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Vuelve el Molí Rocks, la anomalía ‘metalera’ ibicenca

El festival de Sant Antoni constituye una especie de ‘aldea gala’ heavy en medio de la hegemonía de la música de baile electrónica

Los mallorquines Main Line 10 en una actuación en el pasado festival ‘Esos Kuernos’ de Pollença.
18/06/2026
4 min

IbizaEl Molí Rocks no es lo que un turista espera de Ibiza. El escenario, en efecto, es de postal: la punta del Molí, en la bahía de Sant Antoni de Portmany, un lugar idílico para el día más largo del año –el festival tiene lugar el próximo 20 de junio. Pero la música no es chill en absoluto. Si lo más duro que has escuchado en tu vida es una balada de Aerosmith, esto te puede coger por sorpresa. El público del Molí Rocks tampoco se parece en nada al clubber o al turista medio; suele ir de negro, llevar el pelo largo y vestir camisetas con nombres tan optimistas como Sepultura, Black Sabbath y Megadeth. El público reacciona a la música de dos maneras: o bien hace headbanging (menea arriba y abajo la cabeza al ritmo de la música) o bien hace pogo, una forma de bailar mucho más animada que el vals, frecuente en conciertos rock o punk, y que consiste –muy resumidamente– en empujarse en grupo.

“En el pogo me he hecho un esguince un par de veces”, admite Pablo Kiaro, uno de los organizadores del Molí Rocks, vocalista de la banda de trash metal ibicenca Apotropaico. Kiaro y otros residentes en Ibiza han impulsado la asociación Ibiza Rockers, que además del Molí Rocks también organiza el Can Rock Festival, ambos con marcado espíritu underground e independiente. Naturalmente, la participación en un pogo es completamente voluntaria –quien no quiera polvos que no vaya a la era. “El metal está muy estigmatizado”, se lamenta Pablo Kiaro. “Pero es una música y un ambiente totalmente inclusivo; viene gente de todas las edades, hay quienes venían con los padres a la primera edición y ahora ya vienen solos; a veces incluso se suma algún turista que pasaba por allí”. Ciertamente, la punta del Molí se encuentra al final del paseo de la bahía de Portmany; es fácil que si haces turismo en Sant Antoni llegues paseando y te encuentres con una propuesta musical tan insospechada como esta.

El grueso del cartel del Molí Rocks está integrado por bandas pitiüsas: los ibicencos Badak, Meteorum, Mind of Storm y Face the Maybe y los formenterenses SUR –es la primera vez que un grupo de Formentera participa en el festival–; nadie diría que estamos en la isla por excelencia de la dance music. El cartel lo encabezan los barceloneses Terminal Violence y los murcianos House of Dawn y lo completan los mallorquines Main Line 10. Ocho bandas en total y muchas horas de decibelios al máximo a partir de las 6 h de la tarde. “Nos hace mucha ilusión tocar en Ibiza”, asegura San Caldentey, uno de los guitarristas de la banda Main Line 10. “La verdad es que muchas veces nos resulta más fácil tocar fuera que en las Baleares, y en Ibiza no habíamos estado nunca”.

Main Line 10 tienen veinte años de trayectoria, han tocado en tres ocasiones en Japón, en muchos países de Europa –cantan siempre en inglés– y tienen decenas de miles de reproducciones en plataformas de sus temas más famosos; son un buen ejemplo de cómo los grupos de rock de las Islas se han tenido que buscar la vida fuera de las fronteras insulares (y españolas) por falta de circuito musical. “La música de nicho tiene poco recorrido aquí”, se lamenta el guitarrista; y el punk, el metal e incluso el rock en general, son, hoy, música de nicho. Es decir, que no lo oiréis en los 40 Principales. Para vivir de la música, San Caldentey tiene que compaginar el metal con un grupo de versiones tecno-rock llamado The Hawaiians, muy popular en el circuito de verbenas de las Baleares.

De todo, excepto black metal

Lo que hacen Main Line 10 es hardcore melódico, es decir, tempos rápidos y agresivos combinados con partes melódicas intensas. “Nos han dicho que somos como Green Day con esteroides”, explica el guitarrista de la banda. Estamos en el territorio de las etiquetas. El nicho del metal y el punk se divide, subdivide y remezcla en decenas de etiquetas musicales. “En El Molí Rocks programamos de todo, siempre con un espíritu independiente”, explica Pablo Kiaro. Efectivamente, en el cartel encontraréis trash metal, metal progresivo y american rock. “Lo único que todavía no hemos programado es black metal”, afirma Kiaro, un subgénero que a veces incluye referencias anticristianas o satánicas y que puede resultar polémico. “El Molí Rocks se organiza con el apoyo del Ayuntamiento de Sant Antoni, y queremos mantener un espíritu abierto a todo el mundo y que nadie se pueda sentir ofendido”.

La cuarta edición de El Molí Rocks os invita a probar la parte más alternativa y dura de la música de rock. Y a hacer un poco de pogo, por qué no. Si quieres, ten la seguridad de que alguien te ayudará a levantarte. El pogo viene a ser lo contrario de lo que hace la gente hoy en una discoteca: grabarse con el DJ detrás; no intentéis grabar nada mientras estáis dentro de un pogo. ¿No fue eso lo que dijo Bruce Lee?

pogo, las personas dejan de comportarse como individuos y pasan a hacerlo como partículas. Es decir, como un gas. Chocando los unos con los otros. Sé gas, mi amigo. ¿No fue eso lo que dijo Bruce Lee?

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