La ampliación del aeropuerto de Ibiza afectaría a zonas protegidas de las Salinas
La entidad ecologista GEN-GOB denuncia que el nuevo edificio y el soterramiento de un torrente ocuparían dos zonas periféricas de protección del parque natural
PalmaLa ampliación del aeropuerto de Ibiza proyectada por Aena afectaría a dos zonas periféricas de protección del parque natural de ses Salines, según ha denunciado este jueves la entidad ecologista GEN-GOB. Una se encuentra al este de la terminal, donde la gestora aeroportuaria prevé levantar un edificio nuevo, y la otra al oeste, en el área del torrente que el proyecto plantea soterrar.
Estas franjas actúan como zonas de protección del parque natural y, según la entidad ecologista, las actuaciones previstas serían “incompatibles” con las limitaciones de usos que establece el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) de ses Salines.
La advertencia llega justo después de que el Consejo de Ministros haya aprobado el nuevo Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III), que fijará las inversiones, la capacidad y las tarifas de los aeropuertos de Aena entre 2027 y 2031. La planificación prevé que el aeropuerto de Ibiza pase de los 9,17 millones de pasajeros calculados para 2027 a los 9,72 millones en 2031: 550.000 viajeros anuales más en cuatro años.
El GEN sostiene que el crecimiento de la actividad aeroportuaria aumentaría el ruido, las emisiones contaminantes y el riesgo de colisiones entre aviones y aves. También generaría más tráfico de vehículos, autobuses y servicios de tierra en los alrededores de un espacio natural especialmente sensible.
Presión sobre los recursos hídricos
La entidad pone el foco, asimismo, sobre el consumo de agua del aeropuerto, que ya considera “inasumible” en el actual contexto de crisis hídrica de Ibiza. Los ecologistas cuestionan el uso de pozos salinizados y el funcionamiento de la desaladora propia de las instalaciones, tanto por su situación administrativa como por la gestión de la salmuera.
A estas afecciones añaden la contaminación lumínica. El GEN critica que el aeropuerto utilice luminarias blancas de alta potencia y advierte que la ampliación de la terminal comportaría más iluminación, con posibles efectos sobre las aves de los estanques de ses Salines.
La organización también atribuye al elevado volumen de pasajeros que ya soportan las instalaciones los vertidos de aguas residuales detectados en la próxima playa des Codolar. A su parecer, un nuevo incremento del tráfico aéreo no haría sino agravar el problema.
Aena niega que quiera aumentar la capacidad
Aena defiende que la reforma no pretende llevar más turistas a Ibiza, sino adaptar el aeropuerto a las nuevas exigencias europeas de seguridad y mejorar los servicios. El proyecto, valorado en unos 230 millones de euros, incluye un nuevo muelle para los vuelos de fuera del espacio Schengen, con un edificio de dos plantas, ocho puertas de embarque con pasarelas y cuatro puertas para embarques remotos.
También prevé instalar sistemas nuevos de control de equipajes, redistribuir la sala de espera, ampliar los baños, los espacios para personas con movilidad reducida y la oferta comercial y de restauración. La zona de los vuelos interinsulares tendría cuatro puertas específicas y la sala VIP cambiaría de emplazamiento y ganaría superficie.
La directora del aeropuerto, Marta Torres, aseguró en junio que “no hay ninguna intención relacionada con un cambio de capacidad” y situó el inicio de las obras alrededor del 2030. El proyecto todavía se tiene que redactar y someter a la evaluación ambiental correspondiente.
El GEN, sin embargo, ya denunció en julio ante diversos organismos del Estado que las actuaciones del DORA III vulneran el Plan Director del aeropuerto, aprobado en 2010. Según la entidad, aquel documento fijaba una previsión de 5,67 millones de pasajeros anuales y un máximo de siete millones, una cifra que las instalaciones ya han superado ampliamente.
El rechazo al crecimiento del aeropuerto también ha llegado al Congreso. El PP, el PSOE y Sumar aprobaron en junio una iniciativa para descartar cualquier aumento de la capacidad y limitar las intervenciones a mejoras de seguridad, accesibilidad, eficiencia energética y calidad del servicio. Para el GEN, las afecciones sobre ses Salines se sumarían a la congestión y la masificación que ya sufre la isla, y obligan a cuestionar el aumento del tráfico aéreo previsto por Aena.