Llull dinamita la gestión económica de los centros educativos: "Es como si compraras un coche y te dieran una bicicleta"
Los errores en la firma digital obligan a los directores a tramitar las facturas una por una, mientras las funciones académicas continúan pendientes a pesar de los 5,4 millones de euros del contrato
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PalmaLos problemas con Llull, el programa que debe sustituir al Gest-IB como herramienta de gestión de los centros educativos de Baleares, continúan dificultando el trabajo de los equipos directivos. Medio año después de que el ARA Balears hiciera público el malestar de los centros por las incidencias de la plataforma, las dificultades con la firma digital de las facturas persisten y obligan a los directores a dedicar tiempo a trámites administrativos que, en teoría, deberían ser más ágiles. Además, buena parte de las funciones académicas que deben permitir dejar atrás el sistema anterior todavía no están operativas. Por todo ello, los equipos directivos han creado un grupo de WhatsApp con el nombre Sobrevivir a Llull, donde comparten sus inquietudes y malestar. Educación recuerda que es un software en proceso de implantación.
"Si tengo 15 facturas, me lleva un cuarto de hora", explica Miquel Bujosa, director del CEIP Es Puig de Lloseta. Detalla que el problema es que la firma masiva de documentos no funciona correctamente y en la mayoría de escuelas los directores tienen que firmar las facturas una por una. "El proceso es lento: hay que rellenar la factura, firmarla, certificarla y guardarla. Es un rollo", lamenta. La incidencia también afecta a los centros de secundaria. Francisco Tienda, director del IES Quartó de Portmany, explica que los equipos directivos tienen que validar y firmar individualmente las facturas, un cambio respecto al procedimiento anterior que multiplica las tareas administrativas. En un centro de secundaria, donde el volumen de facturas es elevado, el problema puede acabar acumulando trabajo.
Tienda señala que el programa presenta errores constantes y problemas con la firma digital vinculada a la plataforma. Una de las funciones que debería facilitar el trabajo es la firma masiva, que permite tramitar hasta diez documentos a la vez. Pero, según el director, prácticamente nunca funciona con regularidad. "Es una lotería: a veces funciona y a veces no", resume. El director asegura que la Consejería de Educación está al corriente de las incidencias y que los equipos directivos siguen trasladándole los problemas. Según explica, la Administración les ha comunicado que pondrá en marcha una nueva actualización para intentar corregirlos. Mientras tanto, la gestión diaria sigue condicionada por las dificultades técnicas.
5,4 millones de euros
El malestar de los centros vuelve a poner el foco en una herramienta por la cual el Gobierno adjudicó un contrato de 5,4 millones de euros a la multinacional Ayesa. La empresa ha implantado en las Baleares una adaptación del software Séneca, que utiliza la Junta de Andalucía. La dependencia del sistema andaluz ya había quedado en evidencia durante los primeros meses de despliegue, cuando una directora denunció que, al intentar validar y firmar una factura en Llull, el programa la había redirigido al portal educativo andaluz.
El pasado abril, se informó de los errores de la plataforma, las dificultades para tramitar facturas en ella y los problemas que arrastraban los equipos directivos con la gestión presupuestaria. Un mes después, también se publicaron dudas sobre la tramitación administrativa del contrato, a raíz de las discrepancias detectadas en la documentación sobre las personas que habían intervenido en el procedimiento y si estaban autorizadas para hacerlo.
Ahora, las nuevas quejas apuntan que una de las dificultades más concretas, la firma digital, continúa sin una solución estable. En el caso de Tienda, la Conselleria les ha explicado que las incidencias no serían propiamente de Llull, sino del sistema de firma digital que está vinculado a él. Sea cual sea el origen técnico, los efectos se trasladan a los centros, que deben asumir los trámites manualmente cuando la firma masiva falla: más burocracia con una herramienta que debía reducirla.
"Es como un Gmail"
Más allá de la gestión económica, los directores cuestionan el retraso en el despliegue de las funciones que debían convertir a Llull en una alternativa integral a Gest-IB. Bujosa considera que, ahora mismo, la herramienta se utiliza básicamente para gestionar cuestiones económicas e intercambiar documentos. "Usamos Llull como si fuera un correo: enviamos documentos y recibimos. Ahora mismo, Llull no se usa para nada más. Ya hace un año que debería haber sustituido al Gest-IB para poner ahí las notas, los horarios, las matrículas y las relaciones con las familias, pero no ha sido así. Es como un Gmail", critica. El director del CEIP Es Puig de Lloseta considera que la situación no se corresponde con el coste del proyecto. "El coste que tiene para las dos cosas para las que nos sirve es una vergüenza. Es como si compraras un coche y te dieran una bicicleta", comenta.
Tienda también expresa preocupación por el retraso en la parte didáctica y pedagógica. Según explica, estaba previsto que entrara en funcionamiento este año, pero todavía no lo ha hecho, a pesar de que la plataforma ni siquiera funciona con normalidad en el ámbito económico. Esta situación genera inquietud ante el momento en que se tengan que trasladar a la nueva herramienta las bases de datos de los alumnos, que son muy voluminosas. "Nos da mucho miedo que, cuando se tengan que trasladar todas las bases de datos de los alumnos, el proceso no funcione correctamente y se acaben perdiendo por el camino", advierte.
La implantación de Llull continúa marcada por dos cuestiones pendientes: resolver las incidencias que dificultan la gestión cotidiana y desplegar las funciones que deben permitir sustituir al Gest-IB. Mientras tanto, los equipos directivos continúan esperando que una herramienta concebida para simplificar el trabajo administrativo deje de convertir algunos trámites habituales en una fuente añadida de problemas, en un sistema educativo que, de estos, ya tiene de sobra.