La privatización de la sierra de Tramuntana por el eclipse: Cuando pagar un hotel da más derechos que vivir al lado

Las excepciones al dispositivo de circulación reabren el debate sobre quién tiene prioridad de acceso a un territorio cada vez más tensionado

Uno de los lugares de la sierra de Tramuntana desde donde se podrá ver el eclipse.
07/08/2026 - 23:10 h.
5 min

PalmaLa previsión de que la sierra de Tramontana sea una de las zonas más masificadas de Mallorca durante el eclipse solar total del 12 de agosto ha llevado al Govern a preparar un dispositivo excepcional de restricciones de tráfico. El objetivo es evitar el colapso, pero las excepciones previstas han generado mucha controversia. Mientras miles de residentes de municipios situados a pocos minutos de la Serra no podrán acceder con el vehículo, los turistas que hayan pagado cientos o incluso miles de euros por alojarse en un hotel de la zona sí que quedarán exentos de las limitaciones. Así, las excepciones fijadas por el Govern proyectan, de nuevo, la idea de una privatización del territorio balear y refuerzan la percepción de que quien paga tiene más derechos de transitar este territorio que quien vive en él. "Una vez más los derechos de los turistas que pagan están por encima de los de los residentes que vivimos en la isla", remarca Joan Moranta, presidente del GOB.

El dispositivo restringirá los accesos a la sierra de Tramontana desde Andratx, Esporlas, Valldemossa, Sóller, Fornalutx, Pollença y Caimari entre las 15 y las 21 horas. Durante esta franja horaria, solo podrán cruzar los controles los residentes de los municipios afectados y las personas que acrediten una reserva en un hotel o un restaurante situado dentro de la zona restringida. Para el resto de mallorquines, la alternativa será llegar antes de las restricciones o buscar otro lugar desde donde observar el eclipse.

Aun así, tanto el GOB como la plataforma Menos Turismo, Más Vida insisten en que el debate no es si se debían aplicar restricciones, sino cómo se han diseñado. "Las restricciones son necesarias y se han planteado correctamente", reconoce el portavoz de la plataforma, Dani Comas. El problema, añade, es que "la normativa no llega a todo el mundo". "Vemos una vez más que solo se ponen límites a los residentes", resume. Una reflexión que comparte el portavoz de Terraferida, Jaume Adrover, que sostiene que "el problema de la masificación y los privilegios para los turistas no son de ahora". "Desde hace muchos años se ha dado barra libre para construir y crear más plazas turísticas. Se han superado los límites de capacidad y vivimos masificados. Y cuando hay un gran acontecimiento en la isla, el perjudicado siempre es el residente", afirma.

Según Comas, las excepciones "no son casuales", sino una muestra más de la prioridad que las instituciones continúan dando a la industria turística. "Han convertido el eclipse en una herramienta más de promoción turística y las restricciones están pensadas para no afectar a los turistas que han pagado", afirma. Por eso considera que "la planificación y las restricciones se han hecho solo para los residentes, no para los turistas", y acusa al Govern de estar "dispuesto a todo con tal de no molestar a los hoteleros". Adrover coincide en que esta situación no es una excepción, sino una constante: "Una vez más es la población la que debe adaptarse y el gran perjudicado es el vecino, mientras que los turistas disfrutan sin restricciones de la isla".

Se trata de una percepción que también tienen algunos de los residentes que llevaban meses preparando la jornada para observar el fenómeno astronómico. Es el caso de Laura Muñoz, que asegura que las medidas "lo único que hacen es prohibir que los residentes puedan ver el eclipse en su isla". A su entender, las restricciones evidencian que el Govern continúa priorizando a los visitantes por encima de la población local. "El 26 de julio, con la manifestación, ya quedó claro que los residentes están hartos de la masificación y la respuesta del Govern es "seguir pensando en los turistas" y perjudicando a los residentes", lamenta.

¿Por qué las restricciones empiezan a las 15 h?

El Gobierno defiende que el cierre de los accesos a la Serra a partir de las 15 h responde a criterios de seguridad y gestión de la movilidad. Según el Ejecutivo, tras analizar diferentes escenarios y las previsiones de afluencia, se optó por esta franja horaria porque el 12 de agosto "es un día laborable, pero también en pleno mes de vacaciones, cuando muchas personas terminan la jornada laboral al mediodía".

Para Muñoz, en cambio, el funcionamiento mismo del dispositivo evidencia esta diferencia de trato. "Cierran la isla a partir de las 15 h, pero no la cierran para todo el mundo. Solo molestamos a los residentes. Un turista siempre es bienvenido: si tiene hotel puede pasar y, si no, como que no trabaja este día, como sí que hacemos los que vivimos aquí, entra antes de las tres y ya está", afirma. "El que paga 1.000 euros por dormir en un hotel no masifica; masifica el residente que quiere salir de trabajar y disfrutar del eclipse en su isla", critica.

Falta de planificación

Las críticas también apuntan a la planificación del dispositivo. Moranta considera que el conflicto era previsible desde hacía tiempo. "El problema es la improvisación y la falta de previsión. Si hace un año, o más, cuando empezó la 'fiebre eclipsante' ya se hubieran puesto las medidas pertinentes dando preferencia a los residentes, ahora no estaríamos hablando de esto", asegura. En este sentido, denuncia que "las medidas han llegado pocas semanas antes del eclipse y con los residentes como únicos perjudicados". Con todo, Adrover añade que "llegamos tarde siempre". "Las normas y las restricciones llegan cuando todo ya está fuera de control y acaban afectando siempre a los mismos, a los vecinos", lamenta.

Más allá del fenómeno astronómico, las entidades ecologistas y los colectivos críticos con el modelo turístico interpretan este episodio como un nuevo reflejo de un debate que hace tiempo que acompaña a Mallorca: quién tiene prioridad de acceso a un territorio cada vez más saturado. "Las restricciones son imprescindibles para evitar el colapso de la Serra", admiten, pero consideran que "las excepciones vuelven a situar el consumo turístico por delante del derecho de los residentes a disfrutar de los espacios de su casa". Para Adrover, este caso es solo un ejemplo más de un modelo que se ha ido consolidando durante años. "El residente parece que ya no tiene derecho ni a vivir en su casa. Vivimos en un decorado turístico donde los visitantes son siempre los beneficiados y privilegiados, en detrimento de los vecinos", denuncia. Así, el portavoz de Terraferida concluye con una reflexión que resume el malestar de una parte de la sociedad mallorquina: "Mallorca es un experimento de hasta dónde llega la paciencia humana".

Las consecuencias medioambientales

El impacto de la masificación preocupa también especialmente a las entidades ecologistas, que alertan de que los efectos sobre la sierra de Tramuntana pueden ir mucho más allá del colapso circulatorio. Moranta advierte de que la promoción de la Serra como un gran mirador para seguir el eclipse "es una nueva manera de destruir el territorio" y considera que "por un minuto y medio de espectáculo astronómico podemos tardar años en recuperar el impacto medioambiental". Pese a valorar positivamente las restricciones anunciadas por el Govern, insiste en que solo servirán para reducir una parte de los efectos y reclama que también se prohíba el acceso a los espacios más delicados. "La erosión sobre el ecosistema no se puede evitar, pero sí que se ha de minimizar al máximo", defiende.

Adrover coincide en que la Serra vivirá una situación de extrema vulnerabilidad. "La presión que soportará dejará consecuencias terribles", asegura, y alerta de que cualquier emergencia, especialmente un incendio forestal, podría convertirse en "un problema extremadamente grande". Además, advierte de que la presión no se limitará a la Serra, sino que también afectará a recursos naturales como el agua. "Finalmente, quienes pagaremos las consecuencias seremos los residentes que vivimos aquí todo el año, no los visitantes", concluye.

Ante este hecho, reclaman limitaciones más severas y controles para prohibir el acceso a las zonas más vulnerables. "Se deberían hacer restricciones como se hace con la 312, que se cierra toda Mallorca, que no puede pasar nadie aunque quiera. Si se hace por un evento privado, se debería hacer también por un evento público en el que nos jugamos nuestro territorio", concluye el presidente de GOB.

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