Instituto Forense

Cadáveres acumulados y falta de recursos: el Instituto Forense de las Baleares, al límite

La presión asistencial y el aumento de casos ponen contra las cuerdas el funcionamiento del IMLCF balear

Hay una falta importante de médicos forenses y, sobre todo, de técnicos de autopsia
14/05/2026
4 min

PalmaLa sobrecarga de trabajo y la falta de personal continúan tensando el funcionamiento del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMLCF) de las Baleares, que desde hace años arrastra problemas estructurales tanto en lo que respecta a los recursos humanos como a las infraestructuras y el equipamiento técnico.

Fuentes conocedoras de la situación explican que actualmente hay una falta importante de médicos forenses y, sobre todo, de técnicos de autopsia, un problema que se ha agravado en los últimos años y que afecta directamente al funcionamiento cotidiano del servicio, además de provocar la acumulación de cuerpos en diversas ocasiones, pendientes de la autopsia o de que la funeraria los recoja. Según denuncian, la Administración de Justicia no puede cubrir con agilidad las bajas laborales, las jubilaciones ni las vacantes, porque la fórmula administrativa vigente impide contratar funcionarios interinos mientras el Ministerio de Hacienda no autorice determinadas partidas presupuestarias.

Este bloqueo administrativo ha provocado una situación que las fuentes consultadas califican de “sin sentido”, ya que ni siquiera se pueden ocupar plazas que existen en la plantilla orgánica. Como consecuencia, las jubilaciones y las bajas temporales no se sustituyen durante meses y aumenta todavía más la carga de trabajo del resto de profesionales. De hecho, Baleares tiene a estas alturas los mismos médicos forenses que el Instituto de Medicina Legal de Badajoz, a pesar de la diferencia en cuanto al número de habitantes yla población flotante de las Islas –en Badajoz viven poco más de 154.000 personas, mientras que los residentes de Baleares son más de 1,2 millones.

La situación llega al límite durante la temporada estival: la población de las Islas casi se duplica en la temporada alta turística. Este incremento repercute en el trabajo del Instituto, que tiene que atender muchos más casos relacionados con agresiones sexuales, violencia machista, homicidios y otros hechos delictivos. De hecho, la exdirectora del IMLCF, Consuelo Pérez, ha reconocido que el verano pasado se llegaron a acumular una treintena de cadáveres en el depósito de cadáveres del Instituto, una cifra muy superior a lo que la infraestructura de este organismo permite. Una situación insólita derivada de la falta de recursos ante la sobrecarga de trabajo.

El Instituto de Medicina Legal en Palma.

El aumento de hallazgos de cuerpos de migrantes muertos en el mar y llegados a las costas de las Islas también contribuye a la sobrecarga. Estos cadáveres se analizan para intentar determinar la identidad, una tarea a menudo complicada por el mal estado en que se encuentran los cuerpos.

Con todo, la presión asistencial llegó a provocar que ni siquiera se pudieran limpiar las cámaras frigoríficas para garantizar la salubridad y la higiene del espacio. Habitualmente, estas instalaciones se lavan de manera periódica y, cuando una cámara está ocupada, el cuerpo se traslada temporalmente a otra. Pérez explicó que hay momentos sin “margen de maniobra” porque la acumulación de cuerpos provoca que falte espacio.

Además de la falta de personal, otro problema es el envejecimiento de las instalaciones y de la maquinaria. Las cámaras frigoríficas han dejado de funcionar en determinados momentos, especialmente durante los meses de verano, cuando los motores trabajan al límite de su capacidad. Fuentes expertas remarcan la gravedad de esta situación, con cadáveres en el interior de las instalaciones. También apuntan a problemas de impermeabilización en la cubierta del edificio, con filtraciones que dificultan el mantenimiento de las dependencias.

La falta de técnicos de autopsia incluso ha obligado a externalizar parte de las tareas propias del Instituto. La Administración ha recurrido a personal de funerarias para determinadas funciones de apoyo vinculadas a las autopsias, como disecciones y extracciones de tejidos. En Ibiza, por ejemplo, el servicio se mantiene gracias a la contratación provisional de un técnico de funeraria, después de que el único técnico de autopsias de la isla se jubilase y aún no se haya podido cubrir la plaza.

Los profesionales advierten que la sobrecarga asistencial, la falta de personal y el deterioro de las infraestructuras generan una situación cada vez más difícil de sostener. Por ello, reclaman una intervención urgente para reforzar el servicio y garantizar unas condiciones adecuadas para los trabajadores y el desarrollo de los procedimientos judiciales, teniendo en cuenta que las pruebas periciales elaboradas por los médicos forenses son una pieza clave en la resolución de juicios y requieren un trabajo especialmente riguroso.

A todo esto se suma cierto malestar interno entre los trabajadores, una situación que tampoco es nueva, aunque ha revivido con el cambio de dirección, que también ha sido a causa de la falta de recursos y del enfrentamiento constante contra el Ministerio de Justicia. Fuentes del mismo Instituto explican que “hay ciertas personas” con actitudes poco profesionales que dificultan el desarrollo normal del trabajo y episodios de absentismo laboral.

La situación de precarización de este organismo, muy importante para garantizar una tarea que requiere rigor y respeto –para pruebas periciales en un juicio y para los familiares de los difuntos–, no es exclusiva de las Baleares. Según las fuentes consultadas, problemas similares se repiten en casi todos los institutos de medicina legal dependientes del Ministerio de Justicia, como los de Albacete, Cuenca, Guadalajara y Burgos, entre otros.

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