Algunos alcaldes presentan macetas
PalmaUno piensa que, después de años de escribir sobre disparates hacia el territorio, sabe algo de urbanismo. Pues no. Resulta que, después de esperar media vida los límites a la capacidad turística, de seguir el debate sobre cómo lo podrían hacer el Gobierno y los consejos insulares para bajar la presión de visitantes que ahoga a las Islas y a los isleños, la cosa es mucho más sencilla.
Lo ha hecho, y espero que patentado, el Ayuntamiento de Artá, que ya fue pionero en la preservación del litoral gracias entonces al partido de los independientes, mientras los vecinos como Capdepera, Santa Margalida y Muro destrozaban y cementaban la costa.
Ahora, este Ayuntamiento ha sabido encontrar la manera de no esperar más y pasar a la acción, después de que sus habitantes hicieran ver al alcalde que, por ejemplo, ya no se puede ni caminar por el mercado semanal, que es una verdadera marabunta de turistas sea cual sea la semana del año.
Los artanenses han cogido un instrumento hecho por el Consell, el PIAT, un plan para ordenar el turismo en cada municipio, y han decidido reducir las plazas. No solo han eliminado la posibilidad de crecer. También quitarán una parte de lo que ya hay (que, por cierto, ¡son 2.000 plazas legales en suelo rústico!). Así, cuando se den algunas de baja, no se podrán dar otras de alta, hasta llegar al nuevo límite.
Esto es decrecimiento. Trabajar, tener coraje, si se tiene, y ponerse a ello. El resto, palabrería. Las redes sociales y los comunicados de los ayuntamientos supuestamente progresistas, los que se supone que están más alineados con el decrecimiento, muestran un panorama desolador. La prioridad de alcaldes y concejales es presentar como un hito incluso una maceta. Comedia. Mientras tanto, la culpa de la turistización es de los demás.