Biel Mezquida, Escritor
20/03/2026
2 min

"¿Podré decir tu nombre, chico despeinado", ahora que has sido reconocido con el premio de Honor de las Letras Catalanas?

El texto que lea ahora mismo no es un artículo. Es una carta de amor escrita a un bloc de notas que también podría ser un "cuaderno de plata", "casi un diálogo", una precaria pero sincerísima "plaguita de a bordo" o los escritos de un adolescente espiados con alevosía por su madre. Y digo que es un texto, y no un artículo, porque no siempre hace falta, poner nombre y categorizar las cosas. A veces vale la pena (o la alegría, como dice él) dejarlas reposar en el sesgo, en el espacio de libertad que puede ser un "he escrito esto" o un "si quieres, jas eso otro" más neutro y abierto.

Quisiera escribir el magma poemático que es la escritura de Biel Mesquida. Quisiera, con este texto que ya nace demasiado breve, crear un hiperenlace a todos los títulos de su Obra Tota i total, en la palabra mezquidiana escrita y cantada y dicha y declamada y balada y llamada y compartida en los teatros, en los cafés, en las escuelas, en las academias y en las sobremesas de todos los Países. Porque Biel Mesquida es tan mallorquín que nació en Castellón de la Plana, y es tan catalán que no renuncia a ninguna de las palabras que la lengua nos da para que nos las hagamos nuestras y para que nos las inventemos: es el "cerebro temblar" y son la "derivera" y la "componguera" que laten en el corazón de su letra. Quisiera enumerar los clastres, las piscinas, las alcobas, los coches estrellados en las curvas más trágicas de la sierra de Tramuntana. Quisiera probarme cada piel desnuda y cada vestido, ponerme en la boca nombres como Llorença, Mariana, Aralia, Dáior, Enona, Amador.

Me gustaría cantar flojito, también, el despertar de haber leído por primer pico Biel Mesquida, y más concretamente El hermoso país donde los hombres desean a los hombres (1974) y El adolescente de sal (1975), cuando yo empezaba a imaginar qué escritor podría llegar a ser. Me gustaría copiar trescientas veces y fotocopiarlos otras trescientas más, para esparcirlos por el mundo como un eslogan que no quiere vender ninguna mercancía, sintagmas como "el bello agujero de mi ano" o bien "JOAN Y TONI SE AMAN MUY". Quisiera releer durante mucho tiempo sus Encarnaciones (2022), que se levantan de la página porque son materia viva, y la exquisitez de Llefre de ti (2012), y su poesía en forma de poema, publicada en los últimos años en Carpe momentum (2021) y ahora en Trasto (2026).

Los escritores somos, ante todo, lectores. Y yo no sé si podría imaginarme sin la constelación de autores que me han precedido y que todavía están ahí y que he leído como luces amigas. Biel Mesquida tiene el brillo de una galaxia, entre ellos, y me gusta pensar que ahora el país entero se expondrá a ese estallido de luz y "creactividad". Se parece mucho a la de la libertad de verdad, a la luz del pasar gusto, a la luz de las cosas que hay que decirlas y sentirlas porque así se hace justicia y se hace también belleza y se hace luz que da luz. ¡Muchos años y buenos, Biel Mesquida!

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