Lengua

Venir a Mallorca a aprender catalán y no poder practicarlo

28 estudiantes universitarios de doce países viven durante dos semanas una inmersión lingüística que también les permite conocer de primera mano las dificultades del catalán en las Islas

Los participantes en la estancia lingüística.
11/09/2026 - 10:12 h.
5 min

PalmaEn un territorio masificado que anualmente bate récords de llegada de turistas, no es noticia que un grupo de 28 estudiantes venga a pasar allí dos semanas. Ahora bien, la cosa cambia cuando se sabe el motivo de su estancia: han venido a aprender catalán. Durante estas dos semanas, Palma ha acogido a casi una treintena de estudiantes universitarios de catalán de diversos países de todo el mundo. Han venido del Reino Unido, Serbia, Rumanía, Italia, la República Checa, Hungría, Francia, Canadá, Brasil, México, Japón y Polonia para hacer una inmersión y conocer de primera mano nuestra lengua, cultura y territorio.

Desde el año 2017 el Institut Ramon Llull en colaboración con la UIB organiza una estancia anual de dos semanas en Mallorca para 30 alumnos de la XarxaLlull. Para poder presentarse y ser seleccionados es necesario que sean estudiantes de catalán en sus universidades de origen y tengan un nivel aproximado de B2. Hasta ahora han pasado por Mallorca 310. Los profesores de la estancia, Carme Sureda y Marc Lladó, admiten que los alumnos saben mucho: “Llegan muy preparados, tienen muy buen nivel de lengua”. Una de las características del perfil de estos alumnos es la sensibilidad por querer aprender lenguas; para muchos el catalán es su tercera o cuarta lengua y, una vez están en Mallorca, se convierte en la lengua de comunicación del grupo.

Una inmersión en catalán

Durante dos semanas realizan clases de catalán, en las que amplían sus conocimientos de gramática y trabajan la expresión escrita. Cada día un tema diferente vehicula las sesiones, como por ejemplo la Guerra Civil en Mallorca, la arquitectura modernista y el turismo de masas. Las clases se complementan con un programa de visitas, salidas y conferencias de ámbitos muy diversos. Este año, entre otras actividades, lo han aprendido todo sobre la palma y el Parque Natural de Llevant gracias a Art de la Pauma, han conocido la literatura contemporánea de las Baleares de la mano de Aina Fullana, han podido ver el primer capítulo de ‘Norats’ para después comentarlo con Mateu Morro y Ferran Bex —autor de ‘Els Norats’ y director de la miniserie— y han disfrutado de conferencias y visitas guiadas sobre la literatura popular, la historia del arte y la historia de Mallorca ofrecidas por profesores de la UIB.Aprender catalán para entender el mundo

Casi hay tantos motivos para aprender catalán como alumnos participan en la estancia. Julia Caminha, brasileña, decidió empezar a aprenderlo cuando vivía en Barcelona, porque vio que era necesario para hacer vida en la ciudad. La mexicana Karina González también había visitado Barcelona cuando decidió aprender catalán. Ahora mismo lo estudia para poder ir a vivir allí y cursar un máster en la UPC: “Si quieres trabajar en equipo, debes saber catalán, debes entenderte con los compañeros”. Margherita Onorato, Martina Cazzola y Dominik Korsinek, de Italia y Hungría, en cambio, entraron en contacto con él en la universidad. Son estudiantes de Lenguas Modernas y Filología hispánica, y empezaron a aprenderlo, dice Margherita, “porque es una lengua diferente; no conoces a tanta gente que la estudie”. Para Martina, que estudia inglés, castellano y alemán, incorporar una lengua más a su repertorio era una oportunidad “de abrirse a una nueva cultura, personas y otra manera de ver la vida”.

También hay estudiantes, sin embargo, del estado español, como Jesús Sandoval, que estudia en León y empezó a hacer clases de catalán cuando hacía una estancia en Lisboa: “Ya veía series en catalán, pero quise aprender a hablarlo. Durante el grado descubrí la sociolingüística y la discriminación de las lenguas minorizadas y pensé que saber catalán me ayudaría a entender todavía más la situación de España, donde hay tres”. Otros como Huba Csermely y Thiago Ballestero han querido aprender el catalán a raíz de hechos politicosociales, como el 1-O, para entenderlos mejor.

Los estudiantes de las estancias lingüísticas delante de la Seu.

El catalán que han aprendido y el catalán que se habla

Venir a Mallorca les sirve para poner en práctica el catalán, convivir en esta lengua durante dos semanas, experimentar la cultura de aquí, ver las diferencias entre el catalán que aprenden y los dialectos del catalán con los que se encuentran en el territorio y, además, complementar su formación. Es el caso del francés Chris Mauro y la japonesa Ai Katayama: Chris querría escribir la tesis doctoral sobre dialectología catalana y Ai elabora su trabajo de final de grado sobre turistificación en Cataluña y las Islas Baleares; han aprovechado estos días en Mallorca para recoger información y, en el caso de Ai, entrevistarse con representantes de asociaciones y movimientos políticos.

Cuando aprender catalán no basta para hablarlo

Ahora bien, no todo ha sido idílico en la isla de la calma. Los estudiantes han vivido en primera persona la realidad sociolingüística de un catalanohablante en las Islas, es decir, han visto que es difícil poder vivir plenamente en catalán. Claire-Marie Brannens no se imaginaba que fuera así: “He vivido muchas situaciones que no me esperaba, no era consciente de la situación del catalán en Mallorca”. Algunos explican que el primer desayuno en el hotel se inició con un “en español, por favor” cuando decían los números de habitación. “Creo que no hay mucha diferencia de ‘cent dotze’ a ‘ciento doce’”, dice Jesús. Magda Ciesla, polaca, en cambio, hace un apunte: “Me sorprenden los camareros, es un grupo que pocas veces te responde en catalán, siempre hablan castellano e inglés. En cambio, en las librerías nos hablan en catalán y se nota que les gusta que aprendamos su lengua”. De estas malas experiencias, sin embargo, también extraen cosas positivas, como explica Huba: “Venir aquí me ha hecho ver cómo vivís los catalanohablantes; ahora soy mucho más empático, porque yo mismo he vivido estas situaciones en las que no he podido hablar catalán”.

De su estancia en Palma se llevan muchas más cosas que conocimientos teóricos. Han aprendido muchísimo sobre el catalán, la historia de la isla, las costumbres y las tradiciones; han visto que sí hay gente, espacios y asociaciones que luchan a favor de la lengua y la cultura, porque como explica Chris, “la cultura de los Países Catalanes es muy diversa, pero a la vez hay muchísima gente que la mantiene viva”. También han visto que mucha gente valora su esfuerzo y su dedicación para aprender la lengua, valorarla y amarla. Ha habido quienes también han cambiado la percepción sobre la isla. La nacionalidad con mayor representatividad en la estancia ha sido la británica, y Jack Hutchinson e Iain Kennedy admiten que la experiencia les ha permitido ver y vivir la cultura mallorquina y borrar la imagen turística que se vende en todo el mundo. “Realmente hemos visto el contraste de dos Mallorcas, la que explican en el Reino Unido y la real”. Ahora bien, todos coinciden en destacar que se llevan muchas nuevas amistades: “Somos personas de muchos países ahora ya conectados por una lengua, el catalán”.

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