El obispo que retrata los ‘pecados’ de Prohens
Seis intervenciones de Sebastià Taltavull han provocado la indignación del Gobierno, que ha reaccionado con dureza a la última, a raíz de un reportaje del ARA Balears
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PalmaLa defensa del catalán, la denuncia de la criminalización de los inmigrantes, la reivindicación de sueldos dignos y viviendas asequibles y las críticas a los excesos turísticos han convertido al obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, en una voz incómoda para el Gobierno de Marga Prohens. Fuentes cercanas al Ejecutivo reconocen el malestar por algunas de sus intervenciones, que de alguna manera retratan las concesiones del PP a Vox, su muleta parlamentaria, tanto por el endurecimiento del discurso sobre los inmigrantes como por los retrocesos en la normalización lingüística. El último episodio ha terminado en un enfrentamiento abierto: el consejero de Turismo, Jaume Bauzá, ha acusado a Taltavull de hipocresía después de que el prelado recuperara, en un reportaje publicado en el ARA Balears, una carta pastoral de 1990 contra la degradación del territorio y los excesos del modelo turístico. Es el último de una serie de reproches que el obispo ha formulado sin mirar el color político de quien gobierna. Taltavull ha retratado los 'pecados' del Ejecutivo.
I. Diciembre de 2023. La lengua es un derecho humano, aunque haya quienes se enfaden
El 31 de diciembre de 2023, cuando Marga Prohens llevaba medio año al frente del Gobierno, el ARA Balears publicó unaentrevista a Sebastià Taltavull. La conversación tuvo lugar en el palacio episcopal de Palma, con una estampa significativa al fondo: desde las ventanas se veía un macrocrucero, símbolo de los desequilibrios turísticos que preocupan al obispo. La entrevista abordaba la secularización, la pobreza y la identidad cultural. Taltavull explicó una anécdota reveladora: un hombre había entrado enfurecido en la sacristía después de oírle leer un pasaje de los Hechos de los Apóstoles que hablaba de compartir las propiedades para que nadie pasara hambre. Le había acusado de comunista. El obispo le había respondido que simplemente estaba leyendo la palabra de Dios.
Una de sus reflexiones más contundentes fue sobre el catalán. El contexto era el de las primeras noticias sobre los intentos de Vox de rebajar la exigencia y la presencia de la lengua propia en la Administración y en la Educación, mientras el PP empezaba a hacer pequeñas claudicaciones: "La lengua debería estar por encima de la política. Es un derecho humano".
Taltavull denunciaba que había recibido insultos e increpaciones por defender la lengua propia de Mallorca. También advertía que hay personas que interpretan esta defensa como una agresión contra ellas mismas. Para el prelado, preservar la identidad cultural no significa excluir a nadie, sino proteger un patrimonio colectivo que se debe compartir con los recién llegados. Su firmeza contrastaba con la confrontación lingüística que marcaba los primeros meses de legislatura y retrataba de alguna manera el pecado de Marga Prohens, que ya empezaba a aceptar las exigencias de Vox. La dependencia parlamentaria de la extrema derecha había situado al catalán en el centro de los acuerdos y las tensiones políticas del Gobierno. El obispo, sin embargo, rechazaba que la lengua se pudiera reducir a una bandera partidista. Y advertía que no dejaría de defenderla.
II. Diciembre de 2023. La lección sobre la identidad mallorquina ante Prohens
El último día del año de aquel mismo diciembre, durante la misa solemne de la fiesta del Estandarte en la Catedral, Taltavull pronunció una homilía con la presidenta Prohens entre las autoridades asistentes. "Un pueblo sin cultura propia, un pueblo que renuncia a aquello que le identifica no tiene futuro", proclamó.
El obispo reivindicó que Mallorca ha sido históricamente un pueblo que ama, valora y promueve la lengua propia. Pero acto seguido introdujo un matiz que se podía interpretar como una advertencia sobre la situación del momento: "Querría decirlo como afirmación y no con interrogante, pero debemos hacer camino". No era una frase menor. En plena controversia sobre las políticas lingüísticas del Gobierno y las exigencias de Vox, el máximo representante de la Iglesia mallorquina recordaba que la lengua forma parte de las raíces que definen al pueblo.
Taltavull también reivindicó el papel histórico de la Iglesia en la preservación del catalán, especialmente a través de las celebraciones religiosas. La identidad, insistió, no es solo una cuestión de palabras, sino una manera de vivir y de entender la comunidad. El mensaje tenía un simbolismo especial por el escenario y los destinatarios. Los representantes políticos de la derecha son, con diferencia, los que más asisten a los actos eclesiales, pero la celebración del 31 de diciembre siempre se les atraganta más, porque la Iglesia no tiene ningún problema en reivindicar que la catalanidad de Mallorca y la cristiandad entraron por la misma puerta, el mismo día.
III. Octubre de 2025. "Llamar delincuentes a los inmigrantes es una calumnia"
El 22 de octubre de 2025 llegó una de las intervenciones más duras del obispo. En una rueda de prensa con entidades sociales vinculadas a la Iglesia para abordar el sinhogarismo, Taltavull denunció los discursos de odio y la criminalización de los inmigrantes. "Llamarles delincuentes es una calumnia, una acusación muy grave contra gente que ha tenido que marcharse de su casa", advirtió.
La contundencia de las palabras contrastaba con el lenguaje habitualmente medido del prelado. Taltavull no se limitaba a pedir solidaridad: calificaba de moralmente inadmisible una actitud cada vez más presente en el debate público. El obispo se mostró especialmente preocupado por el rechazo social que sufren personas que llegan a Mallorca después de vivir situaciones dramáticas. Y señaló la paradoja de que este rechazo pueda provenir de personas acomodadas, que viven bien y no tienen carencias materiales.
Las declaraciones llegaban en medio de la controversia por los centros de acogida de menores migrantes. Taltavull explicó que algunos espacios que la Iglesia había puesto a disposición de las administraciones no habían podido entrar en funcionamiento a causa del rechazo social. Tanto el PP como Vox se habían opuesto a la apertura de determinados recursos de acogida y, en el caso de los populares, la llegada de inmigrantes irregulares se utilizaba como instrumento para criticar las políticas de Pedro Sánchez.
La respuesta política no se hizo esperar. Al día siguiente, el diputado de Vox en el Congreso Jorge Campos le replicó que acogiera a los menores en su palacio episcopal. El contraste era evidente: mientras una parte de la derecha ponía el acento en el rechazo a determinados dispositivos de acogida, Taltavull recordaba que los migrantes son, antes que nada, personas con derechos y dignidad. De nuevo, la advertencia del obispo interpelaba de lleno el discurso político sobre la inmigración y recordaba una exigencia elemental de la fe cristiana: no se puede deshumanizar a quien sufre.
IV. Navidad de 2025. No basta la caridad: hacen falta salarios justos y alquileres asequibles
La noche del 24 de diciembre de 2025, durante los maitines en la Catedral de Mallorca, Taltavull volvió a hablar de las personas que lo pasan mal. En un mensaje de Navidad que IB3 recogió al día siguiente, reclamó sensibilidad con quienes más sufren, especialmente las víctimas de las migraciones forzadas. Pero también puso sobre la mesa dos de las grandes dificultades cotidianas de los residentes de las Baleares: los salarios insuficientes y el acceso a la vivienda.
El obispo reivindicó sueldos justos, alquileres asequibles y unas condiciones materiales que permitan vivir con dignidad. La reflexión conectaba con una contradicción de la economía balear: la fortaleza de la actividad turística convive con trabajadores que tienen problemas para acceder a una vivienda o llegar a fin de mes.
Taltavull no presentó un programa económico alternativo al del Gobierno ni criticó una medida concreta de Prohens. Pero su intervención recordaba que la prosperidad no se puede valorar únicamente en términos de crecimiento económico. También se debe medir por la capacidad de garantizar una vida digna a la población. El prelado iba, así, más allá de la beneficencia y ponía el acento en un modelo económico que genera cada vez más desigualdad: una realidad innegable, pero que a ningún gobernante le gusta admitir que ha sido incapaz de detener.
V. Diciembre de 2025. Veinte millones de visitantes y más de 7.000 migrantes
Una semana después, el 31 de diciembre de 2025, Taltavull volvió a aprovechar la homilía del Estandarte para plantear una pregunta de enorme carga política. En el texto pronunciado en la Seu, ante las autoridades, recordó que Mallorca tenía que gestionar la visita de más de 20 millones de personas a lo largo de casi un año. Y puso esta realidad al lado de otra: la llegada de más de 7.000 migrantes en condiciones precarias, algunos después de travesías en las que otras personas habían perdido la vida.
"Ante la acogida de millones de turistas y visitantes, la pregunta es cómo acogemos a los más de 7.000 [migrantes]", planteó el obispo. La comparación resultaba especialmente incisiva en las Baleares. Una sociedad que ha organizado buena parte de su economía para recibir a millones de personas de todo el mundo se ve inmersa en un debate sobre los límites y las condiciones de la acogida de quienes llegan sin recursos.
Taltavull reconoció la labor humanitaria que se realiza en las Islas y aceptó que la inmigración necesita una regulación legal. Pero defendió que cualquier política debe partir de una actitud libre de prejuicios y amenazas. También reclamó que las instituciones pusieran a la persona en el centro y que los gobernantes actuaran con responsabilidad hacia los más vulnerables.
Para reforzar el mensaje, recuperó palabras del papa Francisco sobre la política como servicio al bien común. En particular, recordó que los responsables públicos deben preocuparse por la fragilidad de las personas y de la exclusión social, por encima de las preocupaciones electorales. La homilía también incorporaba una defensa de la identidad mallorquina y del catalán. Pero el obispo no presentaba esta identidad como una muralla contra los recién llegados: reivindicaba que pudieran conocerla, participar en ella y enriquecerla con sus aportaciones.
Taltavull propuso, además, crear una mesa permanente de diálogo por la paz, la inclusión y la convivencia. Era un llamamiento a sustituir los insultos y la polarización por la escucha y el acuerdo.
VI. Octubre y noviembre de 2026. La codicia turística hace estallar al Gobierno
La última controversia se ha producido a raíz de un reportaje de Antoni Janer publicado el 31 de octubre de 2026 en el ARA Balears, titulado Un obispo contra la codicia turística. Taltavull recupera en él una carta pastoral de 1990, titulada Ecología y turismo en nuestras Islas. Pautas para una actuación cristiana, en cuya elaboración participó cuando era vicario general de Menorca. El documento, firmado conjuntamente por los tres obispos de las Baleares, advertía de los excesos del crecimiento turístico y de las consecuencias territoriales, sociales y culturales de un modelo económico poco regulado.
El menorquín recuerda que su compromiso ecologista se remonta a los años 70, cuando participaba en movilizaciones para la defensa del territorio. Su preocupación por la masificación no es, por tanto, una posición adquirida durante la presidencia de Prohens. En el reportaje, Taltavull defiende que la protección del territorio está vinculada a la defensa de las personas, de la identidad y de la lengua. Y sostiene que los excesos del capitalismo deben regularse para evitar que la población sufra las consecuencias. Otro varapalo de la Iglesia mallorquina al modelo económico y a la falta de resultados del Govern.
La respuesta del Gobierno fue especialmente dura. En un mensaje publicado en X, el consejero de Turismo, Jaume Bauzá, acusó al obispo de hipocresía por denunciar la masificación mientras la Iglesia obtiene ingresos de la actividad turística. Bauzá, del cual no se recuerda ninguna otra enganchada con nadie que no sea un adversario político, le reprochó las críticas a la presencia de ciclistas en el santuario de Lluc y a los cruceristas que llegan a Palma, una parte de los cuales visitan la Seu. También recordó que hay un expediente por presuntas irregularidades relacionadas con 268 plazas comercializadas en Lluc.
"Quizás la codicia es más fácil de reconocer cuando se contempla desde el campanario de otro", espetó el consejero, que muy pronto fue criticado por Terraferida: "El consejero habrá estado cuatro años sin hacer ninguna crítica a los fondos de inversión, ni al alquiler turístico ilegal, ni a las grandes compañías hoteleras, ni a nadie que haga caja destrozando Mallorca. Ahora, quien ose hacer la mínima crítica al modelo demencial que tenemos, recibirá su ira", dijo la organización ecologista.
Bauzá defendió que la Iglesia tiene derecho a advertir de los excesos turísticos, pero que debería aplicar la misma exigencia moral a las actividades que le generan ingresos. También cuestionó el protagonismo de Taltavull en la carta pastoral de 1990 y recordó que aquel documento lo firmaron los obispos de la época. Pero su enfado y las formas sorprendieron incluso a una parte del Gobierno, que admitió "no haber coordinado" el tuit.