Miquel Ramis: “Sembrar árboles es oro puro: se crea sombra y se baja la temperatura”
Director de Baleares Verde
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PalmaCon el proyecto Baleares Verde, Miquel Ramis, maestro en piedra, agricultor y restaurador de edificios, propone sembrar un millón de árboles y arbustos. Autor de Agricultura regenerativa, dice que es urgente pasar a la acción para mitigar el cambio climático.
¿De qué servirá sembrar un millón de árboles?
— El impacto del cambio climático ya solo lo niega gente que ha perdido el norte o con intereses concretos. Debemos detener el consumo de territorio, salvar el verde que tenemos e incluso incrementarlo, o las consecuencias de no actuar serán muy duras. Los árboles son la mejor arma que tenemos.
¿Qué aportan?
— Sembrar árboles es oro puro: crea sombra y baja la temperatura. Es un tesoro imprescindible. El incremento de las temperaturas provoca todo tipo de afectaciones y, en el ámbito urbano, los árboles juegan un papel fundamental para regular la temperatura y la insolación. Necesitamos más vegetación en las calles, plazas y barrios. Cuando paseas por determinados pueblos y barrios de Palma durante los meses de verano, ves que es impracticable hoy en día. ¿Por qué no hemos de poder disfrutar de estos espacios?
¿Qué hacen las administraciones en las Islas?
— En otras ciudades y países se han tomado mucho más en serio la situación que vivimos. Basta ver qué pasa en París, donde se han plantado 154.000 árboles en pocos años. La ciudad lidera el proceso de reverdecer los barrios. Aquí, tristemente, no se están haciendo políticas decididas, incluso en algunos casos lo que se hace es cortar ejemplares y no reponerlos. Como en tantos otros casos de políticas positivas, las administraciones van siempre por detrás, les cuesta mucho. Los ciudadanos, sin embargo, tenemos la obligación de pedir que actúen y mirarnos en quienes lo hacen bien y ya tienen resultados.
¿Solo debe ser responsabilidad pública?
— No. Siempre hablo de una colaboración entre todos los estamentos. Hay empresas que han empezado a dar pasos, pero también muy tímidas. Todavía vemos hoteles que siembran césped, cosa que me parece increíble. Debemos fomentar plantas mediterráneas, de consumo hídrico bajo, y árboles que bajen la temperatura de los edificios. Hablamos de que en una fachada mediterránea, un árbol puede bajar 4 o 5 grados la temperatura si le quita la insolación directa durante unas cuantas horas. Nos jugamos mucho, y ha llegado la hora de ponerse manos a la obra.