¿Listo para un grandísimo periplo?
¿Quién se puede atrever a afirmar que la literatura catalana se encuentra en decadencia? Yo solo sé ver una creatividad cada vez más ambiciosa, cada vez más poderosa. Estos últimos años han proliferado más voces, más estilos, más generaciones en convivencia que nunca, también más propuestas que en toda nuestra historia. Ante esto, declaro que es evidente que sí que tenemos estructuras de Estado: la edición en lengua catalana, la traducción en lengua catalana y la literatura en lengua catalana lo son sin ningún tipo de duda. Porque hay libros que contienen, dentro de sí, países y utopías. Es la sensación que he tenido leyendo épicas epopeyas recientes que capturan la esencia de nuestro mundo caótico y apasionante como Cor pirinenc, de Lluís Calvo (Lleonard Muntaner, Editor, premio Jacint Verdaguer); Arnau, de Adrià Targa (Editorial Proa, premio de la Crítica), y El Periple, de Damià Rotger Miró (Galés Edicions, premio Mallorca de poesía 2025).
El Periple es un vasto poema filosófico de mil cuatrocientos versos encabalgados entre dodecasílabos, alejandrinos y sentencias de doce sílabas contadas que se dividen en siete cantos coherentes para configurar una colosal secuencia poética, una perspectiva de escribir y de hipersentir en nuestro mundo exaltado que, a pesar de las múltiples adversidades, todavía está habitado por seres que se estremecen ante la belleza. Como el mismo poeta bellamente alborotado de Ferreries declara en unas notas finales que funcionan talmente como coordenadas tan bestias como las que nos ofreció T. S. Eliot con The Wasteland, El Periple se quiere inscribir en la misma línea de obras maestras como Nura, de Ponç Pons (Quaderns Crema, Viola d’Or, premio de la Crítica y premio de la Crítica Serra d’Or), y los cantos sublimes de Jacinto Verdaguer. Además, cada palabra es casi un diálogo con algunas de las representaciones culturales más admiradas y queridas de la historia, desde un homenaje a obras como Diaris de Bord, de Yorgos Seferis y Hojas de hierba, de Walt Whitman, y La esfera insomne, de Màrius Sampere, hasta la celebración de psicogeografías espectaculares aquí inmortalizadas con sensibilidad fuera de medida. Después de haber devorado este poema sensacional, afirmo que El Periple, de Damià Rotger Miró, es uno de los libros del año, y es bien normal que mereciera el premio Mallorca de poesía 2025 por formidable unanimidad.Damià Rotger Miró protagoniza, y con todo el derecho, una etapa ascendente de una trayectoria que continua hacia arriba. Yo estaba convencido de que le costaría mucho superar el magnífico poemario anterior, Deriva Flor (Llentrisca edicions), pero El Periple es, en efecto, un hito asombroso. Solo puedo decir una cosa, y para decirla reutilizaré unos preciosos versos de Lluís Calvo de Talismà titulado ‘Ran dels cirerers’: ahora que has llegado a la cima, Damià, continua subiendo.