Si no me explican qué significa, qué ventajas tiene y qué puede representar vivir dentro de una gran área metropolitana de Palma, así, de entrada, yo no quiero vivir allí. No quiero formar parte.
Los que vivimos en un pueblo –incluso los que viven allí porque no les queda otro remedio– solemos querer aún las ventajas de vivir en un pueblo. Una cierta escala humana. Un poco de distancia. La sensación, aunque sea cada vez más frágil, de que no todo es una ciudad continua. De que todavía hay alguna diferencia entre salir de Palma y llegar a Llucmajor, a Marratxí o a Calvià.
Ahora se anuncia que estos municipios deben pasar a formar parte de una gran área metropolitana. Y probablemente es verdad que, en muchos aspectos, ya son parte. Pero una cosa es la realidad funcional y otra es asumir, sin tan siquiera discutirlo mucho, que dejamos de ser pueblos para convertirnos definitivamente en periferia urbana de Palma.
Por eso pido explicaciones. ¿Qué ganamos? ¿Qué servicios tendremos? ¿Qué mejoras concretas llegarán a quienes vivimos en el área metropolitana de Palma? Porque, visto desde aquí, la sensación es más bien que los pueblos suman gente, pero se van vaciando de servicios. Llucmajor, sin ir más lejos, hace tiempo que pierde servicios tan básicos como las oficinas bancarias. Se van hacia Campos, quizás porque el ‘Campos power’ no tiene freno o quizás porque Llucmajor ya lo consideran un suburbio de Palma, mientras que Campos continúa siendo, a ojos de todos, el primer pueblo-pueblo del Migjorn.
Me pregunto si no hay, efectivamente, un riesgo real de suburbanización. Y quiero que me expliquen si esta nueva concepción metropolitana significará aún más crecimiento urbanístico entre Palma y los municipios del alrededor. Más continuo urbano. Más desaparición de las distancias naturales entre núcleos.
Aún más, la futura línea de tren hacia el Migjorn es, sin duda, una buena noticia, esperada. Un beneficio colectivo evidente. Pero, ahora mismo, también convendría que nos explicaran si servirá solo para mejorar la movilidad o si acabará convirtiéndose en el eje de una nueva línea de urbanización.
Y sobre todo quiero que me expliquen qué pasará con los servicios de los pueblos. ¿Qué quedará a la gente que vive allí? ¿Qué se le añadirá de bueno de lo que ya tiene? Porque si nos ponemos realistas, casi toda Mallorca ya es y ya funciona como una gran área metropolitana. Una parte muy significativa del territorio está urbanizado o habitado por diseminados más bien espesos. La gente vive en un sitio, trabaja en otro y consume en un tercero. Y, si esta es la realidad, lo que toca es pensar servicios, transporte público y equilibrio territorial para toda la isla, para poder vivir mejor, para todo.
Lo que no acabo de entender es por qué esta condición metropolitana parece que solo la tengan que sufrir los pueblos que limitan con Palma. Y si no la tenemos que sufrir, explicadme bien, pues, qué ganaremos.