Territorio

El estudio ambiental del metro en Son Espases alerta que el trazado pasa por zonas con riesgo de inundación

El proyecto está en fase de información pública y los informes piden medidas para no agravar la situación en las cuencas del torrente de na Bàrbara y el torrente Gros

Las dos opciones que contempla el Gobierno para llevar el metro a Son Espases
27/04/2026
4 min

PalmaLa futura ampliación del metro de Palma hasta el hospital de Son Espases, que ya ha salido a información pública y que representa una de las actuaciones más ambiciosas en movilidad a corto plazo por parte del Gobierno, atraviesa zonas con elevado riesgo de inundación. El proyecto incorpora un estudio de impacto ambiental que constata este condicionante estructural, ya que afecta a todas las alternativas planteadas y puede determinar tanto el trazado final como la viabilidad ambiental del proyecto.

La actuación analizada corresponde a la prolongación de la línea existente desde la UIB hasta Son Espases, un tramo corto, de pocos kilómetros, pero con una complejidad ambiental notable. En esta fase no se decide todavía el proyecto constructivo, sino el corredor por donde debe pasar el metro, y es el factor hidrológico lo que deviene determinante. Fuentes de la Conselleria del Cicle de la Mar i l'Aigua han explicado a ARA Balears que "se deberán respetar los flujos preferentes, como marca la normativa, y tomar las medidas que sean necesarias". "Pero esto no hace imposible el proyecto", han dicho.

Fuentes de la Dirección General de Movilidad explican que "el estudio informativo es un análisis multicriterio". "Incorpora parámetros técnicos, medioambientales, sociales y económicos. Se calcula la inversión para cada una de las alternativas, que entre otras muchas cuestiones técnicas analizan el efecto del agua (zona inundable o trazado bajo o por encima del nivel freático)", comentan.

Según el estudio ambiental, las alternativas del Gobierno para alargar la línea están dentro de la cuenca del torrente de na Bàrbara y del torrente Gros, y han de atravesar zonas identificadas con riesgo potencial significativo de inundación. El documento señala que “todas han de resolver el cruce de na Bàrbara, con presencia de zonas con riesgo de inundación (T=500) asociadas”, situación que convierte este punto en el principal escollo hidrológico del proyecto. Esto implica que, independientemente del trazado escogido, el metro deberá pasar inevitablemente por una zona con riesgo elevado de inundación, sin posibilidad de evitarla. "Se deberán tomar las medidas que correspondan y que pueden encarecer el proyecto, pero ni de lejos lo ponen en cuestión", remarcan fuentes de la Conselleria.

El conjunto del trazado queda condicionado por el hecho de estar dentro de una cuenca hidrográfica activa y cualquier actuación puede tener efectos sobre el drenaje global del área, donde vive población diseminada, salvo algún punto del recorrido donde se intensifica la zona poblada.

Las dos opciones de trayecto

En cuanto a los itinerarios, el estudio plantea dos alternativas principales. La primera opción se bifurca de la línea actual a la altura de Son Fusteret (véase la imagen que ilustra el artículo) y dibuja un recorrido con paradas intermedias en zonas de equipamientos y actividad, con estaciones en Son Hugo, Son Rossinyol y el entorno de Son Espases –y posible prolongación hasta Son Serra Perera. La segunda alternativa sigue un trazado más lineal vinculado al Camino de los Reyes, con paradas en las intersecciones principales —como la carretera de Sóller— y también con estaciones en Son Espases y Son Serra Perera. Ambas opciones discurren mayoritariamente por suelo urbano y pretenden conectar con el hospital como principal polo de movilidad, pero con diferencias en el recorrido y la distribución de las paradas.

El tipo de infraestructura que se prevé amplifica el riesgo. Aunque se trata de un metro, el estudio reconoce que el proyecto puede combinar tramos soterrados y en superficie. En cualquier caso, los tramos subterráneos son especialmente sensibles. El documento advierte que “los trazados con componentes aéreos tienden a generar más presencia física y potencial impacto visual, mientras que los trazados predominantemente subterráneos reducen este efecto, pero concentran la transformación en puntos concretos”, como los túneles, las estaciones y los accesos. En caso de ser soterrado, el riesgo de inundación no desaparece, sino que se concentra, con posibles afectaciones directes a la infraestructura, como la entrada de agua a los túneles, filtraciones del nivel freático y problemas en los sistemas de drenaje, entre otros.

Un contexto más sensible

En este contexto, especialmente después de los episodios recientes de inundaciones graves en el País Valenciano a causa de la dana, el debate sobre la implantación de infraestructuras en zonas inundables ha ganado peso. Entidades ecologistas y sociales, como el GOB en Mallorca, insisten en la necesidad de aplicar el principio de máxima precaución en cualquier proyecto que afecte estos ámbitos.

El impacto no es solo sobre el metro, sino también sobre el entorno. El documento de evaluación ambiental advierte que la infraestructura puede interferir en "el comportamiento natural del agua", ya que la implantación del trazado “puede modificar significativamente la circulación libre de las aguas, representar un obstáculo para el flujo de la escorrentía superficial o incrementar el riesgo preexistente”. Este es uno de los aspectos más sensibles desde el punto de vista ambiental y legal, ya que la normativa obliga a garantizar que cualquier actuación en zona inundable no empeore la situación existente. De manera que el proyecto habrá de superar controles estrictos y obtener autorizaciones específicas en materia hidráulica, con la necesidad de justificar técnicamente que no aumenta el riesgo.

Faltan análisis de detalle

A pesar de la importancia de este condicionante, el estudio reconoce que aún no se puede determinar con exactitud su impacto real, ya que el proyecto se encuentra en fase preliminar. Todavía no se han definido elementos clave como el sistema constructivo, la profundidad de los túneles ni las soluciones concretas de drenaje, factores determinantes para valorar el riesgo final. En este sentido, el documento plantea la necesidad de análisis más detallados en fases posteriores, con estudios específicos sobre inundaciones, nivel freático y episodios de lluvia extrema, además de la evaluación de la vulnerabilidad ante el cambio climático.

Según el proyecto que el Gobierno somete a información pública, en una segunda fase se pretende hacer llegar el metro más allá de Son Espases, hasta la rotonda del Riskal, donde se ubicará la nueva facultad privada de medicina de San Pablo CEU.

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