El reto de aprender catalán cuando llegas a Mallorca sin conocer la lengua
Los institutos acompañan al alumnado recién llegado en el aprendizaje del catalán
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PalmaEl Plan de Acogida Lingüística y Cultural acompaña al alumnado recién llegado en el aprendizaje del catalán en los centros de Secundaria. Margalida Cloquell es la coordinadora de PALIC del IES Mossèn Alcover desde hace ocho años. Es la referente del alumnado de incorporación tardía que no conoce el catalán, y trabaja de manera coordinada con diversos profesionales. “Cuando un alumno recién llegado que no conoce el catalán se incorpora al centro, se recoge información sobre las lenguas que conoce, su escolarización previa y se valora su competencia lingüística y curricular”, explica.
En cuanto a los cambios sociales, uno de los más visibles es la diversidad de procedencias, lenguas y trayectorias escolares del alumnado. Esta realidad diversa “constituye una riqueza para la convivencia y el aprendizaje, pero también hace necesario planificar medidas específicas de acogida, acompañamiento y apoyo lingüístico que faciliten la incorporación positiva al centro y el acceso progresivo al currículo ordinario”, asegura. En cuanto a los orígenes del alumnado, “en 2018 procedían más del Magreb, mientras que actualmente recibimos más alumnado de América del Sur, además de uno o dos alumnos de otros países europeos y de otras comunidades” no catalanohablantes.
El proceso de aprendizaje del catalán varía según la trayectoria de cada alumno. El hecho de venir de un país determinado no basta para explicar estas diferencias. Algunos alumnos que ya hablan castellano pueden recurrir a él más a menudo porque les permite comunicarse en muchos contextos, mientras que la edad de llegada y los años escolarizados aquí pueden favorecer un mejor dominio del catalán. Sin embargo, saberlo no siempre significa emplearlo habitualmente; por eso el PALIC también busca que los alumnos con otras lenguas de herencia ganen confianza para utilizarlo con compañeros y docentes.
La situación es diferente cuando un alumno no conoce ni catalán ni castellano. Entonces, “las necesidades más inmediatas son sentirse acogido y seguro, orientarse dentro del centro y disponer de herramientas básicas para comunicarse”. Para ello, utilizan apoyos visuales y actividades vinculadas a situaciones cotidianas.
Con todo, el profesorado de PALIC se encuentra con limitaciones importantes: “los recursos y las posibilidades organizativas no siempre permiten ofrecer la intensidad y continuidad que cada alumno necesita”, lo que se traduce en el hecho de que “algunos alumnos no llegan a alcanzar las habilidades comunicativas básicas en catalán” durante el tiempo que se les acompaña. Las actitudes hacia el catalán son diversas y pueden evolucionar, pero la vergüenza de no entenderlo o de equivocarse puede frenar su uso entre los alumnos que tienen otra lengua de herencia. Un clima de confianza y experiencias positivas ayudan al alumnado a practicarlo. El PALIC, la Comisión Lingüística, la dinamizadora y la comunidad educativa trabajan para que el catalán también esté presente en estas relaciones cotidianas e informales.