"La ciencia y la fe son dos caras de la misma moneda": así intenta captar alumnos de Religión un instituto de Palma

El departamento del IES Llorenç Villalonga distribuye un documento de 16 puntos que defiende que la asignatura "humaniza y complementa" el aprendizaje de la escuela pública y promete a los alumnos una "pequeña incursión al hebreo"

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Fragmento del documento que el Departamento de Religión ha entregado a los alumnos para pedirles que hagan la asignatura.
17/09/2026 - 11:28 h

PalmaEl inicio del curso escolar en el IES Llorenç Villalonga de Palma, centro elegido para implantar el nuevo y cuestionado Bachillerato de Excelencia en Mallorca, ha sumado un nuevo debate. El departamento de Religión ha distribuido entre el alumnado y sus familias un documento de dos páginas para promocionar la asignatura en el que se afirma que esta sirve para "humanizar y complementar el aprendizaje académico de la escuela pública" y que "desenmascara la falaz división de las materias entre ciencia y humanidades". El texto, que también defiende que ciencia y fe son "dos caras de la misma moneda, dos alas del espíritu humano", ha despertado suspicacias en la comunidad educativa por los términos en los que define la educación pública y el resto de disciplinas académicas.

La circular, de 16 puntos, argumenta los motivos para cursar Religión y Moral Católica (una hora semanal), acompañada de un impreso de la jefatura de estudios para solicitar el cambio de opción de materia "alternativa". Entre los argumentos también figura la promesa de una "pequeña incursión al hebreo". El documento desgrana el valor que teóricamente aporta la asignatura en la etapa postobligatoria y entra en aspectos pedagógicos, emocionales y lingüísticos que van más allá del currículo habitual de la materia.

Además de la controversia por el contenido teológico, la misma distribución de la campaña ha levantado polvo por motivos organizativos. El folleto promocional se ha repartido de manera generalizada junto con un documento oficial titulado 'Petición cambio de materia optativa' para el presente Curso Escolar 2026-2027, emitido por la misma jefatura de estudios del instituto.

La situación ha provocado nervios y risas a partes iguales entre miembros de la comunidad educativa. Según han explicado fuentes autorizadas del sector educativo a este diario, "todos los centros la ofrecen [Religión] y las familias la eligen en mayo-junio. Una vez comenzado el curso, los cambios son excepcionales y deben responder a motivos muy justificados". La emisión del formulario para incentivar el traslado de alumnos hacia la lista de Religión una vez las listas y los horarios están cerrados supone, según las mismas fuentes, una irregularidad organizativa inédita para favorecer una materia concreta.

Primera página del documento.
Segunda página del documento.

Ciencias y letras, una "falacia"

Uno de los puntos más controvertidos del documento es el número 12, que defiende el "carácter integrador" de la asignatura y le otorga una función "vertebradora y aglutinadora" dentro del currículo escolar. El documento asegura que la materia de Religión "sobrevuela continuamente y desenmascara la falaz división de las materias entre ciencia y humanidades". Esta consideración de "falacia" respecto a la separación de los ámbitos científicos y humanísticos ha causado sorpresa, especialmente al enmarcarse en un programa que precisamente busca potenciar el alto rendimiento académico. En esta misma línea, el punto 10 sostiene que la ciencia y la fe no representan un conflicto, sino que son "dos caras de la misma moneda, dos alas del espíritu humano" necesarias para el conocimiento de la realidad y la contemplación de la verdad.

El documento también entra en el papel que, según sus autores, ha de tener Religión dentro del sistema educativo general. En el punto 9 se afirma que, especialmente en el Bachillerato, la asignatura se orienta a la transmisión de saberes con un enfoque que "busca humanizar y complementar el aprendizaje académico de la escuela pública". Esta formulación ha causado cierto asombro, ya que da a entender que el currículo ordinario y laico de la red pública requiere de un complemento confesional externo para alcanzar valores humanísticos básicos como la dignidad, el esfuerzo, el trabajo y la libertad.

Religión como crecimiento lingüístico

Otro aspecto llamativo del documento promocional se refiere al "crecimiento cultural y lingüístico" del estudiante (punto 11). A pesar de disponer de una sola hora lectiva a la semana, el texto asegura que la asignatura enriquece al alumno con etimologías griegas y latinas, conocimientos de "lenguas cercanas (italiano y francés, básicamente)" y llega a asegurar que se realizará una "pequeña incursión al hebreo en el Bachillerato". La circular presenta así la asignatura como una materia con una incidencia que va más allá de la formación religiosa y que abarca también dimensiones culturales, lingüísticas y educativas.

El punto que cierra el documento (el número 16) intenta normativizar el ambiente de trabajo en el aula. El texto se compromete formalmente a "crear un ambiente distendido, alegre y positivo en clase", señalando que se hará sirviéndose "del sentido del humor, la sorpresa y la admiración". Esta disposición de ánimo no es accesoria, sino que se plantea como la base del proceso educativo integral de los niños con el fin de buscar principios como "la belleza, la verdad y la bondad y unidad como principios rectores que hay que buscar a lo largo de toda la vida".

El modo de petición de cambio de materia alternativa emitido por la caporalía de estudios.

La circular concluye animando a los progenitores y estudiantes a pedir más información para tramitar el traslado de expediente a la asignatura confesional. "Se ve que, si no eres católico, no trabajas todos estos puntos en el centro educativo. Todavía permitimos tener predicadores en los centros", aseguran las mismas fuentes autorizadas del sector educativo.

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