Vox ya no tiene ni local en Menorca: "El partido está deshecho"
La dirección estatal tiene el control casi absoluto de los diputados autonómicos leales, mientras que los cuadros menorquines intentan reconstruir su estructura
PalmaLa implosión de Vox ha llegado al punto álgido en Madrid. Pero en las Illes, el “culebrón” (como lo definió Santiago Abascal) ya ha terminado las temporadas. Vox en Menorca es un desierto: el partido ha perdido toda la representación institucional en la isla. Hace seis meses que los cuadros que quedan intentan una reconstrucción, pero les faltan manos. “Nos cuesta encontrar personas que se quieran identificar con Vox”, admite el coordinador del partido, Pedro Marqués: “En Menorca, ser de Podemos no es ningún problema, pero decir que eres de Vox todavía da respeto”. Todo ello mientras el grupo parlamentario, que ha perdido tres diputados, se diluye bajo la dirección estatal del partido. Solo en Eivissa Vox se ha salvado de la guerra fratricida. Pero el PP es tan fuerte en este territorio que la extrema derecha está arrinconada, como le pasa en Galicia.
La mayor ambición de un partido nuevo es obtener representación institucional. ¿Cómo puede haber pasado de tener un diputado autonómico por Menorca, una consellera insular y dos regidores (uno en Maó y el otro en Ciutadella), y perderlos por las peleas internas? “Vox se puede ir olvidando de Menorca”, asegura Alejandro Llabrés, que dimitió como líder de Vox Joves en Menorca a finales del 2025. Al partir, cerró la cuenta de Instagram. “Esto es un lugar pequeño”, afirma: “Si saben que se han dedicado a pelearse entre ellos, que no esperen que la gente vuelva a confiar”. Aunque las encuestas soplen a favor de Vox, augura que las constantes rupturas internas pasarán factura a la extrema derecha.
“Después de tantas crisis como ha habido, tantas dimisiones, salidas, Vox Menorca está deshecho”, apunta el diputado menorquín Xisco Cardona, que dejó el partido por diferencias con la dirección. La salida de Cardona fue una consecuencia de la ruptura del grupo parlamentario –que se saldó con dos bajas más–, y también dejó a Vox fuera del Ayuntamiento de Maó, porque él era el único regidor del partido. Para él, la experiencia de las crisis en Baleares es consecuencia de la inestabilidad. “Aquello que provocan en las instituciones, de rebote, se convierte en inestabilidad interna”, afirma: “Así no se puede hacer política”.
“Un patrón de autodestrucción”
generalizado, con un patrón de autodestrucción ordenado por la cúpula estatal de Vox”, considera. Así lo ha denunciado en las redes sociales.
“El milagro es que el partido crece”La consejera insular y regidora de Ciutadella Maite de Medrano fue expulsada de Vox en junio de 2025, y dejó el partido sin representación en Menorca. Ha firmado el manifiesto lanzado por una quincena de exdirigentes destacados de Vox a escala estatal para pedir un congreso extraordinario. Para Medrano, el goteo constante de dimisiones y expulsiones no es casual. “Responde a un modus operandi generalizado, con un patrón de autodestrucción ordenado por la cúpula estatal de Vox”, considera. Así lo ha denunciado en las redes sociales.
“El milagro es que el partido crece”
En cambio, fuentes del sector oficialista de Vox señalan los “ataques” de los medios de comunicación –orquestados, dicen, por el PP– como causas del desgaste interno. “El milagro es que, con estos ataques, el partido crece”, asegura una voz de la formación.“¿Para quién trabaja Javier Ortega Smith, para el PP?”, dice sobre el concejal madrileño y diputado estatal, que fue expulsado del partido en febrero. “Ortega Smith se queja mucho, pero ha hecho declaraciones críticas por las que le habrían echado de cualquier formación”, opina otra fuente de Vox: “En su era como secretario general, tenía sus hombres de negro, que iban echando gente”.
Para el politólogo Julián Claramunt, “la crisis que vive Vox se adelantó” en las Islas. “Las batallas internas en el Parlament balear –que se saldó con la pérdida de tres diputados– y en Menorca son un antecedente de lo que encontramos en otros niveles”, asegura. Vox Baleares se constituyó con alianzas con entidades isleñas relacionadas con el gonellismo, entre las que Actúa Baleares, liderada por Jorge Campos. Esto, a la larga, abrió la puerta a las tensiones con la dirección. “Pero en Vox solo hay una línea, que es la ganadora”, afirma: “No se aceptan alternativas ni perfiles de dirigentes con una línea propia o matices”.
Esta fuerza de la ejecutiva estatal se acabó imponiendo al grupo parlamentario, a pesar de que en el momento álgido de la crisis interna, Vox estuvo a punto de perder seis diputados de un total de ocho. Finalmente, las bajas fueron tres y el partido se reconstituyó alrededor de la figura del presidente de la Cámara, Gabriel Le Senne. Él también controla la organización interna del partido y suena como probable candidato para las elecciones venideras. Con todo, la situación de Le Senne es frágil: impuesto por la dirección, no dispone de apoyos sólidos entre los cuadros baleares. Mientras tanto, los díscolos que ahora están fuera del grupo se manifiestan libremente en los medios en contra del partido.
Solo hay un territorio que se ha salvado de choques internos de esta categoría: Ibiza. ¿Por qué? Para Claramunt, porque está desactivado por los populares. “Cuando el PP es el partido sistema, como pasa en Galicia, Vox lo tiene difícil, progresar”, defiende el politólogo: “El PP es el partido statu quo en la isla, y eso expulsa a Vox como alternativa real”. Según propone una voz crítica del partido, pues, la clave está en el poder. “En Ibiza, Vox no condicionan ningún gobierno”, resume.