La religión de los recuerdos
Vínculos, de Feliu Formosa, en la prestigiosa colección Jardins de Samarcanda de Cafè Central, es un libro maravillosamente lúcido y emocionante, una obra en la que el poeta parece querer recoser los hilos capitales de la existencia. Los treinta y dos poemas que componen el volumen, escritos en hexasílabos, recuperan una métrica que el autor ya había explorado en el Llibre de les meditacions y que aquí adquiere una nueva respiración más contenida y, sin embargo, de elevada intensidad. El libro se lee bajo la claridad de Cançoner, una de sus obras maestras, y tal importancia queda explícitamente subrayada en la nota que cierra el volumen. No es, por lo tanto, un ejercicio retrospectivo convencional, sino más bien una operación puramente poética: volver a la propia vida para descubrir qué persiste y qué palabras pueden todavía dar forma a lo vivido.Feliu Formosa escribe desde su situación actual en una residencia, y la memoria abre continuamente puertas hacia otros tiempos y espacios, hacia episodios decisivos de su trayectoria y hacia figuras que han dejado huellas profundas. El lectorado en Heidelberg del curso 1959-1960, Maria Plans, Turín u otros lugares psicogeográficos aparecen como faros de una cartografía íntima en la que los hechos y los rincones son depósitos de identidad. Esta capacidad de hacer convivir el instante presente con las capas sucesivas del pasado dota al libro de una densidad especial: cada recuerdo es una forma de revivir lo que parecía enterrado, perdido.El prólogo de Maria Enrich acompaña con acierto esta nueva y preciosa incursión poética, mientras que las presencias de Bertolt Brecht y Joan Vinyoli sitúan Vincles dentro de una genealogía literaria que el genio de Sabadell no solo invoca desde la erudición sino sobre todo desde una fraternidad creadora. Brecht es una benéfica sombra tutelar, una conciencia que ayuda a exaltar las posibilidades civiles y expresivas, y los guiños a Vinyoli, desde el título mismo, son tributos a un maestro y a un amigo. Vincles invita a religar realidades aparentemente paradójicas: el ahora y el ayer, pero también el poeta y aquellos elementos que han fundamentado un poderoso itinerario vital. En el fondo, es una obra sobre la necesidad de re-cor-dar en el sentido primordial que Blai Bonet daba a este verbo: volver a pasar por el corazón aquello vivido para que no desaparezca del todo. Formosa convierte tal necesidad en una forma de creación y, también, en una forma de consuelo: la poesía no puede restituir el tiempo perdido, no, pero puede rescatar sus melodías supremas, puede resignificar los vestigios y conseguir que una vida, al ser evocada y recreada, continúe generando belleza. ‘Vincles’, obra serena y profundamente conmovedora, confirma a Feliu Formosa como uno de los grandes maestros vivos de la poesía catalana, un titán entre nosotros.