El negocio redondo de los residuos ibicencos

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Plataforma No al trasllat de residus
25/09/2026 - 19:52 h
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Los actuales responsables políticos nos vendieron que importar residuos de Ibiza era un negocio redondo: la tasa de residuos bajaría un 10%, todos ganaríamos y Tirme lo gestionaría sin ninguna molestia para los miles de vecinos y vecinas que sufren su proximidad en Son Reus y en las instalaciones que gestiona Tirme. Nos dijeron que no debíamos preocuparnos: que no interferirían en el tráfico, que no incrementarían el ruido ni provocarían largos períodos de malos olores. Pero, un año después, la realidad es todo lo contrario.

Para hacer cuadrar este negocio, el Govern tiene que poner 50 millones de euros en diez años al Consell de Mallorca. Y como ni así cuadra, el Consell ha añadido, en tres años, más de 103 millones de euros extra directamente a Tirme: 43 millones en 2023, 19 en 2024 y 41,4 millones el pasado julio.

No lo decimos nosotros, lo dice la misma intervención del Consell de Mallorca en un informe demoledor que habla de una rentabilidad del 77% para la concesionaria y de hechos que podrían ser constitutivos de malversación de fondos públicos. Lo dice la Sindicatura de Cuentas: estos pagos no estaban en el plan de subvenciones de 2023, no tienen régimen jurídico, ni justificación, ni garantías para el pago anticipado. Y no responden a ningún reequilibrio económico del contrato.

La pregunta es obvia: si importar residuos de Ibiza era tan rentable, ¿por qué tenemos que subvencionar a Tirme con 103 millones de euros?

La respuesta también es obvia. La incineradora de Son Reus necesita comer. Como en Mallorca hacemos un poco más de reciclaje y generamos menos rechazo, Tirme necesita toneladas de fuera para mantener su margen. Y las ha encontrado en el vertedero de Ca na Putxa de Ibiza.

Pero Tirme mientras tanto, en sus campañas publicitarias, asegura que "su modelo de gestión de residuos implantado en la isla les permite alcanzar el objetivo estratégico de residuo cero". Es una afirmación que no resiste la realidad: los datos y la experiencia de gestión demuestran lo contrario. El residuo cero no se consigue incinerando: se consigue evitando generar la fracción de rechazo. Y una incineradora, por definición, necesita rechazo para existir.

Con la millonada que destinan el Consell de Ibiza y el Govern al transporte de residuos a Son Reus y el Consell de Mallorca a subvencionar a Tirme se podrían poner las bases de un nuevo modelo de prevención y gestión de los residuos ambientalmente avanzado que respete las prioridades en la jerarquía europea de gestión de los residuos.

Estos principios sitúan en el nivel superior de prioridad actuar a través de la prevención, con reducción y reutilización, antes de que los productos se conviertan en residuos.

Prevenir la producción de residuos es preferible a gestionarlos, por eso tanto la recogida selectiva como el reciclaje, la valorización energética y la eliminación final, por este orden, forman parte de la parte inferior de la jerarquía de gestión de residuos.

Cumplir con los principios de jerarquía de la normativa europea de gestión de residuos supone un cambio de paradigma en el modelo de gestión de los residuos, en Ibiza, pero también en Mallorca y en Menorca. Supone implantar un sistema de gestión de los residuos altamente avanzado, a la altura de los retos ambientales que tenemos y de los estándares que aspiramos a alcanzar. Por eso debemos empezar a adoptar medidas en favor de la reducción de residuos, eliminando envases de un solo uso y monodosis y productos de un solo uso; y de la reutilización, fomentando los sistemas de depósito y retorno, los circuitos locales de reutilización y el alargamiento de la vida útil de los objetos a través de su reparación, intercambio, préstamo, donación y venta de segunda mano.

Con políticas de prevención y sistemas de recogida selectiva de alta eficiencia, como el puerta a puerta, debería ser posible reducir al máximo la fracción de rechazo y, por tanto, las necesidades de tratamiento en vertedero o incineración.

Además, una gestión ambientalmente avanzada de los residuos basada en la prevención, reutilización, tratamiento local y proximidad sería una oportunidad para la creación de puestos de trabajo e industria local.

En cambio, en vez de optar por un modelo de futuro, con esta operación nos han convertido en el vertedero de las Baleares. Siete camiones diarios, cinco días a la semana, atravesando el mar para que aquí lo quememos. Mientras tanto, la tasa que debían bajar todavía no se ha aprobado ni para el 2025 ni para el 2026. La opacidad es total. El consejero Bestard acumula polémicas y cero transparencia.

No es economía circular, es un negocio redondo. Es economía de la incineración. Pagamos con dinero público y, por tanto, de todas, para que una multinacional privada mantenga sus beneficios quemando los residuos que otra isla no ha sabido gestionar.

Detener el traslado, detener los 41 millones extra y revisar a fondo la metodología tarifaria no es ser alarmista ni molesto. Es defender el interés general.

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