El entendimiento entre el PP y Vox en Madrid incomoda a las direcciones baleares

Las derechas unen esfuerzos para no dejar escapar ningún voto aunque les haga entrar en contradicciones. Es una respuesta a la estrategia de alianzas de la izquierda para no perder fuelle

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Santiago Abascal, en el mitin de Vox cerca de la Sede, el 24 de octubre, rodeado de miembros del partido.
31/10/2026 - 20:03 h

PalmaNadie duda ya de que las elecciones generales del 29-N se han convertido en un plebiscito: Sánchez sí o Sánchez no. Los partidos se han organizado en bloques, han aparcado las siglas y han asumido contradicciones para maximizar los resultados. Esta lógica se acentúa en las Baleares, porque solo hay ocho escaños en juego en el Congreso y seis senadores por votación directa (dos los escoge el Parlamento). La izquierda ha conseguido las últimas semanas articular una candidatura conjunta para la cámara alta. Como respuesta, el PP y Vox han pactado por primera vez unas listas al Senado. Pero el entendimiento a la derecha ha incomodado a las estructuras territoriales de ambos partidos.

El acuerdo en las Islas acaba con la profilaxis que Marga Prohens ha hecho a Vox a lo largo de la legislatura. La presidenta fue el único barón del PP que en 2023 consiguió que la extrema derecha le diera apoyo desde fuera del Gobierno. Después, dibujó una estrategia que consistía en hacer las cesiones imprescindibles al partido de Gabriel Le Senne a cambio de los dos primeros presupuestos de la legislatura, como explicó el ARA Balears. A partir de entonces, priorizó desmarcarse para presentarse como una opción centrada y con un acento regionalista al votante. En el debate de política general del pasado 21 de octubre, reivindicó haberse plantado ante Vox en diversas cuestiones lingüísticas: “Han caído leyes, decretos y presupuestos para defender la lengua de estas Islas”. El hecho de que seis días después se anunciara un acuerdo entre los dos partidos para concurrir juntos al Senado choca con esta estrategia. “Son y serán lo mismo”, le reprochó el portavoz del PSIB, Iago Negueruela, en el pleno siguiente.

El pacto suscrito entre las direcciones de Génova y Bambú establece que los populares no se presenten al Senado en tres provincias –Guipúzcoa, Tarragona y Gerona– y Vox, en seis, entre las cuales están las Baleares. A cambio, el PP ha tenido que ceder el número dos de Mallorca al Senado a Vox. El hecho de que la extrema derecha haya escogido para el cargo una candidata sin arraigo en las Islas todavía ha resultado más incómodo al PP. Se trata de la valenciana Belén Bordils, exjefa de prensa de la exconsellera de Justicia de Vox en el País Valenciano, Elisa Núñez. El PP ha argumentado los últimos días que, al menos, en la papeleta no se diluyen sus siglas. Con todo, diversos dirigentes del partido no esconden que este acuerdo les tensa. “Está claro que, la decisión, la ha tomado la dirección estatal y nosotros no hemos tenido nada que ver”, aseguran fuentes del Gobierno. De hecho, el PP balear ya había anunciado a su número dos por Mallorca al Senado antes de que terminaran las negociaciones en Madrid: la directora general de Asuntos Sociales, Marina Fiscaletti. Solo dos días después, Génova la apartó para contentar a Vox. “Estaba ilusionada, espero que se lo compensen en las autonómicas”, contaba un cargo del PP.

“El PP ha tenido que tragarse un sapo con la imposición de un candidato de Vox de otra comunidad autónoma”, resume el politólogo Guillermo Bezzina.“El logro de listas únicas con los de Santiago Abascal es difícil de explicar por parte del PP balear, porque rompe el relato de diferenciarse de la extrema derecha durante la legislatura”, dice.

Vox escoge perfiles de fuera de las Islas

En este aspecto, Vox considera que ha ganado terreno a los populares baleares. “Prohens ha tenido que retratarse y pactar listas con nosotros”, asegura un miembro de la ejecutiva, que cree que el pacto les beneficia. Con todo, los términos del acuerdo también han hecho levantar las cejas a los cuadros baleares de Vox. Diversas fuentes del partido admiten que la decisión de retirar las siglas de Vox en las listas por las Islas al Senado ha generado descontento. Especialmente, después de conocer que la única candidata de Vox que concurrirá será una paracaidista. “Priorizamos la estrategia nacional, pero hay cierta sorpresa por el hecho de que la candidatura no se haya elaborado desde las Islas”, explica un cargo del partido. “Nos habría gustado que, al menos, la única persona que entrará al Senado fuera alguien de Vox en Baleares”, continúa. Se añade que la cabeza de lista de Vox por Baleares al Congreso sea también desconocida para la cúpula del partido en las Islas: la doctora en Ciencia y Tecnología Maribel Cerezo.

Carme Gomila, número uno de Ara Més-Front Ampli, presenta la lista al Congreso.

Si el acuerdo entre el PP y Vox es incómodo para ambas partes, ¿cómo es que finalmente se ha hecho? Las derechas se han visto arrastradas por la jugada de la izquierda. Aunque el portavoz del PP en el Congreso y número uno por Mallorca al Senado, Sebastià Sagreras, tildó el acuerdo del PSIB con Ara Més y el Front Ampli para ir juntos al Senado de muestra de “debilidad”, la alianza preocupaba al partido. Fuentes del Gobierno explican que contaban con sondeos internos que, con toda la izquierda unida, advertían del riesgo de que el PP perdiera casi todos los senadores en las Islas. “Los de Menorca y Formentera, seguro, y el segundo de Mallorca también peligraba”, señalan estas fuentes. Después de que el líder de Vox, Santiago Abascal, hiciera actos en todas las islas, y que el de Ibiza –donde hasta ahora el PP ha sido hegemónico– fuera especialmente multitudinario (con 1.500 personas, según la delegación del gobierno español), el PP balear admitió que “tenía que ir con Vox”. Ahora bien, a pesar del disgusto de los cuadros populares, las fuentes descartan que el pacto pueda perjudicarles a corto plazo. “La clave de todo, aquí, es quitar a Pedro Sánchez de la Moncloa: es lo que nuestros votantes y los de Vox tienen en común y, por tanto, ir juntos no creo que nos perjudique”, señala un cargo del Ejecutivo.

El politólogo Julián Claramunt le da la razón. “El votante es inteligente, y entiende que el acuerdo es estratégico: el elector de derechas quiere echar a Sánchez y no le importarán las contradicciones que la derecha asuma para conseguirlo e, incluso, es posible que las premie”, continúa. En el mismo sentido, lanza una advertencia. Como no es habitual que dos partidos en un momento álgido en las encuestas lleguen a un acuerdo de estas características, que se dé “demuestra que, si gobiernan, quieren hacer cambios estructurales, como tocar la Constitución y llegar a grandes acuerdos que también requieren la mayoría en el Senado”. “Es una señal de la ambición que tienen”, añade.

Bezzina, en cambio, pone la mirada en las autonómicas. “Este acuerdo da munición a la izquierda, que dirá que votar al PP es votar a Vox, y lo demuestra esta papeleta”, explica. “Es un debilitamiento del discurso del PP balear para diferenciarse de Vox, pero sobre todo en clave autonómica, no estatal, aunque es cierto que el votante tiene una memoria de corto plazo y puede ser que, de aquí a las elecciones autonómicas, ya no lo recuerde”, matiza.

La izquierda busca resistir

“Todo esto ocurre porque estamos ante unas elecciones muy importantes, las más importantes desde hace décadas”, añade Claramunt.“Lo que hay sobre la mesa no es un simple proyecto de cambio de gestión y de proyectos asociados, sino dos modelos de país confrontados en un escenario internacional muy polarizado”, dice. Pero si el PP y Vox buscan aglutinar esfuerzos con la vista puesta en la victoria, la izquierda se mueve desde la lógica de la resistencia. En relación con el acuerdo de Ara Més-Front Ampli para el Congreso, que incluye hasta ocho partidos (MÉS per Mallorca, Més per Menorca, Ara Eivissa, Izquierda Unida, Sumar, Podemos, Recortes Cero y Progreso Verde), el experto considera que “las únicas opciones que hay para sacar el escaño implican ir juntos”. Si se añade el PSIB a la ecuación en las listas para el Senado, la sensación de “debilidad” se magnifica. “Cuando hay familias ideológicas diferentes que se juntan, como la izquierda española y la nacionalista, se genera una nueva familia, pero de manera estratégica, porque la alternativa es no existir”, concluye.

En el caso de la coalición de Ara Més-Front Ampli, Bezzina destaca el amplio consenso interno que ha generado. “Hace cuatro años se consiguió el primer diputado con el pacto de Sumar-MÉS, y ha sido muy cuestionado por las bases durante la legislatura, aunque las asambleas han decidido mantenerlo”, explica. “Ahora, la militancia elige volver a ir en coalición con una amplísima mayoría”, añade. Esto se explica, asegura, porque el soberanismo es consciente de que “necesita” el pacto con la izquierda española para obtener representación. “Las posibles contradicciones entre los partidos no les penalizarán electoralmente, porque el votante es consciente de que esta es la única manera que tienen de llegar al Congreso de los Diputados”, señala el politólogo.

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