, el decrecimiento. Que pierda toda esperanza. Al menos por ahora no existe la más mínima rendija para hacerlo posible. En el futuro quién sabe, de aquí a veinte años, treinta...

Los grandes hoteleros son los que mandan y sin ellos es quimérico pensar en el decrecimiento. Esto para no entrar en el hecho, nada anecdótico, que los partidos de izquierda que dicen defenderlo son los mismos que prometieron que si en 2015 gobernaban iniciarían el cambio de modelo económico. Gobernaron. Pero no cumplieron. Y salvo Terraferida nadie se lo recriminó con contundencia. De manifestaciones –de las serias–, ni la intención de convocarlas.

Y eso que la alianza de izquierdas legalizó 115.000 plazas turísticas, puso en práctica la exitosa ‘recuperación’ de la avalancha de visitantes de antes de la pandemia y alcanzó una progresión espectacular del número de turistas: de los 14 millones el primer año, 2015, a los 17,8 el último, el 2023, un incremento del 27%.

Por cierto: todavía se ríen, los grandes hoteleros, de lo que dijo el líder neocomunista local Alberto Jarabo justo después de llegar al poder: “Se acabó que los hoteleros marquen la política turística”. Antes la marcaban, con la izquierda pasaron a dictarla, hasta el punto que en buena parte redactaron la nueva –la actual– ley de sus privilegios, que le llaman turística.

Si a pesar de estos antecedentes todavía hay alguno de los manifestantes del día 26 que crea que el PSOE y MÉS cambiarán el modelo economicoturístico cuando vuelvan a gobernar, el 2031 o el 2035, va muy errado.

Las excusas de Prohens

Y no, tampoco el PP pretende contener nada, porque si de verdad quisiera hacerlo ya habría dado una referencia aproximada de la cifra de visitantes que quiere contener. Servidor se lo pedí a Marga Prohens –en una entrevista publicada en mayo de 2025– y la respuesta fue la habitual de los políticos de moda: que es complejo, que no se trata tanto de poner una cifra como de alcanzar más valor... y otras excusas por el estilo. Tal como dicen ahora los hoteleros. Vacuidad recubierta de nada. Un calco de los de izquierda –Francina Armengol, Lluís Apesteguia...– que cuando les pedí –en entrevistas preelectorales hace tres años– qué habían hecho para cambiar el modelo me explicaron dos cuartos de lo mismo: que no se puede fijar una cantidad de turistas ideal, que se trata de mejorar el modelo... y que habían dado el primer paso del cambio turístico impidiendo nuevas plazas potenciales. O sea: lo práctico que hicieron fue eliminar las plazas que no existían al mismo tiempo que las existentes generaban un aumento del 27% de turistas. Fastuoso.

Si algún día llega el decrecimiento será cuando los hoteleros lo permitan. Ni un minuto antes. ¿Quiere decir eso que los políticos prodecrecimiento nos toman el pelo? Hay diferentes opiniones respecto a este tema, pero hay que tener presente que dedicarse a la política profesional significa entrar en un mundo de realidades múltiples que a menudo conducen a la incoherencia –“cabalgar las contradicciones”, que decía aquel– y, en especial, a tener bien claro –y actuar en consecuencia– que lo sustancial es la propaganda sobre lo que anuncian, y no sobre lo que hacen, que es entre secundario y marginal. Y si es necesario que la propaganda se convierta del todo en mentira no pasa nada. Porque lo único que vale es convencer, como sea. Pedro Sánchez no es único. Tan solo el más descarado.

No hablan de decrecimiento

Los organizadores de la manifestación son conscientes de ello. Y también saben que cualquier alternancia futura del Gobierno de Prohens pasará por el PSOE, que la determinará. ¿Alguien ha oído alguna vez a Armengol o a Rosario Sánchez no ya defender sino simplemente hablar de decrecimiento? Pues eso.

Los socialistas no lo quieren porque así lo imponen los intereses de las grandes cadenas hoteleras. Pero tampoco los sindicatos antiguamente conocidos como los de ‘clase’, UGT y CCOO, aceptan ni oír hablar de nada que pueda implicar, acaso, la pérdida de un solo puesto de trabajo. ¿Y cómo puede haber decrecimiento turístico sin que decrezca también la ocupación laboral? Por mucha fantasía que se quiera poner, es imposible.

¿Si los que tienen el poder político, empresarial y sindical no quieren decrecer qué pueden hacer los demás? Para calibrar las opciones reales de los partidos que dicen –cuando no gobiernan– querer el decrecimiento, los dos MÉS y Podem, lo más efectivo es fijarse en la fuerza real que tienen en el Parlament: ocupan 7 de los 59 escaños. Ya está todo dicho.

Solo queda añadir que mientras no llegue el momento en que los grandes hoteleros acepten el decrecimiento, el movimiento contra la turismofilia es una buena táctica movilizadora para el único partido que se puede aprovechar de ello en las elecciones, que es el que aparece en el nombre de la plataforma Menos Turismo, Más Vida.

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