Ronald McDonald y la gente de aquí
Marga Prohens cierra el último debate de política general con reproches por el fracaso de las medidas del Gobierno en materia de vivienda y saturación
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PalmaEl último debate de política general de la legislatura ha terminado con la presidenta del Govern, Marga Prohens, destacando la importancia de las pequeñas cosas, con un listado que incluía la sala familiar Ronald McDonald de Son Espases. Nadie negará la importancia del tratamiento para la piel de mariposa, de los cuidados paliativos pediátricos, del tratamiento con el exoesqueleto pediátrico, de la ambulancia de los sueños para cumplir los últimos deseos de personas antes de morir ni de la reinserción de los parados de larga duración en el mercado laboral. Son muy importantes.
Pero la legislatura terminará con los problemas estructurales más graves de las Baleares, la emergencia de la vivienda y la saturación turística y sus derivadas, en una situación extrema. Prohens heredó unas Islas que ya sufrían estas dificultades y, como ella ha asegurado durante el debate, es cierto que no se pueden solucionar en tres años. La cuestión es que no ha frenado estas problemáticas, sino que se han agravado bajo su Govern. Así se lo ha reprochado la oposición: una vivienda más cara que nunca (el precio del alquiler ha pasado de aproximadamente 800 euros a aproximadamente 1.500 de media) y unas Islas más saturadas que nunca que, si este año no llegan a los 20 millones de turistas, los rozarán. Ante esto, las pequeñas cosas son un consuelo minúsculo.
Prohens se refirió 19 veces al hecho de "defender las Islas Baleares" y mencionó "la gente de aquí" en 17 ocasiones durante su discurso inicial del martes. La estrategia no es nada original. El argumentario de los partidos se repite una y otra vez, con la intención de que se incruste en el tejido neuronal de los ciudadanos. Los reproches que le hace la oposición se podrían resumir en una pregunta: ¿quién es la gente de aquí? ¿A quién ayudan, por ejemplo, las rebajas fiscales que el Govern aplica a la compra de una vivienda? Tanto Lluís Apesteguia (MÉS per Mallorca) como Josep Castells (Més per Menorca) le han recordado que no es precisamente el grueso de la gente de aquí quien puede asumir un precio medio de 400.000 euros, sino que las bajadas de impuestos se van a quien ya tiene suficientes recursos económicos para afrontar un gasto de esta magnitud.
A todo esto, mientras se debatía sobre vivienda, la acampada en la plaza de España continuaba, una protesta que Prohens ha menospreciado como lo haría la maestra a la hora de criminalizar las manifestaciones, Isabel Díaz Ayuso. "¡Nosotros no podemos acampar en la plaza de España porque la gente de esta tierra tiene que trabajar cada mañana!", ha clamado con toda la vehemencia de la que ha sido capaz. La deducción la puede hacer un alumno de Primaria: ¿está diciendo Prohens que las personas que protestan en Palma no son gente de esta tierra y no trabajan?
Un ser maligno llamado izquierda
El resumen de las propuestas de Prohens para los grandes problemas de las Islas es fácil de hacer: un plan de vivienda para la próxima legislatura después de que el actual no haya servido de mucho y recuperar los fondos del ITS para hacer vivienda (como era cosa del Pacto, ella lo eliminó), y ninguna medida contra la saturación turística. Así las cosas, la presidenta se ha entregado a los reproches a la izquierda, acompañada por su escudera de Vox, Manuela Cañadas, mucho más amable que en otras ocasiones ahora que se ha hecho público y notorio el romance entre Santiago Abascal y Alberto Núñez Feijóo. "La izquierda tiene un problema muy grande con las rentas medias. Tienen dos objetivos: empobrecerlas y atacarlas. Por eso atacan a quien tiene una casa, a quien trabaja, al esfuerzo", ha dicho la presidenta sin despeinarse, mientras la izquierda se preguntaba dónde están las rentas medias de las Baleares. ¿En las autocaravanas de Son Hugo? ¿En las tiendas de campaña de Ibiza? ¿En la habitación de un piso compartido? Después ha llegado el remate de Prohens, también siguiendo la estela de Ayuso: "Son los discípulos de las dictaduras latinoamericanas". Demasiado bien.
Así las cosas, Iago Negueruela (PSIB) ha reprochado a la presidenta una de aquellas cosas que tanto gusta decir a los políticos, que hace oposición a la oposición. La conclusión venía en bandeja de plata: a partir de 2027 ocupará su lugar natural como jefe de la oposición porque los socialistas le quitarán el Gobierno. Solo hace falta desear la paz en el mundo y ya podemos dormir tranquilos, porque a partir del año que viene el mundo será un lugar mejor si los socialistas así lo dicen.
Sebastià Sagreras (PP) merece una mención aparte. En primer lugar, hay que decir que a esta cronista le han sangrado los oídos cada vez que ha dicho "desnonaments", en un idioma que pretendía ser catalán (recordatorio para Sagreras: se dice desnonaments, desnonaments, desnonaments). Sagreras tiene el don de hablar una lengua mestiza inventada, mezcla de castellano y catalán, pero todo tiene un límite. Hay que hacer un llamamiento para que vuelva a la normativa lingüística en ámbitos formales, como el Parlamento. En segundo lugar, el diputado popular ha dedicado casi toda su intervención en el debate de política general de las Islas Baleares a hablar de Pedro Sánchez. Una temática muy autonómica, según ellos, porque lo que hace el presidente español afecta a Baleares. Según este argumento, también habría podido hablar de Donald Trump porque hace que suba la gasolina, por ejemplo. Ay, no. Que Trump es un colega anticomunista.