Vox convierte Ibiza en su punta de lanza en las Baleares
Por un lado, 1.500 personas para adorar a Abascal; por el otro, unos diez adolescentes con pancartas y consignas como ‘Sí a ‘La bola negra’’
-
CAT -
ENG -
DE
Ibiza¿Qué está pasando en Ibiza con la extrema derecha? Históricamente, Vox ha registrado en la isla unos resultados bastante flojos: tanto en las generales de 2019 como en las de 2023, Vox se situó un 2,5% por debajo de la media balear. Pero el pasado 24 de octubre el partido hizo en Ibiza una demostración de fuerza. De los tres mítines que encabezó Santiago Abascal en las Islas entre el 23 y el 24 de octubre (Mahón, Palma e Ibiza), el de Ibiza ha sido el más numeroso según diversas fuentes, entre 1.500 y 2.000 asistentes; se llenó el baluarte de Santa Lucía, el más grande de los siete que defienden las murallas de Vila. Es mucha gente.
Una cifra que incluso parece fuera del alcance del omnipotente PP ibicenco: en su última visita a la mayor de las Pitiusas, el año 2023, Feijóo congregó a un millar escaso de simpatizantes. Y hay que pensar que el PP es un partido con un histórico y fuertísimo arraigo en toda la isla.
No es el caso de Vox. Vox no tiene prácticamente estructura en Ibiza. Sus dirigentes se dedican a la invisibilidad, a ir pasando; un poco como si los problemas de los ibicencos no fueran cosa suya. Entonces, ¿de dónde salen los 1.500 asistentes al mitin? ¿Por qué este furor ibicenco con Vox?
La respuesta, después de los anuncios
Antes de contestar, vamos con un poco de propaganda. Una imagen del mitin de Abascal en Ibiza ha estado colgada durante días en la web de Vox como foto principal. Probaré a describirla: el protagonista de la imagen, en el centro, está de espaldas, saludando; aun así se le reconoce perfectamente si le has visto alguna vez: es Santiago Abascal; todas las miradas convergen en él, es el centro, el único foco de atracción de la imagen; en la foto también se ve muchísima gente, banderas de España ondeando aquí y allá. Es una foto amateur; está torcida y no muy bien encuadrada, pero se entiende perfectamente. En la web de Vox la foto principal va cambiando cada par de días, pero suele mantener un relato parecido: Abascal en el centro y una multitud alrededor. El líder y las masas. Y banderas de España. El mensaje subyacente es este: “Abascal es el gran líder, son muchos los que le siguen, todos unidos bajo una sola bandera”.
Un poco más de propaganda. Quizás un buen ejercicio es comparar la comunicación ‘voxera’ con la de los dos grandes partidos. Tanto en el caso del PP como del PSOE, las webs abren con fotos de calidad profesional. La del PSOE muestra al presidente Pedro Sánchez haciéndose un selfi con una multitud anónima alrededor, la mayoría jóvenes; no son rostros conocidos del partido. El mensaje podría ser: “Sánchez es el líder de la gente normal, está a su lado y se comporta como ellos”. La web del PP abre con una imagen muy distinta: Feijóo rodeado de su equipo, en el centro; es una composición bien ordenada, todo el mundo sentado, todo el mundo de cara al espectador; los participantes sonríen, sí, pero es una imagen muy fría si la comparamos con las del PSOE o Vox; es la única en la que todos son políticos profesionales. Creo que admite estas tres lecturas: “El PP es una organización bien estructurada y Feijóo es el centro”, “Mantenemos el orden pero intentamos caer bien” y, finalmente, “Feijóo no está solo”.
Son realmente tres estilos muy diferentes. De las tres maneras de comunicar, la del PSOE resulta la más previsible –es la imagen que se espera de un perfil más o menos progre–, la del PP es sorprendente de tan aburrida y formal; finalmente, las fotos de Vox destilan casi todas un poderoso aroma de culto al líder. El culto al líder ha sido, siempre y en todas partes, una característica de cualquier régimen totalitario. De hecho, a la hora de cerrar este escrito, las seis noticias destacadas de la web de Vox comenzaban con la misma palabra: “Abascal”: Abascal defiende..., Abascal reclama..., Abascal acusa...
Y, ahora sí, un intento de respuesta. ¿Qué ha pasado específicamente en Ibiza del 2023 en adelante? ¿Por qué Vox reúne a 1.500 personas en un mitin? Os ofrezco algunas hipótesis. Ha pasado que la ruta migratoria entre el norte de África y las Pitiusas se ha consolidado –y que el gobierno estatal ha tardado demasiado en reconocerlo–; día sí y día también, leemos noticias sobre llegadas de pateras. Esto crea un ambiente muy propicio al discurso de la “reemigración”. Ha pasado que un sector cada vez más grande de la población no tiene acceso a una vivienda digna o a servicios o bienes que resultan demasiado caros. El problema es general pero más agudo en Ibiza: un esparcimiento de asentamientos ilegales reúne a cientos de personas en infraviviendas. Los partidos tradicionales no han sido capaces ni de evitar esta lacra ni de proveer a los ciudadanos de techo. Ha pasado que el sistema educativo público ha continuado degradándose, en las Baleares en general (tal como registra el informe PISA) y creo que muy especialmente en Ibiza. Si a chicos de 15 años les cuesta entender un texto sencillo, no se puede esperar que cuando tengan 18 sean todos unos ciudadanos concienciados y democráticos.
Y, en general, pasa que mucha gente va muy perdida. Y, cuando los humanos no saben por dónde les vendrán los tiros, suelen optar por liderazgos fuertes e ideas simples. El mitin de Vox en Ibiza dejó la imagen del baluarte de Santa Lucía lleno hasta los topes para escuchar al líder carismático. También dejó otra imagen, mucho menos difundida: un grupito de una decena de adolescentes con pancartas y eslóganes como ‘Ibiza no es de Vox’ y ‘Sí a La bola negra’. La Policía les negó el paso al baluarte. Así que el grupito se fue a manifestar a la estatua de Vara de Rey. Es verdad: una decena son pocos. Pero, ahora mismo, son la resistencia. Yo, si fuera de Vox, empezaría a temerlos. Serán pocos, pero no son cobardes.