Mix Manresa: "Yo todo solo no habría llegado ni al aeropuerto"
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PalmaSubir al Kilimanjaro sin caminar es mucho más que un reto deportivo para Mix Manresa. En 2023, después de un viaje a Kenia, empezó a dar forma a un proyecto que le llevaría hasta los 5.895 metros de la cima africana con una bicicleta de mano y que acabaría implicando a un equipo médico, amigos, patrocinadores y productoras. El resultado es Hatua. Ascenso al Kilimanjaro sin dar un paso, un documental que explica la expedición, pero también todo lo que hay detrás: la preparación, los vínculos que se crean alrededor de un reto de estas dimensiones y la manera en que Manresa entiende la discapacidad.
¿Cómo nace la idea de subir al Kilimanjaro sin dar ni un paso?
— La idea comenzó hace unos diez años, hablando con una amiga. Años más tarde, en 2023, fui a Kenia y allí volvió a surgir la posibilidad de subir el Kilimanjaro. Cuando regresé a Palma hice un proyecto, un PowerPoint, y empecé a buscar patrocinadores. La gente se fue apuntando porque era un proyecto muy exótico: África, una bicicleta de mano... Así empezó todo.
Al principio era un viaje con amigos, pero el proyecto fue creciendo.
— Sí, a raíz de buscar patrocinadores, se añadió una productora, después un médico y una médica... Y se creó un equipo fantástico. Para mí, una de las cosas más importantes que han salido del proyecto es precisamente este equipo, además del estudio médico y la película.
¿Cómo fue la preparación, especialmente teniendo en cuenta que no sabíais cómo reaccionaría vuestro cuerpo a la altura?
— Yo estaba muy preparado físicamente. Cada semana hacía la Calobra, subía cuatro veces Sant Salvador, iba al coll de Sóller... Y después estuve 26 días en Sierra Nevada, entrenando en altura y haciendo hasta 1.000 metros de desnivel diarios. También me hicieron pruebas en el EURAC, en Bolzano, simulando hasta 5.000 metros. Me dijeron que estaba muy bien física y psicológicamente. La única incógnita era cómo reaccionaría mi cuerpo a aquella altura de manera sostenida.
¿Durante toda esta preparación llegasteis a dudar si lo conseguiríais?
— No. Yo estaba convencido de que lo haría. Cuatro personas más ya lo habían hecho en bicicleta y yo tenía que ir muy preparado. Sabía, sin embargo, que había muchos factores que no podía controlar, como una tormenta o cualquier imprevisto. De hecho, mi gran miedo era que se estropeara la bicicleta. Yo pensaba: "Ya verás que empezará a crujir y aquí no habrá manera de arreglarla".
El proyecto acabó convirtiéndose también en el documental Hatua. ¿Cómo vivisteis este cambio?
— Al principio no era muy partidario de hacer una película de ello. El proyecto era simplemente subir el Kilimanjaro. Pero las productoras, Leitmotiv y Born Films, plantearon que la historia debía ir más allá del ascenso y explicar también qué había antes, durante y después: de dónde venía yo, mi vida y todo lo que rodeaba el proyecto. Al final fuimos con dos cámaras, drones, médico, enfermera y guía. Nunca me habría imaginado que llegaría a este nivel. Y, aunque yo no soy muy objetivo para valorar la película, me han dicho que puede ayudar y motivar a mucha gente. De hecho, me han escrito personas y me han invitado a ir a escuelas y dar charlas.
A menudo las historias como la vuestra se presentan desde el discurso de la superación. Vosotros preferís hablar de normalización y aceptación. ¿Por qué?
— Hablaría más de normalización. Me gusta la palabra 'superación', pero creo que este documental debería tener más este discurso. En cuanto a las barreras arquitectónicas, por ejemplo, ya no solo deberíamos hablar de hacer una rampa, sino de diseño universal. Con el deporte pasa lo mismo: tenemos que hablar de deporte inclusivo y de normalización. Y también de aceptación. Antes de la superación está la ilusión. Lo superas, lo normalizas y acaba formando parte de tu día a día.
Después de todo lo que ha rodeado a este proyecto, ¿qué es lo que os gustaría que quedase de Hatua?
— Para mí, lo más importante es la parte humana de la exploración, de la expedición y del viaje. Y también todo lo que se ha creado alrededor del proyecto. Gracias al equipo, a los colaboradores y a los patrocinadores ha sido posible. Yo solo no habría llegado ni al aeropuerto.