Prohens no se atreve con el rentismo

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24/10/2026 - 08:03 h
Director del ARA Balears

El anuncio de Marga Prohens de reducir y bonificar los impuestos que deben afrontar los jóvenes cuando compran un piso fue, sin ningún género de duda, uno de los argumentos estratégicos que utilizó la presidenta durante el debate de política general. La necesidad de desvelar una nueva medida que provoque sensaciones positivas, para mitigar las previsibles críticas de la oposición, ya se ha convertido en un clásico.

Los estrategas eligieron bien, ya que la vivienda es el tema de la legislatura, y también es su fracaso. No porque no lo haya intentado, no hay duda de que la presidenta ha impulsado más medidas que ningún otro gobierno, sino porque el problema es tan grave que no se arreglará en poco tiempo.

Pero se arreglaría mucho más si, en vez de obligar a todos los contribuyentes a quedarnos sin estos ingresos, se atacara fiscalmente la acumulación de patrimonio inmobiliario. Y más aún, si, además, este patrimonio inmobiliario no se destina a cumplir la función que le corresponde.

Los pisos turísticos legales deberían tributar más. Y eso, el Gobierno lo puede hacer. También los pisos vacíos, y también habría que perseguir la simple acumulación de pisos. Porque esta es una política que no nos obliga al resto de los mortales a quedar sin la recaudación que Prohens ha decidido regalar a los jóvenes que compran un piso. Siempre que se baja un impuesto, sufren los de más abajo. Los más necesitados de las políticas públicas. No se debe abusar de la presión fiscal, claro que no. Pero si alguien la tiene que recibir, en este momento, es la economía rentista y especulativa. También es cierta una cosa. Desincentivar la acumulación de patrimonio no es precisamente un postulado de un partido de derechas. Solo era una idea.

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