Una docente canaria que ha aprendido catalán para trabajar en Baleares: "Tengo el C1 y lo digo muy orgullosa"

Lara de la Torre ha tardado tres años en dominar la lengua propia y considera que el requisito para acceder a la docencia "es una muestra de respeto".

22/05/2026
2 min

Palma“Me llamo Lara, soy maestra en Baleares y tengo un C1 de catalán. Después de tres años viviendo aquí, de mucho esfuerzo, de horas de estudio, de mucha paciencia, de muchos días en que decía: ‘¡No entiendo nada! ¿Qué es eso de los pronombres étonicos?’. Pero finalmente tengo el C1 de catalán y lo puedo decir bien orgullosa. ¿Me ha costado? Sí. ¿Si algún día voy a vivir fuera, habré perdido el tiempo? No. Exigir que los maestros conozcan la lengua del lugar donde dan clase no es un obstáculo: es una muestra de respeto hacia la cultura, hacia las familias y hacia los niños”, explica Lara, maestra en las Illes Balears que ha obtenido el certificado C1 después de tres años de esfuerzo y de inmersión lingüística.

"No me arrepiento de ninguna de estas horas. La lengua no es un obstáculo burocrático, es la forma en que un lugar se reconoce. Y aprenderla no es una imposición", expone.

La maestra ha hecho un vídeo en sus redes sociales @soylaradelatorre en que explica su historia como respuesta al acuerdo entre el PP y Vox para modificar el requisito de catalán en determinadas plazas docentes consideradas de difícil cobertura. Según el pacto, este requisito se flexibilizará en las vacantes donde haya más dificultades para encontrar profesorado, especialmente en determinadas especialidades y centros de las Illes, y se permitirá el acceso inicial al funcionariado sin acreditación lingüística, con la posibilidad de obtenerla una vez incorporados. Mientras los docentes no acrediten la plaza, no tendrán destino definitivo.

La medida ha sido defendida por los partidos impulsores como una respuesta a la falta de docentes en determinadas zonas y especialidades del sistema educativo balear. Según esta posición, la prioridad es garantizar que todas las aulas tengan profesorado, especialmente en un contexto de dificultades para cubrir plazas en áreas concretas y en algunos territorios insulares.

La escuela en catalán, en peligro

No obstante, la decisión ha generado preocupación entre diversos sectores educativos, sindicales y sociales, que consideran que relajar el requisito lingüístico puede tener consecuencias en la normalización del catalán dentro de la escuela. Estos colectivos defienden que el conocimiento de la lengua propia del territorio es una herramienta clave para la cohesión educativa y para garantizar la igualdad de oportunidades de los alumnos en un entorno bilingüe.

En este contexto, testimonios como el de Lara cobran relevancia. Su experiencia pone el acento en el proceso de adaptación lingüística que viven muchos docentes que llegan de fuera y deciden incorporarse al sistema educativo balear. Un camino que, según explica, requiere esfuerzo, constancia e implicación, pero que también aporta integración y conexión con el entorno escolar. El debate sobre el requisito del catalán vuelve al centro de la política educativa balear, y sitúa sobre la mesa dos visiones que conviven con tensión: la necesidad de garantizar plazas docentes cubiertas y la defensa del catalán como herramienta de cohesión e identidad dentro de la escuela.

stats