Música

Rejuvenece el rock isleño

Desde hacía dos décadas el rock en las Baleares no había vuelto a ser tan adolescente como lo es ahora

El cuarteto Mothgruth.
Celestí Oliver
09/08/2026 - 15:50 h.
7 min

PalmaDesde los años ochenta y, podríamos decir, desde los noventa el rock isleño no había vuelto a ser tan joven como lo es ahora. Había envejecido en edad. Si no eran inexistentes, eran anecdóticos los grupos adolescentes que aún no llegaban a rozar la veintena de años.

De aquellos años más yermos, podemos referenciar algunos de los nombres más jóvenes y destacables, entonces, en el sentido más amplio del rock: desde el pop de Els Galindons, de Manacor, la década pasada y que son ahora parte de Reïna, hasta el otro extremo, que podría ocupar Cop de Fona, de Palma, uno de los espoleos jóvenes del movimiento punk de los dos decenios precedentes y el embrión que después ramificaría con tantos grupos referentes del género. Y sin pasar por alto, por ejemplo, Mantra –ya hace más de un lustro–, el grupo felanitxero de Franc y Jaume Prohens, hijos de Joan Prohens, líder de los Black Cats y referenciales del rockabilly.

Actualmente, sin embargo, el rock isleño, con toda la máxima expresión, vuelve a vivir una nueva eclosión de formaciones muy jóvenes, que no superan los veinte años o si lo hacen es por muy poco. Se ha formado un buen bastión que encabezan bandas emergentes que ya empiezan a trascender, como BAF y Ulls Secs, ambos desde la cuna de sa Pobla, y U.R. Bad, entre Portocolom y Manacor, ganadores de la última edición del Concurso Pop Rock de Palma.

La cuna de sa Pobla

Los dos casos poblanos, de hecho, son de los nombres más emergentes pero que ya han dado el estirón y han arrebatado la adolescencia. Miquel Seguí (voz y guitarra), Jaume Hurtado (bajo) y Víctor Ricci (batería y voces), componentes de Ulls Secs, se formaron antes de la pandemia. “Teníamos 17 años y hacíamos versiones; cuando dimos el paso a canciones propias ya teníamos 22 y ahora tenemos 23”, explican. Hoy por hoy están grabando el segundo disco en el que la experimentación que buscan “será todavía más original y diferente”, confiesan: “Queremos innovar en ritmo, letras y armonías”.

Los otros poblanos, BAF, una de las explosiones de postpunk y punk más estimulantes y con más proyección, creada en el verano de 2025, resumen así su experiencia: “Los cuatro compartimos una base de gustos musicales que hemos heredado de familia o hemos ido descubriendo, pero cada uno escucha música diferente. Si bien escuchamos punk, algunos más que otros, no es el género que más controlamos, pero es donde hemos encontrado un lugar para hacer nuestra música”. Quien lo dice es Amaro Seoane, el músico y también creador audiovisual emergente que precisamente en la edición de 2025 del MajorDocs, el festival internacional de cine documental de Mallorca, estrenó Vida injusta dentro del programa de mentorías. “Hace un año empezamos a tocar lo que hacemos ahora y en otoño fue el primer concierto. Teníamos entre 18 y 21 años”. Ahora tienen entre 19 y 22.

De hecho, el próximo septiembre se embarcan en su primera gira estatal de cuatro conciertos, en Madrid, Valencia, Barcelona y Zaragoza, acompañando ni más ni menos que a los neoyorquinos Bodega, una banda de punk y rock con aristas, como ellos.

Y de todos, U.R. Bad es uno de los ejemplos más precoces. El cuarteto fue creado a finales de 2021 por Xisca Muelas y Nora Roldán cuando tenían solo 12 años. “Medio año después se añadió Aina Muelas al bajo, que tenía 15, y a finales de 2023, Sergi Barceló, a los 14 años”, explica Roldán. Ahora tienen entre 16 y 19. “Está claro que este tipo de música no es la más escuchada entre los jóvenes de nuestra edad, pero cuando hablamos de hacer canciones coincidimos en que el rock’n’roll clásico es nuestro estilo. Cada uno tiene sus referencias, pero nosotros empezamos a hacer versiones de grupos que escuchaban en casa y, más adelante, empezamos a crear canciones propias inspiradas en este estilo”, continúa. “Suponemos que por eso las hacemos en inglés”, añade Sergi.

A todos estos nombres les siguen otros proyectos todavía más incipientes y también todavía más precoces. Es el caso de Ill Sea, de Palma, que es Finn Tugores, de 16 años. Ahora bien, como dice: “El proyecto y la idea empezaron cuando tenía 12 o 13; y ya con el nombre, a los 14. Aparte de que mi padre es músico, siempre he tenido el impulso de crear y expresarme”. Abriendo el espectro del rock, se mueve en un singular postrock, el llamado midwest emo, y el folk.

Y en la otra punta de Mallorca, en Pollença, está Young Noise, el alter ego de Adrià Solivellas, de 19 años. “Empecé grabando a los 16 años. El más joven del grupo ahora tiene 16 y cuando empezamos a tocar él tenía 14”, cuenta.

La crisis social empuja a los jóvenes

El horizonte que se desdibuja entre los jóvenes, salpicado por las crisis que se padecen en muchos ámbitos sociales, ha estimulado una cierta hornada de grupos musicales que está explotando dentro del rock insular. “Está cociéndose una escena interesante con un ruido también bastante interesante. Siento que tenemos el mismo deseo de crear, de acuerdo con unas mismas incomodidades y problemáticas a las que nos enfrentamos los jóvenes de nuestra generación y que nos impulsan a hacer ruido”, expresa Solivellas. Señala “los problemas del cambio climático, la reciente subida de la ultraderecha, el problema de la vivienda, la masificación turística en Mallorca y la IA”, en el sentido de que, dice, “financia gobiernos como el de Israel y multimillonarios fascistas como Elon Musk y deshumaniza el arte”. “No es que hablemos solo de esto en la música, pero, por lo que percibe, las incomodidades sociales nos impulsan a hacer la música que hacemos y que mueve a muchos jóvenes como única manera de desahogarse y evadirse de la realidad”, confiesa.

Los pobladores Ojos Secos.

Solivellas, uno de los más inquietos, lo denuncia: “Cuesta mucho encontrar conciertos que nos acepten con nuestro estilo de música, cobrar también es difícil y es injusto, y los locales de ensayo que hay en Mallorca no tienen las mejores condiciones. El Gobierno debería financiarlos o hacer que sean más accesibles para todos”.

Mothgruth es otro cuarteto de grunge distorsionador con sede en Palma. Sus miembros tienen entre 16 y 18 años. “Empezamos hace poco más de un año, cuando teníamos entre 15 y 17 años. Nos animamos y queremos que más gente se meta en este tipo de movimientos”, dice Amine Dalí, uno de los dos guitarristas.

“La música ahora mismo es el arte más antisistema de todos, ya que no depende de un sistema que impulse la productividad y se hagan las cosas en el menor tiempo posible, sino que necesita equivocarse, reinventarse y ser creada en el tiempo”, añade Solivellas.

Sea como sea, el hecho de que cada uno encuentre su lugar ya es otra cuestión. Xisca Roldán, de U. R. Bad, lo expresa así: “No pensamos que formemos parte de ninguna escena o movimiento musical en concreto, sino que queremos que nos vean como una banda original e intensa”.

El punk, el principal catalizador

De todos los géneros, el movimiento punk es el que mueve más actividad entre los más jóvenes. No en vano, históricamente siempre ha sido así: el hazlo tú mismo.

Curriculum Vitae es, en este ámbito, otra combinación palmesana multicultural, con integrantes de Perú y Venezuela. “No me gusta decir que somos un revival, sino que intentamos ser lo más creativos posible y ofrecer algo nuevo en la isla; la idea no es ser heredero directo de nadie”, asegura Àlex Cifre, bajista de este cuarteto de músicos de entre 18 y 21 años que completan Angervis Juan (guitarra), Renato Iglesias (voz) y Joan Nicolás (batería). “Hasta ahora hemos participado mucho del punk mallorquín y tenemos otros proyectos, pero creo que lo ideal sería generar una escena propia de una vertiente más experimental y por la cual creo que los jóvenes se están moviendo desde el underground y lo veremos en poco tiempo”, considera Cifre.

Por territorio, Mallorca es la isla que concentra más bandas menores de edad. Pero en las otras islas también hay sangre joven. En Menorca, grupos como Cendres y Cebes Seques (ambos en Ciutadella), Forsaken (Alaior) y Res a dir (Ferreries), todos han actuado recientemente en el XV Festival Menorca Jove de INJOVE Menorca, que también organiza el Talent Jove, por donde han pasado igualmente La Huella y Els Nòmades. Y en las Pitiusas destacan The New Young Polaks, ahora en punto de parada –con Marc Serra, que estudia en Boston becado por la Universidad de Berklee–, y Niños Raros.

La mayoría, en castellano

Además de ser representantes del momento explosivo joven que vive el rock y a pesar de estar en los márgenes culturales, la inmensa mayoría también canta en catalán, un hecho que a diferencia de tiempo atrás ahora está vivo y al alza. “Es una manera de rebelarse contra un sistema que te dice que el catalán es una lengua ‘inútil’ y así cuidarla un poco más. Quizás no llegaré a tanto público, pero encuentro que es más auténtico”, expresa Adrià Solivelles, de Young Noise. “Hacer música en catalán es una cuestión de coherencia. Entre nosotros no hablamos en castellano ni en inglés. Sería antinatural y degradante hacer música en cualquier otro idioma. La excepción podría ser inventar uno nuevo, pero ya está muy visto”, añade Amaro Seoane, de BAF.

Miquel Seguí de Ulls Secs lo considera: “Es por ahí por donde debemos ir” porque, según dice, uno se siente “muy cómodo de cantar en la lengua con la que piensa, sueña y se expresa de manera más pura. Es la manera más directa y sincera de expresar lo que uno siente”. Con todo, sin embargo, su compañero Víctor Ricci añade: “Es cierto que al principio me resultaba extraño habiendo escuchado siempre música en inglés, como Radiohead, nuestra principal referencia, pero cuando intentas hacer una letra es la manera más fácil de expresar qué quieres decir”.

Unos recientemente premiados en este sentido son los manacoríes Espurna, premio Ciutat de Manacor de canción Guillem d’Efak 2026. Hugo Cobo (batería) solo tiene 15 años; Roger Moragues (guitarra), 18; Ari Santos (voz), 21, y Arnau Galmés (bajo), que tiene 20, lo explica sin matices: “Nunca ha estado entre nuestras prioridades hacer las canciones en ninguna otra lengua, sea inglés o castellano, porque encontramos que quedaría falso. Escribimos lo que vivimos y lo solemos vivir en catalán”.

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