Hito a hito

Biniali, un paseo largo y sentido por un mar de viñedos

Itinerario circular alrededor de Biniali a través de caminos vestidos de cepas de donde brota 'la sangre de la tierra' de la DO Binissalem

La ruta
hace 26 min
5 min

PalmaEn la frontera entre las comarcas del Pla y del Raiguer de Mallorca, encontramos el pueblecito de Biniali, en el término municipal de Sencelles. Sus alrededores están vestidos de un mar profundo de cepas de donde brota 'la sangre de la tierra' (expresión tomada prestada de la gran poetisa Antonina Canyelles), un mar de viñedos donde se respira el buen hacer de las bodegas de larga historia y un enorme prestigio. No en vano estamos en una de las zonas vitivinícolas más importantes de Mallorca, de gran tradición y calidad. La Denominación de Origen (DO) Binissalem, reconocida en el año 1990, reúne una docena de bodegas pequeñas y medianas, de tradición familiar, repartidas entre los municipios de Santa Maria del Camí, Consell, Binissalem, Santa Eugènia y Sencelles, con una extensión total de 154,75 km2. Los vinos producidos en estas tierras del Pla y del Raiguer gozan de un gran reconocimiento español e internacional.

Literatura y Biniali son una misma cosa. Pocos caseríos de Mallorca pueden presumir de ser un marco tan extraordinario en el arte de la palabra como este. El periodista y escritor Joan Ramis d’Ayreflor i Saura (Ciutadella, 1881-Palma, 1956) se encontraba vinculado a Sencelles por ser miembro de la familia propietaria de la posesión Ayreflor. Parte de la infancia del poeta y escritor Jaume Pomar Llambias (Palma, 1943-2013) transcurrió en el pueblo de Biniali, concretamente en una casa de la calle de l'Estrella (nº 6). Esta relación con el caserío hizo que apareciera transformado en su obra con el nombre literario de Mosafat. Finalmente, la novelista Maria Antònia Oliver (Manacor 1946-Biniali, 2022), aunque residente en Barcelona desde 1969, compró con su marido, el escritor Jaume Fuster, a finales de la década de los setenta la casa dicha So n’Arrom, en el número 1 de la calle del Pou. (fuente: visitsencelles.com)

Como siempre, recomendamos el uso del transporte público. La línea 304 (Inca-Sencelles-Palma) del Consorcio de Transportes de Mallorca (consultad sus rutas, horarios y disponibilidad en la web tib.org) hace parada en Biniali, justo a la entrada del pueblo (km 8,2 / Ma-3020).

La ruta

[00 min] Nuestro punto de partida se sitúa delante de la iglesia parroquial de Sant Cristòfol, templo del siglo XVII sobre el cual circula una bella leyenda, recogida por Antoni M. Alcover, en su recopilación de Rondalles Mallorquines, titulada ‘Es peu de sant Cristòfol’. Parece que yendo de Llucmajor a Algaida, el santo disforjo tropezó con el puig de l’Heretat, en la sierra de Galdent. De la primera caída dejó el peñón esquejado; de la segunda, señaló el pie sobre una peña en el Porrassar, tras la villa de Algaida; y de la tercera, llegó a lo alto del campanario de Biniali, y allí quedó por patrón.

Los alrededores de Biniali se convierten en un mar profundo de viñedos, entre el Pla y el Raiguer de Mallorca.

Oída la historia, iniciamos la andadura con los ecos de la palabra de Maria Antònia Oliver, vecina de la iglesia, en un artículo publicado en 2006 en VilaWeb y que lleva por título ‘Mi pueblo’: “Es un pueblo pequeño y alargado a un lado y otro de una carretera muy secundaria, que hace de calle principal. Perpendiculares a esta calle (que tiene diversos nombres) hay ocho o diez callejones que dan a las afueras. Hay una iglesia muy bonita y muy grande (como en todos los pueblos de Mallorca) del siglo XVIII. Tiene dos placitas preciosas. Hay una tienda de comestibles, que también es estanco, tres bares y un restaurante. No hay ningún banco (de los de dinero) ni ningún supermercado, ni ninguna tienda de todo a cien. Ni policía ni municipales. No hay ayuntamiento porque es una pedanía. En la mayoría de los mapas de las Baleares, no sale. Es una suerte. Si ves algún turista, es porque se ha perdido. Empadronados, somos unos 160. Casi siempre encuentras sitios para aparcar”.

Nos ponemos a caminar desde delante de la iglesia parroquial por la calle Mayor, en dirección norte, hasta la plaza de la Concepció, el corazón de la aldea. En el centro, rodeado de inmuebles de notable valor histórico, se alza un monumento dedicado a la Inmaculada Concepción, iniciado en 1854 por mosén Gabriel Ribas de Pina i Gallard y terminado en 1918 por mosén Gabriel Ribas de Pina i Conrado, tal como podemos leer en una placa. La calle Mayor muda de nombre por la de en Fiol. Dejamos de lado el Bar Centro, la casa de Son Raió y también la calle de Sant Joan, a la derecha, por donde volveremos. Ya saliendo del pueblo, a la izquierda, encontramos la bodega de Binigrau [10 min]. Aquí, dejamos a la derecha la carretera de Binissalem (Ma-3021) y continuamos todo recto por el camino de Consell de Biniali.

El camino avanza placentero y tranquilo entre las primeras cepas, los grandes protagonistas de la comarca y de la ruta. [15 min] Llegamos a un importante cruce, a la derecha el camino de los Puputs y a la izquierda la cañada de la Torre, por donde continúa ahora nuestra andadura. Orientados a mediodía, avanzamos de lleno entre viñedos; los de la izquierda, Can Desveri, corresponden a las bodegas de Jaume Bennàssar. El trayecto nos lleva a cruzar el torrente de Solleric [30 min], donde ya dentro del término de Santa Eugènia, recuperamos el asfalto hasta que surge una nueva bifurcación. La cañada de la Torre gira a la derecha, por delante del antiguo Huerto de la Torre, por donde sigue nuestra ruta, nuevamente sobre firme de tierra.

Avanzamos hasta que encontramos el primer camino a mano izquierda. Rodeamos las fincas de Sa Vinya y Villa Pelayo y salimos al camino del Hostalet, donde giramos a la derecha. El tramo vuelve a ser asfaltado y rodeado de viñedos, lo seguimos hasta el final, con la sierra de Tramuntana bien de frente. Allí donde acaba [1 h 00 min], conocido como el Revellar, giramos a la derecha. El camino avanza por dentro del extenso territorio llamado la Garriga d’Amunt. Caminamos por asfalto orientados hacia gregal hasta la siguiente bifurcación [1 h 10 min]. Dejamos a la derecha la vía de acceso a la residencia y al centro de día Ses Garrigues, y giramos a la izquierda. Después de un doble recodo, el camino –ahora dentro del término de Consell– aparece acompañado de un buen hilera de cipreses. Giramos a derecha e izquierda hasta que el camino nos saca al camino Viejo de Muro [1 h 35 min], al cual nos incorporamos por la derecha, en dirección a Biniagual, nuevamente al término municipal de Sencelles.

Casas históricas

Vemos viñedos y sorteamos ciclistas, orientados hacia levante, hasta alcanzar el puente de Muro sobre el torrente de Solleric [1 h 40 min]. Dejamos a la derecha el camino de Consell de Biniali y continuamos todo recto. Pasados los cellers Can Puput, [2 h 00 min] cruzamos la carretera de Binissalem a Biniali (Ma-3121) y continuamos adelante por el camino Vell de Muro. Justo cuando divisamos un gran pinar, dejamos un camino a la izquierda y unos metros más adelante giramos a la derecha por el camino de Inca [2 h 05 min], fronterizos con el término de Binissalem. Este mismo camino nos llevará de regreso a Biniali, donde entraremos por la calle de Sant Joan, que alberga casas históricas como Son Macià, Can Grau y Can Jordiet. De aquí volvemos al punto de partida, a nuestra izquierda [2 h 45 min].u

Los datos

Dificultad 2 sobre 5Distancia 12,18 kmDesnivel 22 mDuración 2 h 45 minAltitud máxima 124 mRuta circular

@Fita_a_Fita

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