Los centros educativos estallan contra la herramienta que sustituye el GestIB: "Estamos con las manos en la cabeza"
El Gobierno adjudicó Llull por 5,4 millones de euros a Ayesa, que ha implantado el mismo modelo que ya utiliza la Junta de Andalucía
PalmaLos centros educativos de Baleares afrontan desde principios de año problemas graves con Llull, la nueva herramienta de gestión educativa impulsada por la Consejería de Educación. El sistema, que sustituirá progresivamente el GestIB, se ha adjudicado por 5,4 millones de euros a la multinacional Ayesa y tiene un origen claro: es el mismo software que utiliza la Junta de Andalucía, a quien ha 'copiado'. De hecho, la misma implantación ha evidenciado esta dependencia del modelo base, hasta situaciones rocambolescas: “Un día estaba dentro de Llull, le di a validar y firmar factura y se me abrió una pestaña de la Junta de Andalucía”, explica la directora de un centro del poniente de Mallorca.
El sistema se ha ido desplegando desde enero y, por el momento, solo está operativo para los equipos directivos en la gestión económica y en otros ámbitos básicos, como la tramitación de altas y bajas.
Los problemas, sin embargo, se han ido acumulando desde el primer momento e impactan de lleno en el funcionamiento cotidiano de los centros. El sistema presenta errores constantes, módulos que no responden, dificultades para validar facturas y una firma electrónica que falla u obliga a hacer procesos uno por uno, sin la promesa de firma masiva. A esto se añade otro elemento clave: la gestión presupuestaria está prácticamente paralizada, ya que la Consejería no ha autorizado aún la elaboración de los presupuestos del curso próximo en muchos centros, y en algunos casos ni siquiera se conoce la dotación disponible, ni la de este año ni la del año próximo.
Gestión presupuestaria colapsada
“Vamos a ciegas”, resume el secretario de un instituto de Palma. “Estamos con las manos en la cabeza. Hacemos lo que podemos”, continúa. “Llevamos tres meses de retraso en toda la gestión presupuestaria. La Conselleria no nos da prisa, nos dice que tengamos paciencia, pero es que no podemos empezar. Ahora tenemos que hacer abril, tenemos que hacer el modelo 111 de retenciones e ingresos a cuenta para la declaración, pero no podemos. Durante las vacaciones he estado metiendo facturas y tengo la contabilidad más o menos controlada. Hay más problemas de los que nos pensábamos. El programa Llull no estaba listo”, indica el mismo secretario.
En paralelo, los centros denuncian un bloqueo creciente en la tramitación de facturas. El sistema introducido hace cerca de un año, lejos de simplificar la gestión, ha agravado las dificultades que ahora arrastra Llull, ya que impide introducir facturas manualmente en muchos casos y obliga a esperar la vinculación electrónica con las facturas de los proveedores, lo que ha generado acumulaciones de meses. Las facturas de enero y febrero aún no se han introducido en numerosos centros, y de marzo hay, pero no todas. Todo ello mientras ningún pago se puede validar sin la firma del director, convertida en un auténtico cuello de botella.
La directora del centro del poniente explica el cambio de funcionamiento: “Antes se introducían los datos de las facturas manualmente y después aparecía una opción: ‘¿Quieres vincularlas electrónicamente?’. Si decías que sí, te redirigía a otra página donde las empresas que habían subido sus facturas electrónicas se podían buscar, seleccionar y automáticamente quedaban vinculadas a la factura manual que habías introducido”.
Con el nuevo sistema, detalla, el procedimiento se ha endurecido notablemente: “Ahora todo funciona al revés. Ya no podemos introducir facturas manualmente, solo aquellas de las que sabemos con certeza que son de empresas que no pueden hacer factura electrónica”. Y añade: “Si son grandes empresas como Rotger y Gráficas Madrid, que sí que hacen facturas electrónicas, no las puedes introducir manualmente. Tienes que esperar que la Conselleria las suba a la plataforma y después aceptarlas”.
Según esta directora, el colapso es evidente: “Ahora mismo todas las facturas tienen que pasar por el director. Si no las firma, no se generan. Todo tiene que ser validado por dirección”. También denuncia que una solución anunciada para agilizar el proceso de manera temporal no funciona: “Se había dicho que se pondría una ‘firma masiva’, pero no funciona: todo se tiene que firmar una por una”. Mientras tanto, los auxiliares administrativos, que con la herramienta Ecoib se encargaban de la gestión presupuestaria con el visto bueno del director y el secretario, ahora no pueden porque no se les ha formado en Llull.
Un grupo de WhatsApp para los 'supervivientes'
El malestar se extiende entre muchos equipos directivos, que incluso han creado espacios informales de apoyo mutuo: “Hay un grupo de WhatsApp llamado ‘Sobrevivir al Llull’, con 80 personas. La gente está desesperada. Todo el mundo pregunta y nadie sabe qué responder”, explica otra fuente de un equipo directivo mallorquí. La situación también ha tensado la relación con la Administración: “Cuando se contacta con la Conselleria, nos derivan a la UGE (Unidad de Gestión Económica), que está desbordada”, expone.
Las incidencias actuales hacen que muchos centros recuerden las formaciones previas, que califican de insuficientes: “Se hacían online desde Andalucía, con pantallas que casi no se veían y videocreaciones de mala calidad. Era como enseñar a conducir sin haber visto nunca un coche”, relatan fuentes de un centro educativo de Menorca.
El director de un centro del Pla de Mallorca es contundente: “El sistema no funciona correctamente: tiene errores, se para constantemente y los módulos no responden bien. No se ha podido poner en marcha la contabilidad porque no funciona”. Y añade: “Es un programa que costó casi seis millones de euros y da un rendimiento peor que el Ecoib, que la Conselleria decía que estaba obsoleto...”. Desde la sierra de Tramuntana, otra directora confirma que la implantación aún es mínima: “De momento solo lo hemos abierto y ya está. Aún no hemos introducido ninguna factura, porque como no funciona, nos lo tomamos con calma”, dice.
Pendientes del proceso de escolarización
A todo esto se suma la incertidumbre sobre el futuro inmediato del sistema, mientras los centros continúan acumulando trabajo atrasado y esperando que la plataforma acabe de funcionar con normalidad. Entre los equipos directivos crece una preocupación compartida: ¿qué pasará si el proceso de escolarización acaba dependiendo de Llull, como parece que será. “Será un caos total”, asegura el secretario del instituto de Palma. “No sé cómo se proponen hacer las matrículas a través de Llull, como nos dijeron en una reunión. No sé cómo lo harán, porque ni siquiera están incorporados dentro de la herramienta los datos de los alumnos”, señala la directora de una escuela del levante mallorquín.