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Indignación y rabia por el cierre de Agama: "La única obsesión de Damm era llevarse el Laccao a Catalunya"

La clausura de la planta de Palma deja tres ganaderías al límite, frustra el proyecto cooperativo con trabajadores y evidencia el fracaso de la declaración como proyecto estratégico del Govern

Trabajadores en la planta de Agama
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PalmaAgama, en manos del Grupo Damm, anunció este martes el cierre definitivo de la planta de Palma y puso punto y final a la última gran central lechera con producción propia en Mallorca. El impacto inmediato, por ahora, se ha trasladado al campo. Tres explotaciones ganaderas mallorquinas, que dependían de la central como principal comprador, quedan en una situación de extrema fragilidad. La reducción progresiva de pedidos ya había tensionado su viabilidad, y el anuncio del cierre certifica un escenario incierto para unas granjas condicionadas por los sobrecostes de la insularidad y por la competencia de producto exterior a precios más bajos.

Actualmente Agama ya sólo compraba la leche en Son Carbó (en Campos), Ses Veles (en Canyamel) y Son Bernat (en Llubí). Miquel Vanrell, propietario de Son Carbó ha criticado con dureza a Agama: "Lo que nos ha hecho no tiene nombre, es un desastre. La única obsesión de Damm era llevarse el Laccao a Cataluña". Según el campesino, la lechera se comprometió con ellos a comprarles leche "al menos hasta septiembre", pero en las últimas negociaciones todo se truncó. "Ahora nos han anunciado que ya no nos comprarán más leche y que la empresa cierra. Nos fiábamos de Damm, que ha apostado por el producto local, pero ya ve cómo ha terminado", ha lamentado. Ahora, la vaquería se enfrenta a un futuro incierto, ya que acaban de invertir un millón y medio de euros para mejorar y modernizarse y buscan nuevos modelos de negocio para continuar con esta explotación. tendremos que correr para sobrevivir", ha sentenciado Vanrell.

Por su parte, el caso de la vaquería Ses Veles es completamente distinto. En una reunión en septiembre, Damm ya les anunció que a partir de marzo no les comprarían más leche y Toni Bauzà empezó el proceso para vender las vacas. "Durante este mes saldrán casi todas hacia la Península". Bauzà asegura que con este cierre están "matando al sector" y que el Gobierno "no ha hecho nada por evitarlo". "Lo estamos apostando todo al turismo y dejamos morir la agricultura; Mallorca en foravila es cocida, ya no queda casi ningún sector vivo", ha sentenciado.

Proyecto industrial estratégico

Este desenlace contrasta con el escenario dibujado meses antes. El Gobierno de las Islas Baleares había declarado la empresa proyecto industrial estratégico con la voluntad de garantizar su continuidad y preservar una infraestructura considerada clave para la soberanía alimentaria. La medida debía facilitar inversiones y agilizar trámites para modernizar la planta, con nuevas líneas de envasado y una apuesta por diversificar producto. Sin embargo, con el paso del tiempo, los compromisos no se materializaron como se había anunciado y la actividad productiva se fue debilitando. Ante la carencia de avances sustanciales, el Ejecutivo acabó planteando la revocación de la declaración de proyecto estratégico.

Una cooperativa frustrada

En ese momento surgió la opción de crear un proyecto cooperativo con los trabajadores, la Consejería de Agricultura y Agama. Aunque muchos puntos parecían ir por buen camino, tanto la Consejería como Damm dejaron fuera a los trabajadores de la negociación, aunque éstos exigieron en reiteradas ocasiones participar y saber cómo avanzaba el proyecto. En este sentido, el portavoz de los trabajadores, Jesús Ávila, critica que les han "ignorado sistemáticamente". "No nos han dado ni la opción de buscar soluciones, nos han informado de que cerraban y ni siquiera sabemos cuáles han sido las causas del fracaso del proyecto cooperativo", lamenta.

Los trabajadores de la fábrica de Agama no serán despedidos, sino que Damm los reubicará en las diferentes empresas y puestos de trabajo de la cervecera en la isla. Sin embargo, hay un gran malestar, ya que, según explicó el portavoz, querían ser la nueva generación de lecheros de Mallorca y no realizar otro trabajo. "Siempre lamentan que no hay relevo generacional en el campo balear, y ahora que lo tienen le destruyen", criticó con dureza Ávila.

Por otra parte, el portavoz de los trabajadores también asegura que la inversión de ocho millones para ampliar y mejorar la fábrica "no tenía sentido" y que debería haberse hecho una más "pequeña" para tener una fábrica que "se adaptara al volumen de trabajo y las necesidades reales" e invertir el resto del dinero.

La fábrica de Agama en Mallorca
Agama, el fin de un símbolo

Fundada en 1958, Agama nació como herramienta para estructurar y modernizar la comercialización de la leche mallorquina. Durante décadas, la marca formó parte del paisaje cotidiano de miles de hogares y se consolidó como pieza clave de la industrialización del sector primario insular.

Su trayectoria estuvo marcada por etapas de crecimiento, pero también por crisis profundas, especialmente a partir de los años 90, cuando la competencia exterior y los cambios en el mercado empezaron a erosionar el modelo tradicional. Sucesivos cambios accionariales permitieron mantener la actividad, aunque cada vez con más dificultades para conservar cuota frente a grandes distribuidoras estatales e internacionales.

La entrada del Grupo Damm en 2017 se interpretó como una oportunidad para estabilizar el proyecto. Sin embargo, la presión de los precios bajos, la transformación de los hábitos de consumo y la reducción progresiva de la producción local acabaron situando a la central en un escenario límite.

El cierre de la planta de Palma no implica sólo la desaparición de una empresa. Representa el final de una etapa en la reciente historia económica de Mallorca y deja abierta la incógnita sobre qué modelo podrá garantizar la continuidad del sector lechero balear en el futuro.

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