Palma sacará 10 millones de litros más de agua cada día para crecer
El Plan de gestión de Emaya no plantea medidas concretes de ahorro, sino que apuesta por extraer de los acuíferos y una nueva desaladora
PalmaPalma quiere continuar creciendo en población y el equipo de Jaime Martínez no piensa renunciar a ello a pesar de la falta de agua que los técnicos de Recursos Hídricos ya detectaron y constataron en el año 2023. Esta es una de las conclusiones del Plan de gestión sostenible del agua que ha impulsado Emaya, que justo ha superado el periodo de exposición pública. El documento apuesta por incrementar la desalación y extraer más agua del subsuelo: hasta 10 millones de litros más al día de los que se obtienen actualmente, a pesar de la delicada situación de los acuíferos.
El plan asume que Palma tendrá una población de 572.178 habitantes en 2040 y calcula que la ciudad necesitará captar como mínimo 37,59 hectómetros cúbicos anuales de agua para sostener este escenario. Pero el documento no cuestiona si este crecimiento es compatible con los límites hídricos de la isla, sino que parte del hecho de que la población de la ciudad continuará aumentando y plantea cómo garantizar el abastecimiento con fuentes de agua nueva.
El contexto es especialmente delicado. El mismo plan admite que, poniendo en marcha la desaladora y las captaciones nuevas a pleno rendimiento, la disponibilidad real de recursos hídricos será de 40,32 hm³ en 2040 debido a la reducción de las lluvias por el cambio climático. Una cifra muy similar a la demanda que generará el crecimiento poblacional (37,59 hm³). Por tanto, a pesar del incremento de producción de agua, un año muy seco pondría el sistema al límite.
El documento llega en un momento de especial presión política por la falta de vivienda y con el compromiso del alcalde y de la presidenta del Govern, Marga Prohens, de resolver el problema con promociones nuevas. De hecho, la necesidad de facilitar la construcción de 5.000 pisos nuevos ha comportado medidas como la intensificación de los aprovechamientos de los suelos para los promotores, entre otras, que han recibido las críticas de la oposición.
La respuesta de Emaya ante esta necesidad prevé medidas poco concretas en cuanto a la mejora de la gestión de la demanda de agua y, en cambio, apuesta por una desaladora nueva y tres captaciones subterráneas también nuevas.
La desalinización, estructural
Hasta ahora era un recurso complementario y ahora se incorpora una estación nueva
El documento da un paso más allá y apuesta por la desalinización como recurso central del futuro modelo hídrico de Palma. El Plan de gestión sostenible del agua define la futura desalinizadora municipal –un proyecto que el equipo de Martínez quiere impulsar para evitar el control del departamento de Recursos Hídricos del Gobierno– como un “pilar estructural” del sistema y prevé una nueva instalación de hasta 36 hm³ anuales.
La decisión choca frontalmente con el mensaje que estos días lanza la Comisión Europea. Bruselas ha advertido que “la crisis del agua no se resuelve solo con desalinzadoras” y defiende que estas infraestructuras solo deberían utilizarse después de haber reducido la demanda, mejorado la eficiencia y potenciado la reutilización. La UE, como se han cansado de repetir los grupos ecologistas y los expertos, también alerta de los costes energéticos y ambientales asociados a este modelo e insiste en que la prioridad debería ser adaptar el consumo a los recursos disponibles antes que multiplicar la producción de agua.
Hace dos años, los técnicos de Recursos Hídricos del Gobierno ya advirtieron durante la tramitación del Plan general de Palma que no había agua para todo el crecimiento previsto, y eso que todavía no había llegado el anuncio de Martínez y Prohens de hacer miles de pisos en Palma.
El corto plazo tensiona
La desaladora nueva no llegará hasta dentro de cinco o seis años
La construcción de una desaladora nueva no será inmediata, sino que requerirá cinco o seis años. Esta situación ha motivado el impulso de captaciones subterráneas nuevas, cuando los expertos y el departamento de Recursos Hídricos del Gobierno insisten en la necesidad de reducir la extracción del subsuelo. “Ni tan solo está licitada”, explican fuentes de la administración municipal.
Que ahora mismo Palma necesite más agua de la que dispone “scausa una sobreexplotación de los acuíferos”, dice el portavoz de la entidad Alianza por el Agua, Juan Antonio Calvo. “Como no se quiere renunciar al crecimiento urbanístico, se abrirán extracciones nuevas, porque saben que la incorporación de la desaladora será a medio plazo”, critica.
Según fuentes de Emaya consultadas por el ARA Balears, el plan “sí que incorpora un amplio abanico de medidas para reducir el consumo y mejorar la eficiencia en el uso del agua mientras la nueva desaladora no está operativa”. La empresa enumera actuaciones como la renovación de la red para reducir fugas, la telelectura, las campañas de ahorro, la reutilización de agua regenerada y el aprovechamiento de aguas pluviales y grises. “El objetivo es garantizar la resiliencia del sistema y minimizar la presión sobre los recursos naturales, y avanzar hacia un modelo más sostenible y adaptado a las condiciones futuras”, asegura la empresa municipal.
Pero el documento, según un técnico consultado por el ARA Balears que pide el anonimato, “no plantea en ningún momento reducir la demanda global prevista ni limitar el crecimiento urbanístico mientras las nuevas infraestructuras no existan”. Las medidas de ahorro aparecen como mecanismos complementarios, pero el plan concluye igualmente que será necesario “incrementar la disponibilidad de captación”.
¿Cuáles son los pozos nuevos?
Xorrigo, la Fita del Ram y el Ullal de Son Mir serán las nuevas extracciones
Además de la desalinización, la otra gran apuesta del plan es el aumento de captaciones subterráneas, porque serán más inmediatas. El documento incorpora hasta 3,86 hectómetros cúbicos anuales de extracciones nuevas o aportaciones subterráneas: 2,29 hm³ en Xorrigo, 0,07 hm³ en la Fita del Ram y 1,5 hm³ en el Ullal de Son Mir. En total, son 10,6 millones de litros nuevos al día procedentes del subsuelo.
La cifra equivale aproximadamente al 10% de toda la disponibilidad hídrica prevista para Palma en 2040. Todo ello en un contexto en el que los acuíferos de Mallorca acumulan décadas de presión, salinización y deterioro por sobreexplotación. Emaya defiende que cualquier captación nueva “se plantea siempre con el objetivo de garantizar la resiliencia del sistema sin comprometer el buen estado de las masas de agua” y asegura que el modelo “apuesta por la diversificación de fuentes y la reducción progresiva de la extracción de agua subterránea”.
Juan Antonio Calvo, que además de responsable de la Alianza por el Agua también es redactor del Plan hídrico vinculado al planeamiento urbanístico de Ibiza, considera que Palma utiliza criterios mucho más laxos que los que se han aplicado en la isla pitiusa para justificar la suficiencia hídrica. “Lo primero que me ha llamado la atención es que no justifican suficientemente bien la suficiencia hídrica porque hacen un balance a escala anual”, explica. Calvo recuerda que, en el caso ibicenco, Recursos Hídricos exigía justificar la disponibilidad para momentos concretos de máxima demanda. “No es lo mismo decir que tienes agua desalada para un año concreto que la que tienes realmente un 18 de agosto”, advierte.
El experto señala que el documento tampoco fija calendarios ni vincula el desarrollo urbanístico a objetivos hídricos verificables, como sí se hizo en Ibiza. “Aquí no veo ningún calendario, con lo cual es una declaración de buenas intenciones, como una carta blanca”, añade.
La oposición critica el plan
MÁS por Palma reclama condicionar el crecimiento al agua disponible
MÉS per Palma y el PSIB han criticado y han presentado alegaciones a lo que consideran un proyecto desmesurado y obsesionado con el crecimiento urbanístico. Según la portavoz de MÉS per Palma, Neus Truyol, las extracciones nuevas del subsuelo demuestran “el modelo destructor que impulsan el PP y Vox”, y reclama que “es condicione el crecimiento urbanístico a la disponibilidad hídrica real, que limite los grandes consumos y los usos de lujo”.
La oposición recuerda al gobierno municipal que no puede ignorar “el impacto de las políticas urbanísticas que ha aprobado los últimos tres años”, en referencia a los proyectos de grandes fincas de pisos que se promueven para combatir la falta de vivienda. “Si continuamos por este camino, lo que hoy es un derecho, como el agua, mañana será un privilegio”, remarca Truyol.
Habrá que ver cuál es la posición del Govern, responsable final del agua, especialmente de la del subsuelo, teniendo en cuenta que los acuífiferos de Palma ya están sobreexplotados.