PalmaDice Blai Bonet en el prólogo de La llampuga: un mite de la tardor (La lampuga: un mito del otoño), de Enric Massutí y Sebastià Vidal (Documenta Balear, 1997), que la lampuga es un ser esperado. No llega hasta que el tiempo señala su tiempo y se va cuando el tiempo anuncia el fin de su presencia, al final del otoño. Pocas palabras describen tan bien la relación entre este pez y el calendario del mar.
Hay peces que forman parte del calendario marinero como los frutos forman parte del calendario de la tierra. La lampuga es uno de estos peces. Este animal migratorio se acerca a las aguas litorales a finales de verano y principios de otoño, justo cuando las primeras tormentas anuncian el cambio de estación. Es también el momento en que tradicionalmente comienza su pesca en Mallorca. “Cuando relampaguea, lampuga”, dice el refrán, convirtiendo el relámpago en una señal del mar porque cuando el cielo empieza a romper el verano la lampuga anuncia que ha llegado su tiempo. El refrán esconde, además, un juego de palabras especialmente sugerente. En catalán, ‘llampuga’ no solo designa al pez. El DCVB recoge también ‘llampuga’ con el sentido de relámpago o destello, especialmente en el habla de Mallorca, y ‘llampugar’, ‘fer llampucs’, es decir, ‘relampaguear’. La palabra forma parte, así, de una familia vinculada a la luz y el resplandor. Su etimología no está del todo definida: se ha relacionado con un hipotético vocablo latino ‘lampuca’, vinculado a ‘lampas’ (‘luz’, ‘lámpara’) y también se ha propuesto una procedencia griega, de ‘lámpousa’ (‘la resplandeciente’). La asociación resulta aún más bella si miramos al pez vivo cuando nada dentro del mar. La lampuga parece hecha de luz: el lomo verde y azulado, los costados plateados y los reflejos amarillos y dorados cambian con el movimiento y la incidencia del sol.
Maneras de mirarla
La ‘Coryphaena hippurus’, su nombre científico, recibe denominaciones diversas en todo el mundo, cada una vinculada a una determinada manera de mirarla. Así como para nosotros es la llampuga, en algunos territorios de habla castellana es conocida como ‘dorado’, un nombre muy definitorio que hace referencia a sus tonalidades amarillentas. Esta denominación es habitual también en diversos países americanos como México, Cuba y Ecuador, por poner algunos ejemplos. En inglés recibe el curioso nombre de ‘dolphinfish’, ‘pez delfín’. El apelativo puede resultar desconcertante, porque no se trata de un delfín ni tiene ninguna relación con estos mamíferos marinos. Para evitar la confusión, especialmente en el ámbito gastronómico y comercial, se ha extendido internacionalmente el nombre ‘mahi-mahi’. En Hawái, precisamente, ‘mahi-mahi’ es una denominación muy arraigada. El nombre hawaiano significa ‘muy fuerte’ y pone el acento en una característica diferente de la que encontramos en los nombres catalán y castellano: no la luz ni el color, sino la fuerza y el vigor de un pez rápido y potente.
También el Mediterráneo conserva un gran repertorio de nombres: ‘lampuga’, ‘indorada’ y ‘kapuni’ en Italia; ‘lampuka’ en Malta; ‘lampuga’ en Croacia; ‘coryphène’ y ‘dorade-coryphène’ en francés, y ‘bille’ en Túnez.
Blai Bonet decía que la llampuga es un ser esperado. Quizás sus muchos nombres son también una forma de esta espera, palabras que durante siglos han servido para reconocerla cuando llega, para distinguirla entre los otros peces y para fijar en la memoria el momento exacto de su aparición.
La receta de hoy es una interpretación de un plato siciliano descrito en La llampuga: un mito del otoño.
Lampuga aparejada
Primero de todo herviremos el apio y reservaremos el caldo.
Sofreiremos la cebolla cortada en dados pequeños. Cuando esté bien dorada añadiremos el tomate y medio vaso de caldo de apio, el apio picado, sal y pimienta negra. Dejaremos que la salsa reduzca a fuego lento.
Enharinaremos el pescado y lo freiremos. Dejaremos que escurra sobre papel absorbente.
Añadiremos las aceitunas y las alcaparras a la salsa. Verteremos el vino blanco, un chorro de vinagre y pondremos el pescado. Dejaremos que cueza 5 minutos y lo serviremos.
Ingredientes
l 1 kg de llampuga cortada en rodajas
l 100 g de aceitunas verdes sin hueso
l 1 rama de apio
l 1 cebolla
l 50 g de alcaparras
l 100 g de salsa de tomate
l un chorro de vinagre
l medio vaso de vino blanco