11/07/2026
Director del ARA Balears
2 min

PalmaCuando llegó al Consolat, Marga Prohens tenía muy claro que no haría un ‘José Ramón Bauzá’. Esto, en el ámbito político y periodístico, quiere decir no hacer actuaciones contrarias al interés general, por mucho que determinados intereses presionen. En aquel momento, Bauzá hizo caso a un sector pequeño del PP, que históricamente se había declarado anticatalán y anti todo lo que no sea españolizar el mundo.

Una década después, con la llegada de Vox, aquel sector ultra y minoritario que tenía el PP vota claramente a la extrema derecha y, por tanto, Prohens tiene un partido más libre internamente. Sin embargo, el hecho de necesitar Vox en el Parlament le ha obligado a hacer equilibrios. Ha intentado en todo momento aprobar pequeños gestos que calmasen la obsesión antilengua propia del partido ultra, sin que la comunidad educativa y otros sectores se rebelaran como pasó con el presidente de Marratxí. Y más o menos se puede decir que ha conseguido pasar los primeros tres años sin muchas camisetas verdes a la vista. Quizás esto la ha confiado.

A este hecho hay que añadir una cierta desmovilización de los sectores sociales y ecologistas. En parte, porque aún dura la decepción profunda con una izquierda que observó la realidad y llenó las redes sociales de vídeos y mensajes chupiguais, mientras se disparaba la saturación y se degradaba el territorio ante sus narices. Pero hete aquí que cerca de Campos algunos no acaban de aceptar que la protección del territorio sea a costa de perder unos cuantos chalets (que, por cierto, hacen a docenas en suelo rústico) y aparcamientos. Han presionado tanto que han conseguido que se abra la posibilidad de tocar el Parque Natural sin pasar por el Parlament. Y la gente se ha movilizado. Y diría que la izquierda se ha despertado.

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