El juicio de Le Senne
La Audiencia Provincial ha fijado fecha para el juicio contra Gabriel Le Senne por delito de odio: tendrá lugar los días 25, 26, 27 y 28 de octubre, es decir, dentro de un año justo. Como es sabido, Gabriel Le Senne es un político ultra que, contra toda lógica democrática, ocupa la presidencia del Parlamento de las Islas Baleares, una especie de burla a la institución que se produce solo porque así lo quiere (porque así le conviene) el PP de la presidenta Marga Prohens. Es obvio que la institución que representa, en democracia, la soberanía de la ciudadanía de las Baleares no puede ser presidida por alguien que aplaude el levantamiento militar y fascista del 36, y la Guerra Civil y la dictadura militar que se derivó de ello, con un resultado de miles de personas asesinadas, represaliadas y/o perseguidas solo en las Baleares.
Sin embargo, este individuo es el que con toda probabilidad continuará ocupando el cargo de presidente del Parlamento hasta el final de la legislatura, dado que las elecciones autonómicas y municipales tendrán lugar a finales de mayo del año que viene y, en cambio, el juicio no está previsto, como hemos dicho, hasta octubre. Si fuéramos malpensados creeríamos que alguien se ha preocupado de retrasar el momento de juzgar a Le Senne para que el juicio no pueda tener ninguna incidencia electoral (para que no pueda poner dificultades “al resultado deseado”, como argumentó el Supremo a la hora de resolver dejar sin derecho a voto a los más de 160.000 ciudadanos nacionalizados españoles como descendientes de exiliados, con el convencimiento de que “el resultado deseado” es que gane la suma de PP y Vox). Pero no lo somos, malpensados, y atribuiremos este calendario tan conveniente a los intereses de los partidos que gobiernan en Baleares a los ritmos de la Justicia, que como sabemos son lentos, lentísimos, rápidos o trepidantes, según si se trata de juzgar a enemigos de España (rojos, independentistas, antisistema y similares) o bien a patriotas de pura cepa que militan en partidos de extrema derecha ultranacionalista.
La insignificancia de tal Le Senne desaconseja ensuciar papel escribiendo su nombre, pero no queda otro remedio por la importancia política y simbólica del cargo que ocupa. Una importancia de la cual demostró ser completamente ignorante cuando cometió su delito, que consistió en desgarrar una imagen de Aurora Picornell y las Rojas del Molinar, las jóvenes comunistas y sindicalistas que fueron torturadas y asesinadas por los fascistas la Noche de Reyes de 1937. Le Senne cogió la imagen, que estaba pegada al ordenador portátil de la socialista Mercedes Garrido, y la hizo pedazos, en un gesto de rabia incontrolada. De odio, de hecho. Que después de esto, e incluso ahora que ya está imputado en firme y con fecha de juicio señalada, Le Senne continúe ensuciando la silla que indignamente ocupa, da una idea de hasta dónde llega la sumisión del PP respecto de Vox, y no solo en las Baleares. Ahora que el PP ha completado el viaje que va de evitar las fotos con los representantes de Vox en la manifestación de la plaza de Colón en Madrid, el año 2019, a formar coalición electoral para el Senado con ellos siete años después, es necesario tener presente que, en caso de que sumen mayoría, el entendimiento entre los dos partidos se resolverá de la misma manera que ya lo ha hecho en Andalucía, en Castilla y León, en el País Valenciano y, por descontado, aquí en las Baleares: con la entrega política total del PP a las exigencias, órdenes y caprichos de unos que no esconden su simpatía por el franquismo ni por el Tercer Reich.