Informes desfavorables: Manacor para los pies a la macrogranja de Son Brau

Los servicios municipales informan desfavorablemente sobre el proyecto de 80.000 gallinas y cuestionan la viabilidad urbanística, ambiental y vial del proyecto

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Protesta contra la macrogranja en Manacor.
26/10/2026 - 20:38 h

ManacorEl proyecto de Avícola Son Perot para construir una explotación de 80.000 gallinas ponedoras en la finca de Son Brau, en Manacor, ha recibido todos los informes desfavorables del Ayuntamiento de Manacor. Los técnicos cuestionan aspectos urbanísticos, ambientales y de movilidad. La resolución de la autorización ambiental integrada corresponde, ahora, al Gobierno.

La propuesta prevé dos naves con 40.000 gallinas cada una, una nave para recibir y empaquetar los huevos, un estercolero cubierto y diversas instalaciones auxiliares. Las nuevas edificaciones ocuparían unos 10.108 metros cuadrados y el proyecto calcula una producción anual de 25,6 millones de huevos, un consumo de 3.212 toneladas de pienso y 9.600 m3 de agua. El informe ambiental, sin embargo, advierte que esta cifra no incluye o no justifica lo suficiente el agua necesaria para refrigerar las naves y limpiar las instalaciones.

Urbanismo: volúmenes superiores al límite y obras que no se podrían autorizar

El informe urbanístico admite que la actividad agraria intensiva es un uso permitido en esta categoría de suelo rústico general, pero considera que la documentación no acredita el cumplimiento de diversos parámetros de la normativa urbanística.

El arquitecto municipal señala que en la parcela hay edificaciones ejecutadas sin licencia de obras acreditada y que, por ello, se encuentran en situación fuera de ordenación. El informe considera que esta circunstancia impide autorizar las obras de nueva planta proyectadas.

Según el proyecto, las naves y el estercolero superan el volumen máximo de 1.500 m3 establecido por edificio y para poder exonerar este límite haría falta un informe favorable de la administración agraria. Asimismo, también haría falta un informe agrario preceptivo que debería amparar la actuación, además del pronunciamiento necesario sobre la tipología y las condiciones estéticas de las construcciones.

La documentación tampoco habría permitido comprobar en primera instancia si se respetan las separaciones mínimas de diez metros a los linderos y de cinco metros entre edificios. La validación de los cálculos de ocupación y edificabilidad con respecto a depósitos, fosa séptica, silos, soleras exteriores y construcciones auxiliares, entre otros elementos, es otro asunto pendiente que señalaba el Departamento de Urbanismo en su primer informe.

Medio Ambiente: un acuífero sobreexplotado y un estudio de impacto incompleto

La finca de Son Brau se sitúa dentro de la masa de agua subterránea de Son Talent, declarada vulnerable a la contaminación por nitratos. El informe municipal de Medio Ambiente expone que esta masa está “en mal estado cuantitativo y químico”, con un índice de explotación del 115% y una concentración media de nitratos de 93 miligramos por litro.

A pesar de que el documento no afirma que la granja contaminaría el acuífero, considera insuficiente la evaluación del impacto potencial de la explotación. Asimismo, reprocha al proyecto que no cuantifique lo suficiente el agua necesaria para la refrigeración y la limpieza, y que el estudio de impacto ambiental no analice adecuadamente los efectos que tendrían los estiércoles y los lixiviados sobre las aguas subterráneas.

En cuanto al análisis de alternativas, el informe también lo considera deficiente, ya que apunta que el estudio de Avícola Son Perot no propone ubicaciones alternativas concretas ni compara los efectos ambientales de cada opción. Y, en este sentido, tampoco justifica por qué no se han valorado emplazamientos fuera de las zonas vulnerables a nitratos.

La explotación prevista quedaría, además, a unos 300 metros de la Zona Especial de Conservación de Na Borges, un espacio protegido de alto valor ambiental.

Otro de los argumentos es la gestión de la gallinaza, otro asunto polémico para esta empresa, que acumula acusaciones por provocar malos olores en varios municipios, como Manacor y Llucmajor. El proyecto prevé retirar 1.067 toneladas cada cuatro meses. El informe calcula que harían falta unos 43 camiones de 25 toneladas para vaciar el estercolero, pero señala que no se especifican las fincas donde se distribuirían los estiércoles ni la distancia a los núcleos urbanos. Tampoco se calcula el volumen de lixiviados que se generaría, no se describen lo suficiente las características del depósito previsto ni se explica cómo se gestionarían estos líquidos.

La evaluación de los olores también se considera incompleta. El informe identifica viviendas a 400 y 600 metros de la futura granja y pide analizar las emisiones de las naves, las cintas de transporte de gallinaza, el estercolero y las operaciones de carga. El plan de vigilancia ambiental, apuntan los técnicos municipales, debería incluir un plan de gestión de olores con parámetros y umbrales de medida, puntos de control y medidas correctoras concretas.

El documento cuestiona igualmente que no haya un presupuesto para la vigilancia y el seguimiento ambiental ni para las medidas preventivas, correctoras y compensatorias. También considera insuficiente la propuesta de barrera vegetal, ya que no se concretan las especies, la longitud, el sistema de riego ni el mantenimiento, y no se evalúa la eficacia de la medida ni el impacto visual antes y después de construir las naves.

El estudio calcula unas emisiones anuales de 4.312 kilos de amoníaco, 162 kilos de óxido nitroso, 9.692 kilos de nitrógeno y 13.670 kilos de óxidos de nitrógeno. Sin embargo, el informe municipal dice que las medidas propuestas para reducir la contaminación sonora, química y atmosférica son generales y no detallan lo suficiente la magnitud de los impactos ni las acciones concretas para limitarlos.

El camino de acceso no se considera apto para los camiones

El acceso y ubicación de esta granja avícola y sus efectos sobre la movilidad es otro escollo. La Policía Local y el ingeniero municipal de caminos alertan de las limitaciones de la vía de acceso a la explotación. La Policía describe un camino rural de unos 2,5 metros de anchura, sin espacios suficientes para que dos vehículos se crucen con seguridad, y considera que no es adecuado para un aumento significativo del tráfico de mercancías o de vehículos de gran tonelaje. Por eso, recomienda habilitar apartaderos y pedir una valoración de la seguridad del cruce con la carretera Ma-3322.

El ingeniero municipal inspeccionó los 785 metros entre la Ma-3322 y la parcela. De los primeros 570 metros, asfaltados, destaca el deterioro avanzado; los 215 restantes tienen un firme granular irregular y problemas de drenaje. También señala un antiguo paso inferior de animales del cual no se conoce la capacidad de carga y una doble curva estrecha que dificulta el paso simultáneo de vehículos.

Por estas condiciones, el ingeniero dice que no puede determinar un límite de tonelaje seguro e informa desfavorablemente sobre el uso del camino para los vehículos pesados vinculados tanto a la construcción como al funcionamiento de la granja. Lo considera apto solo para tráfico de baja intensidad: vehículos ligeros de residentes, vehículos agrícolas no especiales y vehículos de mantenimiento y servicio.

En conjunto, los informes no resuelven la autorización ambiental de la granja de gallinas de Son Brau, que ahora depende del Gobierno de las Islas Baleares, pero concluyen desfavorablemente sobre el proyecto tal como se ha presentado. Señalan que no se acredita el cumplimiento urbanístico y que la evaluación ambiental no permite valorar suficientemente los efectos sobre el agua, la gestión de los residuos, los olores, el paisaje y la movilidad.

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