Toda una vida buscando a Daria y Mercè, asesinadas en Manacor en 1936

Carles y Ann Buxadé han dedicado décadas a reconstruir la historia de las dos enfermeras, encontradas en Son Coletes, para restituir su memoria

Ann y Carles Buxadé han viajado desde Irlanda del Norte hasta el pueblo de origen de sus tías.
12/09/2026 - 17:48 h.
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ManacorCarles Buxadé tenía dos años cuando sus tías, Daria y Mercè Buxadé, se embarcaron a los 22 y 18 años en el puerto de Barcelona con la expedición del capitán Alberto Bayo. Guarda un recuerdo difuso, pero suficiente para haber dedicado décadas de su vida a buscar la verdad sobre el cruel destino de aquellas dos mujeres a quienes ya no volvió a ver nunca más. “Evidentemente, era muy pequeño, pero recuerda haberlas visto subir a un camión descubierto con muchas otras mujeres, una decena aproximadamente”, relata su hija, Ann.

Daria y Mercè habían nacido en México, hijas de un matrimonio emigrado de Santa Coloma de Farners, donde regresaron siendo todavía muy pequeñas. El verano de 1936, se enrolaron como voluntarias de la Cruz Roja con el ejército republicano que pretendía recuperar la Mallorca sublevada contra la democracia vigente. En un momento en que las comunicaciones eran precarias, no se enteraron de la retirada repentina de las tropas de Bayo y quedaron a su suerte en territorio controlado por los fascistas.

El 5 de septiembre de 1936 fueron violadas, insultadas, vejadas y asesinadas en un acto público. Con toda la crueldad que uno es capaz de imaginar, Daria y Mercè Buxadé fueron matadas en Manacor por orden del sanguinario fascista Arconovaldo Bonaccorsi, el autoproclamado “conde Rossi”. No estaban solas, las acompañaban otras tres mujeres, también enfermeras voluntarias: Maria Garcia Sanchís, Teresa Bellera Cemeli y, según apuntan las últimas investigaciones, la hipótesis más plausible es que la quinta fuera Josefina Garcia Prats.

Lo único que supo la familia fue que habían muerto, pero no dónde, cuándo, ni en qué circunstancias. “Después de la guerra no se hablaba mucho de ello”, explica Ann Buxadé, hija de Carles, y un velo de silencio cubrió aquella historia. El padre de Carles, hermano de Daria y Mercè, “no quería hablar de ello. Mi padre, en cambio, lo guardó dentro del corazón”, asegura.

Los giros del destino hicieron que Carles hiciera el servicio militar en Mallorca, pero aunque “llevaba a Daria y Mercè dentro del corazón”, el contexto le hizo imposible investigar nada. En el año 1960 se estableció en Irlanda del Norte. La distancia actuó en aquel caso como un estímulo, y le dio la libertad que necesitaba para mirar atrás. No fue hasta que se jubiló que se dedicó a reunir cartas, fotografías y recuerdos dispersos entre Cataluña, Mallorca y México, y de aquel trabajo resultaron dos libros sobre la familia. “Nadie había podido comprobar ni confirmar nada hasta que mi padre empezó a investigarlo”, relata Ann, que viajaba cuando su padre no podía para ayudarle a reunir el material.

El viaje a Manacor

Después del año 2000, decidió ir personalmente a Mallorca con su esposa. El matrimonio pasó un día entero en Manacor buscando información, pero nadie sabía o quería decirles nada. Cuando estaban a punto de desistir, un encuentro fortuito en la biblioteca con un joven que les había oído hablar y preguntar les abrió una ventana inesperada.

Tirando del hilo llegaron a Tomeu Ferrer y a Antoni Tugores. De este encuentro surgió una amistad y también todo un intercambio de información decisivo para que Tugores pudiera reconstruir la vida de las hermanas. Una investigación que ha permitido también recuperar quiénes fueron antes de convertirse en víctimas: dos mujeres “muy jóvenes, con mucho talento y aventureras”. Daria tocaba el piano y pintaba, y la familia todavía conserva algunas obras originales. Decisivas habían sido también las investigaciones de Josep Massot i Muntaner, Miquel Alenyà y Llorenç Capellà, sobre esta historia.

El mural de Santa Coloma de Farners que la familia ha podido ver.

“La tozudez de Carles de querer saber y no detenerse de buscar lo que había pasado a sus tías es admirable y de ahí nace nuestra amistad y colaboración”, expresa el investigador e historiador Antoni Tugores, que en el año 2017 publicó Murieron dos veces. Daria y Mercè Buxadé, enfermeras catalanas asesinadas en Mallorca el año 1936.

Halladas en Son Coletes

El 22 de marzo de 2023, el Gobierno de las Islas Baleares hacía público el hallazgo: las excavaciones en Son Coletes habían localizado los restos de tres mujeres que podrían ser milicianas del desembarco del capitán republicano Alberto Bayo. Los cuerpos fueron encontrados amontonados, boca abajo y cubiertos de cal, junto con los de 17 víctimas más de los franquistas en la tercera fase de excavaciones del cementerio de Manacor, incluida en el IV Plan de fosas.

Las especulaciones no tardaron en llegar y enseguida ya se habló de que podrían ser los restos de las cinco milicianas sanitarias. “O eran ellas o eran las Rojas del Molinar, ya que no había constancia de ningún otro grupo de mujeres asesinadas juntas”, explica el historiador manacorí.

El hijo de otra de las hermanas Buxadé, Maruja, que regresó a México después de la guerra huyendo de demasiadas desgracias, fue quien pudo aportar el ADN, imprescindible para las tareas de identificación.

Incógnitas por resolver

“Durante todos estos años se han abierto muchas puertas y ventanas”, afirma el investigador y dramaturgo Jaume Miró, que hace más de veinte años topó con el diario que una de las milicianas escribió desde el frente de guerra en Mallorca y que publicó, por primera vez, el diario falangista Arriba en el año 1938 y que ya había recogido el padre Massot. Resultado de esta voluntad de poner luz a esta historia fueron la obra teatral Diari d’una miliciana y el documental Milicianes, además de la investigación hecha con Julià Rodríguez, que apunta la identidad de la quinta miliciana.

Santa Coloma de Farners ha realizado un acto de reparación pública.

¿Qué nos queda por descubrir de estas cinco mujeres? “Nos queda tener la seguridad al 100% de que Josefina Garcia es la autora del diario; nos queda encontrar el diario original y, lo más importante: que se pueda identificar este grupo de mujeres encontradas en Son Coletes. Sabemos 100% que son ellas, y solo con que identificaran a una, sabríamos quiénes son”, afirma Antoni Tugores.

Homenaje a Santa Coloma de Farners

Santa Coloma de Farners, el pueblo de donde provenían los padres y los abuelos de las hermanas Buxadé, les rindió el pasado 5 de septiembre el primer gran homenaje desde aquel día fatídico, nueve décadas atrás. Fue a iniciativa de La Bulla, una entidad formada por jóvenes que consiguió implicar al Ayuntamiento y a buena parte del municipio en un ciclo de memoria desarrollado durante meses. “Muchos farnesenses no conocían esta historia y, por poca sensibilidad que tengas, llega muy adentro”, explica Tugores.

Carles Buxadé y su hija Ann viajaron desde Irlanda del Norte para asistir. Allí, con las emociones a flor de piel, se reunieron con una veintena de miembros de las dos ramas de la familia Buxadé Adroher. Para Ann, todo el camino “conducía hasta este momento”. La Bulla, la entidad juvenil impulsora del ciclo, y la respuesta de Santa Coloma han convertido una búsqueda familiar en memoria colectiva.

La Bulla ha querido aprovechar el 90.º aniversario para “revertir la situación injusta” que había condenado a Daria y Mercè Buxadé al silencio y a la desmemoria. “Queríamos ponerlas en el lugar que merecen tener en Santa Coloma y dar a conocer su historia con el rigor de los historiadores”, explica Ernest Morell, miembro de la entidad. Con este objetivo, La Bulla ha organizado durante los últimos meses proyecciones, conferencias, presentaciones, recitales y actos de memoria alrededor de Daria y Mercè.

La importancia de la reparación

Levantándose de la silla que le ayuda a moverse y con el cuidado de su hija, Carles Buxadé destapó, aquel sábado, a la edad de 92 años, dos piedras Stolpersteine con el nombre de sus tías instaladas delante de la casa donde crecieron y pudo contemplar el mural de Roc Blackblock dedicado a ellas. No ha sido hasta ahora que “han vuelto a casa con su nombre limpio”, dice Ann. Santa Coloma de Farners ha cerrado una parte del círculo. “En aquellos dos momentos vi que se le llenaban los ojos de lágrimas”, recuerda emocionada.

“Ahora todo el mundo podrá ver sus nombres y recordar que existieron”, sostiene el sobrino de estas dos mujeres a quienes, durante décadas, la propaganda falangista quiso deshumanizar con calumnias. Restituirles la identidad también deshace la difamación franquista.

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