No pienses en voto útil

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Eduard Soriano
06/11/2026 - 19:51 h
Candidato al Congreso por el PSIB-PSOE

Hace un tiempo que doy vueltas a un fenómeno que he llamado radicalización pasiva: el efecto por el cual aquellas personas que defendemos ciertos valores que siempre hemos considerado sensatos y no sentimos que hayamos cambiado nuestra manera de pensar, nos vemos tachados de radicales ante una sociedad que ha aceptado los discursos de extrema derecha. Muchas personas nos encontramos en esta situación: sentimos que nuestras ideas, antes entendidas por un amplio consenso social como moderadas, se han convertido en radicales.

Pero no quiero conformarme con esta situación. No quiero creer que la mayoría de la gente se encuentre ideológicamente en el espectro más tolerante con la extrema derecha. Quiero pensar que se trata de una percepción que busca sobreestimar la fuerza de estas ideas y una situación que se puede combatir democráticamente. Que en realidad la mayoría de la gente sí que piensa que valores como la libertad, la igualdad, la justicia social, el pluralismo, la diversidad o la solidaridad son irrenunciables para poder vivir en una sociedad mejor.

No pretendo convencer a nadie con estas palabras, sino apelar a todos a responder con contundencia cuando se sientan descalificados en este sentido. Recuerdo que, cuando era más joven y pensábamos arreglar el mundo desde los bares, hablábamos de cómo cambiar los marcos conceptuales de la agenda política para entusiasmar al máximo posible a la izquierda. Siempre ha sido una tarea complicada, pero ahora es imprescindible. En este sentido, George Lakoff, en su libro No pienses en un elefante, explicaba que para ganar el relato tienes que utilizar un marco propicio y cambiarlo siempre que no sea así. Esta es nuestra lucha.

Nosotros debemos hablar de inmigración desde el humanismo y la solidaridad, y no desde el racismo ni la xenofobia. Defendemos los servicios públicos y la justicia social, y no la eficiencia como excusa para privatizar. Pensamos que la vivienda es un derecho básico de dignidad humana, y no una inversión ni una mercancía. Apostamos por plantear límites, por la sostenibilidad y la mejora de la calidad de vida de todo el mundo, y no un desarrollo turístico sin freno.

Nosotros queremos que la sanidad, la educación y el estado del bienestar sean una garantía social, y no creemos en rebajas de impuestos que solo favorecen a los más ricos. Hemos de continuar luchando por la igualdad real entre hombres y mujeres y contra la violencia machista, y sabemos que la ideología de género no existe. Queremos un mundo donde se priorice la diplomacia y la paz, y no queremos ni rearmamento ni enemigos. Somos los que abogamos por la convivencia y la prevención, y sabemos que la mano dura debe ser la última opción. Luchamos para que todo el mundo pueda optar a un trabajo digno y a la subida del salario mínimo, y combatimos los discursos que con excusas espurias acaban precarizando a los trabajadores.

Si tú también eres de esas personas que siempre ha pensado que la igualdad de oportunidades no tiene nada que ver con la libre elección solo para quien se lo puede permitir, que envejecer con dignidad debe garantizarse públicamente y que las pensiones no deben ser vistas como una carga. Si sabes que la libertad es igualdad de oportunidades y redistribución de la renta, y no el “quien pueda hacer que haga”...

Si estos valores también son tuyos, cuando pienses en el 29 de noviembre, no pienses en voto útil. Simplemente, siéntete libre de extender este relato. Dilo a menudo, defiéndelo con orgullo. No pienses en voto útil. Porque no estás solo, no estás sola. Formas parte de la mayoría. Solo defiende, responde, indignate. Y cuando lo hagas, recuerda que somos más los que estamos convencidos de que un país mejor implica un gobierno que garantice la vivienda como derecho y no como mercancía, que refuerce el estado de bienestar, que luche contra el cambio climático, que amplíe los derechos civiles, que luche contra la violencia machista, que continúe incrementando el SMI y las pensiones, que acoja con humanismo a los que llegan. No pienses en voto útil, sino en qué modelo de país quieres.

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