Retrasos, errores y trabas burocráticas complican la regularización extraordinaria de migrantes

El equipo de juristas de OMIMED alerta que hay solicitantes que todavía no tienen la autorización provisional meses después de presentarla y que algunos, aun teniendo una resolución favorable, no pueden obtener la tarjeta de identidad de extranjero

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Cola de personas en una OAC de Palma
22/10/2026 - 12:04 h

PalmaLa regularización extraordinaria de personas extranjeras, iniciada el mes de abril pasado, ya empieza a dar resultados, pero el procedimiento todavía presenta numerosas deficiencias. Retrasos en la tramitación, errores en los datos personales, alertas del Sistema de Información de Schengen (SIS) y dificultades para obtener la Tarjeta de Identidad de Extranjero (TIE) son algunos de los obstáculos detectados por los profesionales jurídicos. Estas incidencias pueden hacer que personas con solicitudes presentadas en condiciones similares acaben en situaciones administrativas muy diferentes.

Así lo expone la abogada Carmen Serra, miembro del equipo de juristas del Observatorio de Migraciones del Mediterráneo, en un informe que analiza los problemas del proceso y propone medidas para mejorarlo. Según Serra, la regularización ha permitido incorporar a muchas personas a la legalidad administrativa y laboral, pero el volumen de solicitudes también ha evidenciado carencias de capacidad, coordinación entre organismos y control de los datos.

Los retrasos condicionan el acceso al trabajo

Uno de los principales problemas es la espera entre la presentación de la solicitud, el registro del expediente y la notificación de la admisión a trámite. Esta última comunicación es especialmente importante porque permite acceder provisionalmente al mercado laboral mientras continúa la tramitación. Por lo tanto, la demora no es solo burocrática: puede impedir que una persona comience a trabajar y avance hacia una situación de estabilidad en España.

Según la experiencia profesional recogida por Serra, a principios de octubre todavía había expedientes presentados los primeros días del procedimiento que no habían recibido la autorización provisional. La abogada calcula que el 30% de los expedientes que ha analizado se encontraban en esta situación, aunque precisa que es una estimación basada en los casos conocidos profesionalmente y no una estadística representativa del conjunto del Estado.

La falta de datos públicos detallados impide conocer el alcance real del problema, las causas de los retrasos y las nacionalidades más afectadas. Además, hay solicitudes más recientes que ya se han resuelto, mientras que otras más antiguas continúan atascadas en las primeras fases, sin que los interesados conozcan claramente el motivo.

Las alertas europeas pueden alargar la tramitación

Otro obstáculo son las alertas en el Sistema de Información de Schengen introducidas por otros estados miembros, a menudo vinculadas a prohibiciones de entrada o de estancia. Estos casos pueden requerir comprobaciones adicionales para determinar si la prohibición continúa vigente, cuál es su causa o si los datos todavía son correctos.

El informe advierte que algunas alertas pueden continuar activas aunque la resolución que las originó haya sido revocada o haya perdido eficacia, por errores de actualización o falta de coordinación entre autoridades. Sin embargo, su existencia no debería comportar automáticamente una denegación de la regularización.

Serra recuerda que estos casos deben analizarse de acuerdo con la normativa europea y las circunstancias de cada persona. Cuando España prevé conceder una autorización de residencia a alguien sobre quien otro estado miembro mantiene una alerta, es necesario consultar al estado que la ha introducido, valorar los motivos de la prohibición y dar audiencia a la persona interesada para que pueda presentar alegaciones.

Estas comprobaciones pueden alargar el procedimiento. Por eso, la abogada defiende que se diferencien las incidencias informáticas de las consecuencias jurídicas y que una infracción administrativa vinculada a una estancia irregular en otro estado no excluya automáticamente a una persona del proceso, especialmente si ha arraigado en España, tiene hijos menores a cargo o padece una enfermedad grave.

Una resolución favorable sin tarjeta de identidad

Las dificultades tampoco desaparecen cuando la Administración concede la autorización de residencia. El informe recoge casos en los que errores en los nombres, los apellidos, la filiación o los documentos identificativos impiden obtener la TIE, que acredita documentalmente la autorización concedida.

Algunas incidencias solo se detectan cuando la persona acude a la Policía para tomarse las huellas. Los datos de la resolución pueden no haberse incorporado correctamente a los sistemas policiales o no coincidir con los del pasaporte y otras bases de datos. Así, una persona puede tener una resolución favorable y, a pesar de ello, no completar la documentación hasta que se corrijan los errores. Serra atribuye parte del problema a la falta de canales de comunicación ágiles entre las oficinas de Extranjería y las dependencias policiales, que acaba trasladando a los solicitantes la responsabilidad de solucionar errores que no han cometido.

A estas incidencias se añaden las dificultades para conseguir cita para la toma de huellas, las diferencias entre dependencias policiales sobre la documentación exigida y los problemas relacionados con el empadronamiento, las tasas y la filiación. La falta de la tarjeta física también puede complicar gestiones cotidianas ante las administraciones, los empleadores o las entidades bancarias, como abrir una cuenta o acreditar documentalmente la situación administrativa. El informe pone así de relieve la distancia entre tener un derecho reconocido y poder ejercerlo con normalidad.

La falta de coordinación carga el problema sobre los solicitantes

Para Serra, muchas de estas incidencias tienen un origen común: la fragmentación del procedimiento. Extranjería tramita y resuelve las autorizaciones; la Policía expide la documentación; la Seguridad Social interviene en determinados trámites laborales, y otras instituciones participan en las comprobaciones de antecedentes y las consultas internacionales.

Cuando estos organismos no comparten la información de manera ágil, las personas interesadas deben aportar documentos que ya tiene otra administración, corregir errores o esperar a que diferentes departamentos coordinen las actuaciones. Además, la falta de criterios homogéneos puede hacer que situaciones similares reciban respuestas diferentes según la dependencia que las gestiona, con la consiguiente inseguridad jurídica.

Ante esta situación, el informe propone identificar mejor los expedientes pendientes de registro, informar con más claridad de las causas de paralización y establecer mecanismos rápidos para corregir errores. También reclama mejorar la coordinación de las consultas vinculadas al Sistema de Información de Schengen y unificar los criterios para expedir la TIE.

Para Serra, el reto no es solo resolver las solicitudes, sino garantizar que todas las fases –desde la presentación hasta la autorización provisional, la resolución definitiva y la expedición de la tarjeta– funcionen como un único procedimiento coherente. La regularización debe permitir que las personas que cumplen los requisitos accedan a una situación administrativa regular, sin que las deficiencias internas de la Administración se conviertan en una carga añadida para los solicitantes.

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