Salida de emergencia

Hervirá el mar como la cazuela en el horno

24/08/2026 - 07:31 h.
Escritor
3 min

Los lectores de Ausiàs March conocerán el verso que le he tomado prestado para dar título a este artículo. Pertenece al poema XLVI de la obra del poeta de Gandía, uno de los autores fundamentales de la historia de la literatura catalana y uno de los más grandes de toda Europa en el tránsito entre la edad media y el renacimiento. Ausiàs March, igualmente, este verano está de actualidad a nuestra manera desgraciada: su cripta familiar, situada en el monasterio de Sant Jeroni de Cotalba (que de por sí es una joya arquitectónica, de inmenso valor histórico y patrimonial), en la comarca valenciana de la Safor, está a punto de ser convertido en un balneario de aguas termales. En efecto, la empresa Castilla Termal y el Ayuntamiento de Alfauir se proponen convertir la cripta de Ausiàs March en un jacuzzi. Es difícil imaginar una demostración más cruda de cómo perdemos nuestras raíces como pueblo y como cultura por la grosería y la avaricia desbocadas de cuatro vividores que se hacen llamar empresarios y políticos —no lo son. El grupo de poetas y activistas Saforíssims ha colgado en su web, ‘saforissims.org’, las instrucciones para presentar alegaciones al proyecto: hacedlo. Aquello que pase con nuestro patrimonio literario y cultural nos afecta a todos de pleno, tanto si pasa en las Baleares como en el País Valenciano como allí donde sea.También nos afecta, y de forma todavía más urgente y directa, lo que pase con el mar. El mar Balear ha batido récords de calentamiento en superficie este verano infernal, y —como explicaba Caterina Karmany en una de sus crónicas recientes en el TN de TV3, o 3Cat, o como se diga— se ha llegado a registros de hasta 33 grados, con una temperatura media de 30 grados durante muchos días de estos meses de julio y agosto. Hemos perdido la frescura del mar y nos bañamos dentro de un agua que parece un caldo caliente y turbio: sin embargo, nuestra incomodidad a la hora de darnos un chapuzón todavía sería un problema mucho menor comparado con los efectos que este calentamiento puede tener en los ecosistemas marinos, que no son ninguna rareza ni ninguna entelequia, sino una parte esencial de nuestro entorno natural. Esencial quiere decir que su destrucción apunta, lisa y llanamente, hacia nuestra propia destrucción. Si los humanos que habitamos el Mediterráneo consentimos estropearla, simplemente, estaremos acabados. Desde el punto de vista medioambiental, pero también social, y por supuesto económico, nuestro fracaso (si no hacemos nada para revertir el calentamiento del mar Balear) será absoluto. Que hayamos tenido noches con temperaturas que han pasado de largo los 36 grados es un hecho que ha hecho dar la alarma a un meteorólogo como Miquel Salamanca, riguroso y nada dado al sensacionalismo. Es un ejemplo de que es necesario que las voces de alerta sean escuchadas. Sin más excusas ni dilaciones.Puesto que tal vez es la única cosa a la que reaccionan nuestros gobernantes, es necesario insistir en los efectos catastróficos que puede tener para la industria turística que las Baleares sigan este camino. Pero es dudoso que incluso así escuchen, porque la avaricia de las ganancias inmediatas les hace olvidar la necesidad de prever nada para mañana. Además, han elegido gobernar de la mano (a las órdenes) de un partido de extrema derecha y negacionista del cambio climático. La inacción, el cinismo y las mentiras de los malos gobiernos de hoy los pagaremos muy caros mañana: pero no un mañana metafórico, sino un mañana de mañana mismo. Este verano ya no ha sido ningún aviso, sino la confirmación de que el cambio climático ya no es una teoría, sino la realidad dentro de la cual vivimos. La capacidad de adaptación sin duda es uno de los fundamentos de la evolución de las especies, pero hay adaptaciones que se acercan más a la degradación de la especie.

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