"Compatibilizar el trabajo en la sanidad pública y en la privada es una mina"

El médico José Manuel Aranda asegura que hay profesionales que trabajan en la privada durante el horario de la pública; es por eso que reclama dedicación exclusiva para los jefes de servicio

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Un centro sanitario privado, en Palma.
27/10/2026 - 20:52 h

Palma"Compatibilizar el trabajo en la sanidad pública y en la privada es una mina". Así lo afirma José Manuel Aranda, médico de Atención Primaria jubilado de Baleares y coordinador del informe sobre privatización sanitaria de las comunidades autónomas. Aranda considera que compaginar las dos actividades puede resultar ventajoso para los profesionales, pero alerta que hay médicos que van más allá y trabajan en la privada durante la jornada laboral de la sanidad pública. Una práctica que pone sobre la mesa el debate sobre las incompatibilidades y los conflictos de interés en el sistema sanitario, en un momento en que la privatización sanitaria avanza a la vez que se disparan las listas de espera de la pública. El médico jubilado matiza, sin embargo, que trabajar en la sanidad privada no siempre es un negocio rentable. "Muchas veces se piensa que trabajar en la sanidad privada es una mina, pero no es así", sostiene. Como ejemplo, señala los problemas que pueden sufrir los trabajadores en determinados modelos de gestión privada. "Los procesos de privatización, como por ejemplo en Madrid, ni siquiera aportan suficiente dinero para pagar las nóminas", afirma.

Dedicación exclusiva para los jefes de servicio

Aranda defiende que los responsables de los servicios sanitarios públicos tengan dedicación exclusiva y unas condiciones laborales adecuadas. "No se entendería nunca que un directivo de una empresa fuera directivo de la competencia", afirma para explicar por qué considera necesario separar las responsabilidades públicas de los intereses privados. Su propuesta es que los jefes de servicio estén bien remunerados, pero que no compaginen esta responsabilidad con una actividad privada que pueda generar conflictos de interés. "Un jefe de servicio debe estar correctamente remunerado, pero es necesaria la dedicación exclusiva", sostiene.

El motivo es el poder de decisión que tienen estos perfiles sobre las compras y la gestión de las listas de espera. Según Aranda, estas responsabilidades pueden tener una incidencia directa en la actividad de los centros privados, que se pueden beneficiar de las derivaciones de pacientes que no reciben la atención que necesitan en el sistema público. Por eso, considera que hay que evitar que los profesionales que toman decisiones en la sanidad pública tengan intereses en empresas privadas donde se puedan beneficiar. El debate sobre las incompatibilidades no es nuevo. La Ley 53/1984, que entró en vigor en enero de 1985, estableció el principio general de un solo puesto de trabajo al servicio de las administraciones públicas y reguló las condiciones en las que se pueden autorizar determinadas actividades privadas compatibles. El despliegue de la norma incluyó disposiciones transitorias específicas para el personal sanitario: son funcionarios que pueden trabajar en la privada.

"La privatización conlleva la desaparición de la Atención Primaria"

Aranda también advierte de los efectos que, a su parecer, puede tener la expansión del sector privado sobre la estructura del sistema sanitario. "El desarrollo de la privatización lleva a la desaparición de la Atención Primaria y también de las especialidades correspondientes", afirma. El médico jubilado recuerda que la Atención Primaria no es una actividad rentable para los proveedores privados y alerta que esto puede poner en riesgo la continuidad de este servicio si el sistema se orienta cada vez más hacia criterios económicos. "Los profesionales de la Atención Primaria deben tener claro que, si no defienden la sanidad pública, están abocados a desaparecer", sostiene.

Aranda también cuestiona la suspensión de la huelga indefinida de los médicos prevista para noviembre y recuerda que los paros anteriores han tenido consecuencias importantes sobre la actividad asistencial, incluso en centros y especialidades donde el seguimiento era minoritario. "La mayoría de los servicios se suspendieron a pesar de que el porcentaje de médicos que hacen huelga fuera bajo. Hay centros y especialidades donde solo un 20% de los médicos la secundaban y, aun así, se suspendieron todos los servicios", afirma. El médico jubilado se pregunta si ha habido avances que justifiquen el paro de la movilización. "Encuentro curioso que la huelga indefinida de los médicos prevista para noviembre se haya suspendido ahora que hay elecciones. ¿Ya se han cubierto las reivindicaciones?", plantea. "Hay motivaciones políticas", sentencia.

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