La Fúmiga hará el último concierto en Mallorca: "Queríamos que todo fuera una historia bonita hasta el final"
El grupo se despedirá del público mallorquín el 29 de mayo en Felanitx, en el marco del Tribu Fest, en una de las últimas citas de su trayectoria
PalmaLa Fúmiga pondrá punto y final a su carrera en octubre de 2026 con los últimos conciertos, el 17 de octubre en Barcelona y el 24 de octubre en Valencia. En Mallorca, los de Alzira se despedirán antes, el 29 de mayo en el marco del festival Tribufest, en Felanitx. La banda, nacida en Alzira en 2012, se retira después de más de una década en la que ha recorrido centenares de escenarios, llenado decenas de salas y contado con millones de reproducciones en las plataformas digitales. Desde sus orígenes vinculados a la Societat Musical d’Alzira, La Fúmiga ha trasladado a los escenarios la energía de las charangas y las bandas, fusionada con sonoridades urbanas y festivas. Hablamos con su vocalista, Artur Martínez.
¿El 29 de mayo actuáis en Felanitx. Será vuestro último concierto en Mallorca?
— Sí, necesitábamos despedirnos de Mallorca. Desde el primer disco siempre hemos venido como mínimo una vez. Nos habría gustado estar allí más a menudo, pero a veces el contexto lo hacía complicado. Cuando apareció el Tribu Fest de Felanitx, nos pareció la oportunidad perfecta: es una propuesta muy bonita y nos hace mucha ilusión poder decir adiós y dar las gracias al público de aquí.
¿Por qué habéis decidido poner fin al proyecto?
— Es una decisión que viene de lejos. A pesar de que el grupo está en un muy buen momento, por encima de todo somos amigos, y eso ha pesado más que cualquier otra cosa. Hace años que decidimos poner una especie de fecha de caducidad para poder volver a nuestras vidas y evitar el desgaste. Queríamos que todo ello fuera una historia bonita, sin llegar al cansancio físico o mental.
¿Tiene que ver también con la relación que tenéis con la música como trabajo?
— Sí. Siempre nos ha dado respeto convertir la música en el único trabajo. Hemos compaginado el grupo con otros trabajos durante años. Ha sido duro, pero nos ha dado mucha libertad y paz mental, porque sabíamos que hacíamos música porque queríamos, no por necesidad.
¿Qué sensación tenéis después de más de una década sobre los escenarios?
— Jamás nos lo habríamos imaginado. Nosotros solo queríamos ser una charanga, y todo lo que ha venido después ha sido una sorpresa. Hemos ido improvisando y, a menudo, no hemos tenido tiempo de asimilar lo que nos pasaba. Esta gira de despedida nos está permitiendo vivirlo con más calma, y estamos contentos, emocionados y también un poco nostálgicos.
¿Dirías que todo el mundo es capaz de grabar un disco o tener un grupo?
— Nosotros no somos especialmente talentosos ni los mejores músicos o letristas. Pero hemos conectado con la gente desde la humildad, el trabajo constante y también un poco de suerte. Veníamos del conservatorio y de la música de calle, y nunca habíamos hecho una canción cuando empezamos. Por eso creemos que sí: si nosotros lo hemos podido hacer, cualquier persona que dedique amor, tiempo y constancia también lo puede intentar.
¿Cómo habéis planteado esta despedida?
— Hicimos una especie de lista de deseos con lugares importantes para nosotros. Quisimos reducir conciertos y repartirlos mejor, para que cada cita tenga sentido. Mallorca tenía que estar, porque siempre hemos tenido una conexión especial.
¿Diríais que vuestra música ha evolucionado desde los inicios?
— Totalmente. Cuando empezamos no habíamos hecho nunca ninguna canción; veníamos de la música de calle, de hacer versiones y arreglos. El proceso ha sido muy natural y orgánico. Hemos ido aprendiendo poco a poco y encontrando nuestro estilo.
Vuestras canciones combinan fiesta y emoción. ¿Cómo trabajáis este equilibrio?
— Es bastante nuestro equilibrio vital. Venimos de la cultura popular, de la música de plaza, y eso se nota. Pero también tenemos vivencias e historias que acaban en las canciones. Nos gusta que las reflexiones lleguen mientras la gente baila, porque quizá así conectan más.
¿Qué influencias os han marcado?
— Sobre todo la música hecha en el País Valencià. Grupos como Obrint Pas o Txarango han sido muy importantes para nosotros. Cuando alguien nos dice que le recordamos, es de los mejores elogios que nos pueden hacer.
¿Os habéis encontrado algunos obstáculos con las instituciones dependientes del gobierno?
— Nosotros hemos vivido una situación privilegiada porque siempre hemos tenido espacios donde tocar y si no lo hemos hecho en un sitio lo hemos hecho en otro, diría que no nos ha afectado a nivel de programación, pero sí que lo hemos notado con otros compañeros músicos por lo que respecta a muchos espacios que han desaparecido y esto hace que las bandas tengan menos posibilidades, hecho que supone invisibilizar muchos grupos.
¿Qué papel tiene lo directo en vuestra identidad como grupo?
— Tiene una importancia absoluta, porque es el motivo por el que hacemos música. De hecho, nuestro proceso creativo siempre es pensando en el directo. Hacemos música para disfrutarla en vivo.
¿En qué momento dirían que se encuentra la música en catalán? ¿Hay relevo?
— A nivel creativo, sí, y de sobra. Hay muchísimas propuestas y el público puede elegir. La duda es si habrá relevo en la programación: si las instituciones y los ayuntamientos continuarán apostando por ello. Dependiendo de quién gobierne, puede haber problemas.
¿Qué le diríais a grupos que empiezan y tienen dudas sobre si cantar en castellano?
— Sobre todo ha de nacer de la absoluta normalidad. En nuestro caso hubiese sido imposible hacerlo en castellano, porque nosotros nos relacionamos en catalán. Aquello importante es pasarlo bien y trabajar también para hacerlo posible, claro. De hecho, ni lo pensamos porque todo surgió así, no teníamos pensado ni hacer letras, simplemente tocar como habíamos hecho siempre como una charanga. Esto también lo ha hecho más bonito, porque todo junto ha sido como un regalo y ahora, el hecho de dejarlo tampoco da tanta pena, como si es una cosa que la has deseado siempre.