"Ahora todo son hoteles y agroturismos que buscan astrónomos a contrarreloj"
Los expertos Starlight y empresas de turismo activo lamentan que Menorca no haya aprovechado lo suficiente ser un referente internacional en la observación del cielo nocturno
CiutadellaMenorca será el primer lugar donde se podrá ver el eclipse total de Sol del 12 de agosto, justo a partir de las 20.30 horas. Si no hay nada nuevo, durante 66 segundos, la Luna tapará el Sol y el cielo se oscurecerá. Ninguno de nosotros lo ha visto nunca.
Además de Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad, Menorca dispone de la doble certificación de ser Destino y Reserva Starlight, el sello internacional que reconoce la calidad del cielo nocturno, su baja contaminación lumínica y el compromiso con la protección del medio ambiente. De hecho, es la única isla del Mediterráneo distinguida por la Fundación Starlight.
Por este motivo, los monitores reconocidos como embajadores Starlight para formar a los guías turísticos se muestran decepcionados por “la oportunidad perdida” de la Administración de dar más relevancia al eclipse. Y eso que el Consell puso en marcha en mayo un programa de actividades con charlas divulgativas y un planetario itinerante que recorrió todos los pueblos.
El exconsejero Javier Ares, ahora al frente de la empresa Polaris Menorca, echa de menos que las instituciones “no hayan valorado con suficiente antelación la importancia histórica de un acontecimiento que no se volverá a repetir hasta dentro de 373 años. Merecía algo especial. De hecho –apunta– el día 12 debería ser festivo. Un eclipse solar, si tienes suerte, pasa una sola vez en la vida, marca a toda una generación y, sobre todo, el sector turístico debería estar a la altura”.
Llamada a la precaución
El Consell insular ha hecho un llamamiento a la prudencia, la responsabilidad y la seguridad y pide evitar desplazamientos, extremar la prevención de incendios y acudir preferentemente a las zonas oficiales de observación: Cala en Bosc, Cala Blanca, Los Delfines, Son Blanc, Platges de Fornells, Son Bou, Sant Tomàs, Talis y el paseo Marítimo de Maó. Recuerda, además, que se restringirá el acceso rodado a El Toro, el camino de Tramuntana y los faros de Cavalleria y Punta Nati y que es peligroso ver el fenómeno desde los acantilados de Cala Morell.
Pero Ares lamenta que “todo lo que hace la Administración ahora sea solo para garantizar la seguridad y no para que podamos disfrutar mejor del fenómeno. No ha entendido que somos Destino y Reserva Starlight. Y, en parte, lo entiendo. Nos cae en plena temporada y en esta época no necesitamos ningún motivo extra para atraer turismo”. Pero el responsable de Polaris cree que “Menorca se debería haber esforzado más en diferenciarse de otros destinos. Si eres Starlight y has contraído un compromiso con la astronomía, no puedes dejar de aprovechar esta ocasión. Si otra zona de España hubiera tenido la suerte que tendremos nosotros de ver tan bien el fenómeno, se habría volcado más”.
Ya hace dos años, dice Javier Ares, que se movilizó para intentar concienciar a la Administración, “pero todo el mundo con quien hablaba lo veía demasiado pronto”. Así que, como divulgador del eclipse, empezó a dar charlas en bibliotecas y entidades culturales para explicar a la población residente todo lo referente al fenómeno. Después asesoró al sector profesional, desde el náutico (Asmen) al hotelero (la patronal Ashome). De repente no encontró mucha respuesta, pero dice: “A la tercera vez que llamé a la puerta, reaccionaron”. Igualmente piensa que “ha faltado previsión” y que muchos establecimientos han tardado en despertarse. “Hice mucha pedagogía siendo conocedor de que, cuando explotara todo, ya no tendría freno. Ahora son todo hoteles y agroturismos que buscan astrónomos a contrarreloj”, remarca.
Él mismo, antes del eclipse, habrá ido los dos días previos a Cala en Bosc y al hotel Melià de Cala Galdana a hacer observaciones del Sol con los turistas que allí se alojen. Es algo parecido a lo que ha ofrecido, como Polaris, en sus actividades también en Mallorca y las Pitiusas y que culmina el día 12 en un espacio que prefiere no desvelar de Menorca. “Somos la única empresa que dispone de telescopios solares y lo aprovecharemos. Quien venga tendrá su material, sus explicaciones, su concierto…”, afirma. Por el momento ya se han apuntado 12 personas y tiene disponibilidad para un máximo de 25 plazas.
“Los eclipses no se deben ver, se deben vivir”, dice. “Es una experiencia sensorial de muy alto nivel para la que conviene estar preparado”. Y no solo los que puedan permitirse no trabajar esa noche. “En charlas en hoteles les he alertado de que se deben aprovisionar más de la cuenta y alterar los horarios de cocina. Si los turistas ya se van a las siete para ver el eclipse y no vuelven hasta las diez, o les preparan picnics o la cena puede ser un problema”, avisa.
Las empresas de turismo activo también se quejan de que la Administración se ha despertado tarde y no les ha permitido disponer a tiempo de toda la información para programar excursiones u observaciones guiadas con la seguridad que se requiere. “Es algo desconocido y la información que obtuve no me dio suficientes garantías. Si montaba una ruta a caballo en un espacio con visibilidad, desconocía cómo podrían reaccionar los animales. Así que no me atreví a crear ningún producto específico”, dice Catalina Florit, presidenta de la asociación Menorca Activa. Pasará la tarde en familia en Son Àngel. “Haremos una buena merienda antes y una buena cena después, y tan contentos”.
Es la opción que también han elegido otros negocios. La carnicería Fel Caules, la más concurrida de la plaza del Mercado de Ciutadella, también cerrará esa tarde. “Habrá restricciones de movilidad y será mejor aprovechar, porque esto ya no lo volveremos a ver más”, comenta.
El sector de la restauración sacará provecho, sobre todo los establecimientos que, como Isabella de Platges de Fornells y el Artrutx Sea Club del faro de Cala en Bosc, ya acostumbran a promover la observación en primera línea de las puestas de sol. Los bares sunset ya hace un mes que agotaron todas las reservas. “En Menorca ya estamos bastante acostumbrados, así que les vendrá más que bien”, confirma el presidente de los restauradores, Antoni Pons.
Las Salinas de la Concepción, en Fornells, conmemora también el eclipse con una recolección artesanal y limitada de su Flor de Sal. Durante los 66 segundos de oscuridad, piensa recoger al menos 250. Con ellas hará una edición numerada a mano de 150 gramos cada una. Se trata, según sus responsables, de una experiencia gastronómica única que quieren compartir con todos los visitantes que se acerquen.
Los ayuntamientos también facilitan la concentración ordenada de personas en lugares emblemáticos para vivir juntos el fenómeno. Es Mercadal, por ejemplo, pone autobuses a 8 euros –gafas incluidas– para subir al Toro; Ciutadella instalará una pantalla gigante en la plaza del Born y Alaior hace un llamamiento para vivir el eclipse en la playa de Son Bou. Pone autobús lanzadera gratuito para ir y volver y hay programada una gran verbena con la actuación del grupo The Maniacs.
El de este miércoles será solo el primero del ‘trío’ de eclipses que nos esperan en el próximo año y medio. Además del de este año, está el parcial del 2 de agosto de 2027, que se podrá ver sobre todo en Andalucía, y el anular del 26 de enero de 2028, que será visible en zonas del sur de Cataluña. “Un eclipse es uno de los fenómenos más impactantes que se pueden ver desde la Tierra”, dice Ares. “Nos ha tocado la lotería”.