Un joven con un móvil.
13/09/2026 - 08:07 h.
Subdirectora
2 min

Si eres capaz de caminar por la calle con la cabeza alta, verás una escena distópica, que no habrías imaginado hace unas décadas. Personas y más personas que se desplazan mirando el móvil, que han desarrollado la habilidad de esquivar obstáculos sin verlos, incapaces de contemplar el mundo que las rodea, salvo que el mundo esté metido en la pequeña pantalla que sujetan con la mano.

En este punto, comienzo a pensar que el Homo sapiens es la especie intermedia entre el Homo erectus y el Homo ‘doblegatus’ y me gustaría estar en este mundo para ver cómo terminará la evolución física del cuerpo humano. Imagino personas con pulgares gigantes, y cuellos alargados y curvados, hasta el punto de parecer grandes interrogantes. Los ojos ya no podrán mirar más el horizonte sin protección, porque será peligroso levantar la cabeza, además de que provocará dolores musculares.

El móvil ha pasado a formar parte de nuestro cuerpo. Ya no lo cogemos, porque eso querría decir que antes lo hemos soltado. Está siempre con nosotros. Nos cuelga del cuello, nos dificulta que podamos coger otras cosas, no se quiere separar de nosotros. Si se nos olvida, la ansiedad hace acto de presencia. Aquí hay que hacer un recordatorio: la ansiedad es una respuesta natural del cuerpo que actúa como una alerta ante el peligro. Instintivamente, consideramos que estar lejos de nuestro móvil es peligroso y nos ponemos nerviosos.

Lo último que hacemos antes de dormir, las pocas horas que la pantalla nos deja, es mirar el móvil. Y también es lo primero que hacemos cuando nos despertamos. Después de unas horas sin él, tenemos síndrome de abstinencia. Es duro estar disociado de aquello que conforma tu vida, que te estimula, que te ofrece un mundo de posibilidades. Son tantas las cosas que tenemos que mirar en el móvil, que no nos basta una jornada entera. Las horas vuelan, como si estuviéramos enamorados (tal vez lo estamos). El móvil es nuestro amigo, enemigo, padre, madre, hermano, amigo... Lo es todo, está en todo.

Las imágenes desfilan a toda velocidad, pasan una detrás de la otra. Es droga buena, droga dura. ¿Cómo habíamos podido vivir antes de esto? Ropa, gatos, compras de segunda mano, redes, noticias verdaderas, noticias falsas, opinadores, influencers, manipuladores, estafadores, la tercera guerra mundial, el 5G, la maldad de las vacunas, las invasiones, los bárbaros, las clases de maquillaje, el outfit del día... Todo un mundo de posibilidades lejos del mundo. Ciérrate en casa, relájate, tienes un móvil. Qué suerte.

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