Caballos

Las fiestas de Menorca, en el punto de mira

La muerte de un caballo durante un jaleo en Fornells obliga los ayuntamientos a tomar medidas para proteger la cabalgata de la ola de calor y velar más por la salud de los animales

La muerte de Emperador obliga Menorca a replantearse los jaleos
10/08/2026 - 20:48 h.
4 min

PalmaLa repentina muerte de un caballo en medio de la plaza en el jaleo de Fornells ha reabierto el debate sobre el sufrimiento de los animales en las fiestas de Menorca. El infarto mortal sufrido por el equino llamado Emperador, de 22 años, las denuncias constantes de los colectivos animalistas y la alta temperatura que se registra durante el verano por las sucesivas olas de calor han puesto de relieve la necesidad de tomar medidas añadidas a las que ya están vigentes por la entrada en vigor de la Ley de bienestar animal.

El veterinario Kike Parpal, que se encontraba de guardia en Fornells cuando la muerte del caballo obligó a suspender el jaleo, se ha pronunciado públicamente a favor de que se reduzcan los actos o bien se replanteen los horarios de los jaleos, que coinciden en los días grandes con las horas de más sol y calor.

De repente, todas las miradas se han puesto en el Migjorn Gran, donde se celebra la próxima fiesta con caballos de Menorca, Sant Cristòfol. El Ayuntamiento se ha curado en salud y, tras consensuarlo con la Junta de Caixers, la Rectoria y la Banda de Música, ha adelantado el jaleo del domingo dos horas para comenzarlo a las 10 h en lugar de las 12. Para hacerlo posible, ha pospuesto la misa con el objetivo de evitar que la cabalgata se exponga a las horas de más intensa calor. Además, ha recortado una vuelta del jaleo, ha instalado carpas para dar sombra a las calles por donde pasa la cabalgata y ha colocado abrevaderos en los cabos de rincón. Una manguera también está a disposición por si se tiene que refrescar algún caballo.

La decisión de adelantar el jaleo, inédita hasta ahora, podría ser seguida por otros municipios que, como Alaior, es Castell y Maó, celebran el acto central con posterioridad a la Misa de Caixers. En Ferreries y es Mercadal, por el contrario, los caballos comienzan a saltar en la plaza antes del mediodía.

Los protocolos en las fiestas

La muerte de Emperador ha sido un desenlace inédito estos últimos años, y muy destacable por el hecho de haber pasado ante cientos de personas, cuando el caballo se encontraba en la plaza. Pero que mueran caballos durante las fiestas no es nada nuevo. Varios caballeros consultados aseguran tener constancia de que hay quienes han perdido la vida en otros momentos de la fiesta, en un descanso a las completas o, simplemente, esperando un relevo. “Pero nada diferente que no pueda pasar también a las personas cuando se concentra tanta gente”, comenta uno de los consultados.

En 2022, la Conselleria de Cultura intentó adelantarse a la aplicación de la Ley de bienestar animal para evitar que pudiera afectar a las fiestas de Menorca. El entonces conseller Miquel Àngel Maria promovió la constitución de un grupo de trabajo liderado por el caixer y veterinario menorquín Sergi Olvera (de la UAB), que acabó redactando un protocolo que exigía revisar la salud de cada animal antes de que participe en la fiesta para así detectar y prevenir patologías. El protocolo se pasó a todos los ayuntamientos, que desde entonces contratan un veterinario de guardia en cada fiesta, pero la impresión es que la aplicación de estas recomendaciones se ha ido relajando. Un caballero experimentado que este año ha salido como caixer en las fiestas de Sant Jaume del Castell cree que “los caballos sufren lo mismo que las personas. Cuanto más acostumbrados y en mejor forma física estén, menos nerviosos se pondrán y menos sufrirán. También un caixer que sale por primera vez de repente se estresará, pero con el paso de los años ya se sentirá más cómodo y sabrá disfrutar mejor de la experiencia”.

Él mismo, dice, ha “reservado” el caballo en las fiestas para los momentos que realmente lo tiene que forzar, especialmente el minuto y medio que, en cada vuelta de jaleo, pasa por la plaza. “Pero no he hecho todos los saltos que me han pedido y, en la hora restante, lo he llevado a beber a la sombra y he mirado que se recuperara”, dice.

Tiene claro que “influye mucho la persona que lo manda, que cuide el caballo”. En este sentido, cree que la “fiebre” que hay actualmente por salir en las fiestas de Menorca –solo en las de Sant Joan en Ciutadella está restringida la participación solo a los payeses– “hace que cada vez haya más jinetes que alquilan el caballo para poder participar. Y está claro que no cuidas igual un animal que es tuyo que uno que te han dejado solo por unos días”.

En pocos años se ha multiplicado el número de cajeros y, en consecuencia, se ha alargado también la duración de los jaleos. Un peligro añadido en épocas, como la actual, de ola de calor y donde el cambio climático endurece aún más las condiciones. “Personalmente, quitaría caballos y así haría que los actos durasen menos. Pero ¿quién les dice a los clubes hípicos que tienen que alquilar menos caballos y mostrar a menos jinetes a cualquier?”, se pregunta.

Cuando se aprobó la nueva Ley de bienestar animal, no fueron pocas las voces que auguraron que aquel era el inicio del final de las fiestas de Menorca. Ya parecía que no veríamos más jaleos ni caracoles con caballos, ni el hombre del cordero de Sant Joan llevando el cordero sobre los hombros doce horas seguidas. Pero nada más lejos de la realidad. Años más tarde, cerca de mil caballos se inscriben para participar en las 14 fiestas que se celebran en la isla, entre Sant Joan y Sant Nicolau que, como destaca el dicho, “cierra las fiestas con llave”.

De hecho, el Consell impulsó en el mandato anterior la declaración del conjunto de fiestas de Menorca como Bien de Interés Cultural Inmaterial, pero el reconocimiento patrimonial finalmente no prosperó por las diferencias entre ellas y por el miedo a que una mayor promoción incremente aún más la masificación de los actos. Un argumento similar al que, 20 años atrás, ya había frenado el Ayuntamiento de Ciutadella de proponer a la Unesco que declarase las fiestas de Sant Joan como Patrimonio Mundial.

Pero el peligro ahora ya no viene de fuera, sino que afecta al corazón mismo de las fiestas. Solo los menorquines pueden regular que la muestra más representativa de su cultura popular no se les escape de las manos.

Ciutadella ya no exhibe ningún cerdito por Sant Antoni

El debate va más allá de las fiestas con caballos. Desde hace dos años, el Ayuntamiento de Ciutadella no expone al público el cerdito que cada Sant Antoni rifa a beneficio de los residentes en la residencia municipal. Una denuncia presentada a principios del 2025 por el Partido Animalista (PACMA) acabó de golpe con la tradición. Denunció que se vulneraba la ley balear vigente desde 1992 que protege a los animales que viven en el entorno humano, porque prohíbe expresamente su uso como premio en los juegos de azar. Aunque el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil no vio ningún delito penal, el Consell de Menorca acabó sancionando al Ayuntamiento con 300,51 euros por una presunta infracción grave de la Ley de bienestar animal. Desde entonces, se mantiene la rifa de Sant Antoni y el cerdito es igualmente sacrificado, pero ya no se exhibe ante todo el mundo. El Consistorio ha tomado esta decisión para “combinar la tradición con el respeto a los animales” y para “evitar un sufrimiento innecesario” al cerdo, que estaba casi 24 horas metido dentro de una jaula.

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