Medicina a medida

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03/11/2026 - 07:53 h
Científico

El 24 de octubre, en el congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) en Madrid, Merck y Moderna presentaron los resultados de un ensayo de fase 3 con una vacuna terapéutica de mRNA (¿recordáis la de la Covid?) hecha a medida para cada uno de los pacientes que la recibieron. El ensayo clínico, llamado INTerpath-001, se ha realizado en personas operadas de un melanoma de alto riesgo.

Si miramos veintiséis años atrás, cuando se anunciaron el borrador del genoma humano (junio del 2000) y la secuencia terminada (abril del 2003), la promesa a largo plazo era la de una medicina a medida, totalmente personalizada: leer el genoma de cada persona y tratarla en consecuencia. Como siempre con esta temática, me viene a la cabeza la película Gattaca (1997), del director Andrew Niccol, con unos jovencísimos Ethan Hawke, Uma Thurman y Jude Law.

Hoy, INTerpath-001 es un primer aperitivo de esta medicina personalizada. En el estudio participaron 1.137 pacientes, repartidos al azar a razón de dos contra uno. Todos recibieron la inmunoterapia habitual, y dos tercios añadieron una vacuna diseñada con la secuencia de su propio tumor: un mRNA que codifica hasta 34 neoantígenos. Los neoantígenos son proteínas derivadas de mutaciones adquiridas por el tumor que el sistema inmunitario puede reconocer como extrañas. Secuenciando el tumor de los pacientes, los investigadores pudieron detectar estas mutaciones características del tumor de cada paciente e introducirlas en la molécula de mRNA de la vacuna y así ayudar a “entrenar” al sistema inmunitario a reconocerlas y atacarlas.

Según los resultados publicados, con una media de seguimiento de 24,6 meses, la combinación de inmunoterapia y vacuna redujo un 42% el riesgo de recidiva o muerte, en comparación con la inmunoterapia sola. Cabe destacar que los efectos adversos graves fueron similares en ambos grupos (14,2% frente a 13,4%). Algunos pacientes no respondieron a la vacuna y el tiempo dirá cuál es el beneficio más allá de los dos años, ya que la supervivencia global aún no se puede analizar. Además, hacer llegar las muestras al laboratorio, secuenciarlas y fabricar la vacuna necesita unas cuantas semanas, por lo tanto, su viabilidad y logística fuera del entorno controlado de los ensayos clínicos también deberá valorarse y estudiarse. Estaremos pendientes de los ensayos en curso, como los de pacientes con cáncer de pulmón, que también reciben la nueva vacuna personalizada de mRNA.

A pesar de este primer contacto con la medicina personalizada, la oncología hoy en día vive sobre todo en la etapa de la medicina de precisión, donde se elige el fármaco según la mutación del tumor del paciente. Uno de los ejemplos más apasionantes ahora mismo es la proteína KRAS. Durante décadas se consideró imposible de bloquear a causa de su estructura característica y de su amplia participación en la biología celular, hasta que en 2021 la FDA aprobó sotorasib, el primer inhibidor de KRAS, para tumores de pulmón con la mutación G12C.

Secuenciar el tumor ya es, pues, un requisito para recetar fármacos aprobados, y lo será aún más: tanto para la vacuna, si se confirma y se aprueba, como para otros fármacos que se encuentran en camino. La pregunta para los sistemas públicos de salud, el nuestro incluido, es cómo y qué pacientes podrán secuenciar su tumor de una manera rutinaria para ayudar al diagnóstico molecular y a la toma de decisión sobre el tratamiento a seguir.

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