Expedientan a un particular por crear un santuario privado de lagartijas sin permiso en Ibiza

Los impulsores de estas iniciativas habían advertido hace meses de sus intenciones por la "inacción" del Gobierno

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Un ejemplar de lagartija.
ARA Balears
05/11/2026 - 17:56 h

PalmaEl Gobierno ha iniciado un expediente sancionador contra los responsables de un refugio privado de lagartijas pitiusas en Ibiza, que pretendía proteger a estos reptiles de la amenaza de las serpientes invasoras. La Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Natural propone imponerles una multa de 6.000 euros por haber mantenido ejemplares de esta especie protegida en un recinto sin disponer de la autorización correspondiente. La decisión pone el foco en los límites de las iniciativas particulares para contribuir a la conservación de una especie que se encuentra amenazada por la proliferación de serpientes en las Pitiusas.

El expediente tiene su origen en una inspección efectuada el 26 de abril de 2026 por agentes de Medio Ambiente del Gobierno. Durante la actuación, los funcionarios localizaron un recinto cerrado destinado a mantener lagartijas pitiusas (Podarcis pityusensis) y observaron en él tres ejemplares. No obstante, uno de los responsables manifestó que en las instalaciones había un total de dieciocho.

La investigación posterior del Servicio de Protección de Especies determinó que el refugio no formaba parte de ninguno de los programas oficiales de conservación impulsados por la Dirección General de Medio Natural y Gestión Forestal. Además, los técnicos detectaron otro problema: las características del cierre no ofrecían suficientes garantías para impedir la entrada de serpientes invasoras. Por tanto, según el Gobierno, el recinto no solo funcionaba al margen de las autorizaciones exigidas, sino que tampoco aseguraba una protección adecuada de los animales que pretendía preservar.

Una iniciativa para responder a la "inacción" del Gobierno

Precisamente, el ARA Balears recogía el mes de julio cómo un grupo de particulares de Ibiza se había organizado para impulsar la creación de refugios en fincas y jardines privados con el objetivo de salvar a las lagartijas de las serpientes invasoras. Bajo el nombre de Sargantana Power, el colectivo reclamaba poder habilitar pequeñas reservas protegidas y supervisadas por la Administración ante la desaparición de la especie en el 90% del territorio ibicenco. La bióloga Antònia Maria Cirer, una de las principales expertas en este reptil, defendía que estos refugios podían tener "máxima eficacia" y advertía que, si no se tomaban medidas urgentes, las lagartijas podrían desaparecer prácticamente de la naturaleza de Ibiza en solo dos o tres años. La directora general de Medio Natural, Anna Torres, ya había expresado entonces su oposición a esta iniciativa, pero sus impulsores insistían en que era necesario compensar la "inacción" del Gobierno. A estas alturas no se ha podido constatar si el particular denunciado forma parte del colectivo Sarganta Power.

La protección de las lagartijas, bajo control de la Administración

La Conselleria sostiene que la voluntad de proteger una especie amenazada no autoriza a los particulares a capturar ejemplares ni a mantenerlos en cautividad. La normativa establece que estas actuaciones deben desarrollarse dentro de programas oficiales de conservación, con supervisión técnica y garantías de seguridad, bienestar animal y control sanitario.

La directora general de Medio Natural y Gestión Forestal, Anna Torres, ha defendido esta posición con una comparación con otra especie protegida, el lince ibérico. "No se pueden capturar linces para mantenerlos y criarlos en una finca particular. Con las lagartijas ocurre exactamente lo mismo: su protección no puede quedar al criterio individual de cada persona, sino que debe responder a programas de conservación dirigidos y supervisados por la Administración", ha afirmado.

El Gobierno insiste en que las obligaciones legales de protección no dependen del tamaño de los animales ni de las buenas intenciones de los responsables de las instalaciones. Según la Conselleria, los programas de conservación exigen una planificación científica que incluye protocolos de manejo, controles sanitarios, seguimiento genético cuando es necesario y medidas destinadas a garantizar la supervivencia de los ejemplares.

En este sentido, la Administración remarca que la colaboración de particulares, entidades e instituciones científicas es posible, pero siempre bajo la coordinación de los organismos competentes. Esta participación no permite crear refugios autónomos ni capturar o criar animales protegidos sin autorización.

Los ejemplares serán trasladados a un espacio adecuado

La Dirección General de Medio Natural y Gestión Forestal considera necesario retirar las lagartijas del refugio y trasladarlas a unas instalaciones que cumplan los requisitos técnicos y legales. Mientras tanto, ha establecido medidas provisionales de custodia para proteger a los animales y evitar que se produzcan nuevas capturas, manipulaciones o introducciones de ejemplares.

Estas medidas también tienen como objetivo impedir el acceso de depredadores al recinto mientras no se haga efectivo el traslado. La Consellería deja claro que se trata de una solución temporal que en ningún caso supone legalizar el refugio privado. La lagartija pitiusa está incluida en el Catálogo Balear de Especies Amenazadas y de Especial Protección con la categoría de vulnerable. Su captura, tenencia y transporte están sometidos a restricciones establecidas por la legislación autonómica y estatal de protección de la biodiversidad. El expediente se ha abierto por una presunta infracción grave, pero la multa de 6.000 euros todavía es una propuesta y deberá seguir la tramitación administrativa correspondiente.

El caso evidencia la complejidad de la conservación de la lagartija pitiusa ante la expansión de las serpientes invasoras. Mientras la preocupación por la supervivencia de esta especie ha favorecido iniciativas ciudadanas para protegerla, el Gobierno insiste en que cualquier actuación que implique capturar o mantener ejemplares debe disponer de autorización y estar sometida a supervisión científica.

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